Luis María ANSON | Jueves 29 de enero de 2015
La experiencia histórica demuestra que en democracia el bipartidismo garantiza la gobernabilidad...
La experiencia histórica demuestra que en democracia el bipartidismo garantiza la gobernabilidad. En Inglaterra, en Alemania, en la V República francesa, en Estados Unidos o en España la fórmula ha funcionado de forma eficaz, sin desechar la contribución de algún partido bisagra. En nuestra nación se esfuerzan ahora los representantes de agrupaciones minoritarias por desdeñar el bipartidismo y cuartearlo ante la opinión pública. Pues no. La IV República francesa se hizo ingobernable y Charles De Gaulle estableció en la Constitución de la V República, para garantizar la gobernabilidad, una fórmula de doble vuelta que ha demostrado su utilidad. La ley D’Hondt ha corregido en una buena parte la posibilidad de gobiernos multipartidos. Incluso en Grecia se prima al ganador con 50 escaños. El recuerdo del pentapartido en Italia pone todavía los pelos de punta a muchos analistas.
El senador Juan Van-Halen ha publicado en el diario ABC un artículo revelador con el título Defensa del bipartidismo. Excelente trabajo por su sagacidad, robustecido con la excelente prosa literaria del autor. “El bipartidismo -afirma Van-Halen- ha escrito una historia válida y tranquilizadora”. Y es cierto. “La realidad europea y desde luego la española -añade Van-Halen- exigen confianza, no inquietud; demandan realismo, no demagogias oportunistas y vacías”. España se enfrenta hoy, entre otros muchos, con un grave problema político: el descalabro del PSOE. Lo que conviene a la estabilidad de la nación es que el Partido Socialista se reponga y continúe siendo la alternativa del PP. Sobre la alternancia de los dos grandes partidos se fundamenta la prosperidad de España.