Como ya sabemos, tener una mascota implica una gran responsabilidad, nuestros perros se merecen los mejores cuidados que les podamos ofrecer. Es necesario mantener su higiene en buenas condiciones, igual que cuidamos la nuestra, no sólo para que estén guapos, sino para que permanezcan sanos. Son unos cuidados básicos, que no nos llevarán mucho tiempo:
-Dientes. Cuando cogimos a Parker en la protectora tenía la boca bastante mal, algún colmillo roto, mucho sarro… Nos recomendaron llevarlo al veterinario para que le hicieran una limpieza dental y una exploración completa. La excesiva acumulación de sarro en los dientes puede provocar daños serios en su salud. Por prevención es aconsejable cuidar su higiene dental desde pequeño: cepillar los dientes una o dos veces por semana (nunca con dentífrico para humanos), ofrecerle juguetes para roer, huesos especiales y comida que ayuden a la limpieza natural de su boca.
-Oídos. Además de la boca fatal, Parker tenía una infección de caballo en uno de sus oídos. Aprovechando la sedación para la limpieza dental, el veterinario exploró a Parker y encontró una espiga clavada en un oído, tenía el tímpano perforado y mucha infección. Para evitar que esto suceda debemos revisar los oídos de nuestro perro prácticamente a diario y asegurarnos de que permanecen limpios, sobre todo cuando han estado correteando entre arbustos o matorrales o restregándose por el suelo. Podemos limpiar las orejas de nuestro perro quitando el exceso de cerumen con una gasita, pero nunca introduciendo bastoncillos ya que podríamos herirle.
-Ojos. Deben estar siempre limpios, sin legañas ni secreciones para evitar que se produzca una conjuntivitis. La mejor manera de retirarlas es con una gasa humedecida en agua. Si las legañas parecen mocos verdosos y los ojos están enrojecidos podrían ser síntomas de una infección, debemos acudir al veterinario y no intentar solucionarlo con métodos caseros para humanos.
-Patas. Además de los oídos, las espigas frecuentemente se clavan entre las almohadillas de las patitas. Los perros se limpian sus patas lamiéndolas, pero si le vemos lamerse una pata con mucha insistencia o cojeando es posible que tenga algo clavado o que le esté molestando.
-Desparasitación interna. Por el bien de nuestro compañero y de todos los que conviven con él, además de llevar las vacunas al día, el veterinario le dará una pastilla antiparasitaria con una frecuencia de entre tres y seis meses, dependiendo del riesgo que tenga de ser infectado por parásitos, si vive en un piso o en el campo o si está en contacto con otros animales.
-Desparasitación externa. Existen diferentes maneras de evitar que parásitos como pulgas y garrapatas acampen en el cuerpo de nuestro perro, por ejemplo pipetas y collares. Cepillar su pelaje con frecuencia es la mejor manera para detectar estos desagradables bichos a tiempo. Hay que tener especial precaución en verano y en zonas endémicas del temido mosquito de la Leishmania.
-Uñas. Muchos perros no necesitan que se les corten las uñas porque las desgastan de manera natural corriendo o rascando el suelo, pero a otros hay que cortárselas de vez en cuando para evitar que lleguen a tocar el sueño, ya que si no, podrían clavarse en la carne e infectarse. El veterinario nos indicará cómo debemos cortar las uñas de nuestro perro sin herirle.
-Baños. Deberíamos bañar a nuestro perro únicamente cuando sea necesario. Ellos se lamen, se acicalan para mantenerse limpios. Con un buen cepillado un par de veces por semana (algunos peludos lo necesitan a diario, depende de su pelaje) mantendremos su pelaje limpio y desenredado. Si les dejamos subirse al sofá o la cama, podemos limpiar sus patitas con una toalla húmeda cuando volvemos del paseo.
Una higiene deficiente puede acortar la vida de nuestro amigo. Cada raza tiene unas necesidades particulares, acudan a su veterinario para que les indique cómo cuidar de él lo mejor posible.