Reino Unido abre una investigación para atajar la alarma. Por Borja M. Herraiz
Cuando escribió su famosa novela
1984,
George Orwell ya advertía de los posibles efectos negativos que podría tener el avance de la tecnología en el control de las masas por parte de los poderes políticos, económicos o empresariales, el conocido como
'Gran Hermano', y la continúa batalla que esto supondría en lo que al
derecho a la intimidad y a la privacidad del individuo se refiere.
Ahora, en la era de los
smartphones con localización GPS, las escuchas telefónicas a gran escala o las imágenes por satélite de cada calle del planeta, Reino Unido es testigo de una nueva polémica que tiene a la empresa surcoreana
Samsung en el ojo del huracán.
La multinacional asiática ha recomendado a los usuarios de sus Smart TV, o televisores inteligentes conectados a Internet, que
se abstengan de mantener conversaciones o hacer comentarios de carácter personal delante de sus aparatos, pues su sistema está programado para grabar, archivar y compartir con terceros toda aquella información que recoja.
En este sentido, las cláusulas de privacidad y uso que acompañan a los televisores surcoreanos advierten a sus clientes de que el sistema de reconocimiento de voz de las Smart TV está preparado para archivar todo sonido que se produzca mientras esté activado, si bien
no aclara quién es esa tercera parte que hace referencia el texto y que se beneficia de la ingente cantidad de información 'capturada'.
El propio sistema de las Smart TV permite al usuario desactivar los comandos de reconocimiento y grabado de voz, si bien Samsung advierte de que la televisión puede seguir operando de manera durmiente y registrando todo sonido que se produzca a su alrededor, por lo que
el archivo de información persiste a pesar de que la persona crea estar a salvo de ella.
Esta cláusula ha levantado una gran polémica en Reino Unido, país cuya legislación es muy celosa y restrictiva en materia de derechos personales referentes a la intimidad y a lo personal.
Por lo pronto, se ha abierto una investigación para saber hasta qué punto es legal este tipo de aplicaciones y qué uso se hace con la información recopilada, si bien Samsung ya ha hecho público un comunicado en el que insiste "en el correcto uso que pueda hacerse de lo archivado por nuestros aparatos y que todo queda bajo un
riguroso encriptado", al tiempo que se recuerda que el usuario puede desconectar en todo momento el televisor de la red para que no haya conexión externa.
Las televisiones de última generación han gozado de un 'boom' en los últimos años. Sólo en nuestro país se calcula que hay 'conectados' a la red algo más de
tres millones de aparatos, la mitad del parque nacional, cifra que se amplía cuando un televisor 'no inteligente' se engancha a un ordenador portátil, una videoconsola o una
tablet.