Opinión

¡Todos contra Podemos!

Agapito Maestre | Sábado 31 de enero de 2015
Un futuro historiador de la Unión Europea se fijará en tres grandes cuestiones para historiar nuestro presente: funcionamiento de la banca y el dinero, representatividad y efectividad de los órganos fundamentales de la UE, especialmente la troika que la gobierna, y la respuesta democrática de los ciudadanos a unas “políticas” que se olvidan de ellos y, sobre todo, crean desigualdades casi insuperables entre los diferentes países de la Unión. La Europa de la Unión Monetaria contra la Europa de los ciudadanos será la primera cuestión que estudiarán nuestros futuros y objetivos grandes historiadores. Mostrarán que los ciudadanos griegos han elegido unos gobernantes que, equivocados o no, ponen en cuestión la Europa del dinero. Mostrarán que ese proceso se extiende por toda Europa y que quizá en España esté ya dando sus frutos a través de Podemos. Mostrarán la reacción de la Europa económica y financiera frente a las críticas que ha recibido de la Europa política, que tiene legitimación democrática, a través del voto, por ejemplo, los resultados de las últimas elecciones de Grecia.

Con ese telón de fondo, los futuros analistas de nuestra época estudiarán en las hemerotecas los periódicos de Europa y España y, sin duda alguna, se fijarán en el diario El País y acaso analizarán el número el del día 28 de enero de 2015, entre otros motivos, porque el periódico se vendía envuelto en publicidad de un banco. Un asunto que no sería muy relevante, obviamente, si estuviese al margen de lo que se nos cuenta en la información, pero hete aquí que el principal contenido del periódico es un ataque durísimo a quienes ponen en cuestión la Europa del dinero, es decir, la Europa Monetaria. Quien comprara un ejemplar de El País del pasado miércoles, tendrá un documento preciso para saber en el futuro que está sucediendo en esa “guerra” de banqueros y políticas restrictivas contra una alternativa ciudadana que, nos guste más o menos, representa a muchos en un país de la UE, España.

La portada de El País, una vez que el lector conseguía liberarse de la publicidad, traía como primera gran noticia sobre España que un dirigente de Podemos ha falseado su curriculum vitae. ¿No sé si otro periódico europeo, por ejemplo el FAZ, en Alemania, o Le Monde, en Francia, llevarían esa noticia a portada? Tengo dudas. No creo que un diario sensato le diera tanta importancia a un quítame esas pajas del curriculum de un profesor que, dicho sea de paso, no ostenta cargo público alguno. Pero el ataque a Podemos en este número de El País no acaba en esa noticia ruidosa. Sigue con un durísimo editorial, titulado La casta alternativa, sobre la doble moral de la dirección de Podemos puesta en evidencia por “el caso Monedero”.

Por si todo eso fuera poco, esa información contra un dirigente de Podemos va acompañada de un supuesto reportaje objetivo sobre Podemos, que, en realidad, trata de persuadirnos de las maldades de este grupo político, porque el firmante del trabajo, John Carlin, reconoce, en su primera entrega, que intentó “liberarse de los prejuicios sobre Podemos”… Quien consultara el diario El País de ese día en Internet, observaría que la información sobre Podemos era muy similar a la del diario de papel. La página de apertura del periódico en la red destacaba sobre el resto de la información con tres grandes noticias: reportaje crítico sobre Podemos, información que denuncia a Monedero por falsificación de curriculum vitae y editorial contra las falsedades de Podemos

Creo que dedicarle tantas páginas del periódico a cuestionar a Podemos, lejos de hacerle daño a esta fuerza política, le favorece, a la par que deslegitima la información al venir envuelta en una supuesta objetividad que queda reducida a información casi vacía de contenidos serios. La maniobra del periódico tiene los efectos contrarios que pretendía. Esa manera tan burda de deslegitimar a Podemos es otra forma de darle energía, combustible, para que este partido cada vez menos tenga que argumentar sus propuesta. “Miren, dirán los dirigentes de Podemos, nos descalifican por nimiedades” y por nuestra crítica a la banca… Por no decir nada sobre la reivindicación y propaganda que ese día se hacía de un partido desfallecido, UPyD, al que El País viene apoyando en los últimos siete años sin que consiga remontar en las encuestas. El contraste entre la propaganda a favor de UPyD y el ataque a Podemos resultaba alarmante.