Sociedad

Madrid ya tiene protocolo para quitarse la 'boina'

EL AYUNTAMIENTO FIJA NIVELES DE ALERTA Y ACCIONES A TOMAR EN CADA UNO DE ELLOS

EL IMPARCIAL | Viernes 06 de febrero de 2015
Desde limitar la velocidad a prohibir circular según la matrícula. Por E.I.

Madrid no quiere que próxima 'boina' le coja sin respuesta. La última, al comienzo del año, no se esfumó hasta las primeras lluvias y el Ayuntamiento apenas acertó a recomendar el uso del transporte público o que no se saliera a correr en horas de máxima concentración de vehículos en las calles. Aunque las cifras del fenómeno constatan que se trata de algo esporádico, las quejas ganan resonancia y la ciudad sigue sin un protocolo en limpio como sí otras grandes capitales.

La Unión Europea sólo contempla un nivel de alerta, que se da cuando tres estaciones de medición próximas y durante dos horas consecutivas registran al menos 400 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno (NO2), situación que, pese a lo que pueda sugerir en ocasiones una privilegiada panorámica del skyline, no ha tenido lugar en Madrid hasta la fecha.

El Gobierno local, no obstante, se ha puesto manos a la obra y ha establecido dos niveles anteriores al de alerta, uno de preaviso (dos estaciones, 200 microgramos, dos horas consecutivas) y otro, de aviso (dos estaciones, 250 microgramos, dos horas consecutivas). Conviene añadir que el sistema de medición empleado, o más bien la ubicación de esos medidores, lleva en cuestión largo tiempo.

La idea del Consistorio es que a partir del tercer día en este segundo escalón comiencen las restricciones en materia de tráfico; en función de la gravedad, limitando la velocidad en los anillos principales, como la M-30, la prohibición de estacionamiento en la zona regulada salvo para residentes o, ya en casos excepcionales, que puedan circular sólo los coches, como la fecha de la que se trate, con matrícula par o impar.

Las medidas irían acompañadas de promoción del transporte público, entendiendo como tal descuentos. Así ocurre, por ejemplo, en Cataluña. En su último plan para la mejora de la calidad del aire, de 2014, se incluye, cuando las circunstancias obliguen, una rebaja del 50 por ciento en el transporte público y un aumento del 25 en aparcamientos públicos y peajes. Es decir, ayuda a quien coopere y castigo a quien saque el coche de casa.

Londres es el ejemplo más recurrente cuando se aborda este asunto por su 'Congestion Charge', tasa creada en 2003 a la que se han añadido apéndices con el fin de hacer respirable el centro. En París hay zonas directamente vetadas al tráfico, severas limitaciones a los vehículos antiguos y multas a tomar muy en serio.