Opinión

Encanto sensual que fascina

TRIBUNA

Mariano Torralba | Jueves 12 de febrero de 2015
“Encanto sensual que fascina” es el significado que la Real Academia Española de la Lengua asigna a la palabra glamour; concepto que, por fin, parecen haber aprendido las gentes de nuestro querido cine, como demostraron con sus adecuados atuendos en la reciente gala de entrega de los XXIX Premios Goya de Cinematografía.

Tras una temporada de excelentes resultados, exultantes de éxito casi todos, parecen haber comprendido que el glamour; la elegancia en el vestir y en el comportar, ayuda más que las subvenciones ministeriales a la empatía del público con las gentes del celuloide, poliéster o compact disk y por ende, propugna la anhelada elección de sus películas.

Lejos de anquilosarse, como el pertinaz Almodóvar, en diatribas y exabruptos contra los políticos (los del Partido Popular, claro) saben ya que, educados, limpios y bien vestidos, cumplen mejor con las expectativas de un público deseoso de manifestar su admiración acudiendo al cine, actitud positiva que permite la subsistencia y el resurgir de una industria orientada por rumbo desafortunado. Alejados de rencores políticos, los cineastas, si glamourosos, guapos y elegantes, damas preciosas y caballeros de terno prieto; muchos de esmoquin, despiertan más expectación y mejor difusión en los medios ¡Venden más!.

Los del teatro, sin embargo (¿Cuándo la RAE aceptará “sinembargo” como adverbio) no acaban de recapacitar sobre los problemas que acarrea el desprecio al glamour aquel de los abandonados estrenos. Aquellos con damas vestidas de largo y caballeros de oscuro, que acudían a cada fiesta del teatro; concurrían famosos, políticos relevantes, en ocasiones hasta los Reyes… Y, sobre todo, desde el lado práctico, los críticos todos, la prensa que, sin mucho interés por el teatro, al menos propiciaba con fotografías y comentarios la difusión del acto en sus respectivos medios.

Me cuadra afirmar que, en los teatros que he tenido el orgullo de dirigir, Príncipe Gran Vía y Arenal, guapas y guapos de moda no faltaban a mis estrenos; actores, actrices, directores y autores (Buero Vallejo tenía su entrada de plata fija en la fila 7); gentes de la sociedad madrileña; políticos como Alfonso Guerra, de poderoso; Tierno Galván de Alcalde o Álvarez del Manzano de concejal desconocido y de popular Alcalde; condesas, duquesas y princesas reales, la Reina Sofía con la madre del Rey Juan Carlos e incluso, en el olvidable estreno, de “La Coronela de Salamanca” de Víctor Salmador, acudió en una de sus últimas salidas, el Rey Don Juan I.

Luis María Anson, uno de los 25 personajes más influyentes de España y extraordinario amante y defensor del teatro, creador de los importantes premios “Mayte” y “Valle Inclán” publicaba en el “ABC verdadero” el celebrado “Colorín” y en su “La Razón” un amplio reportaje. El resultado: dos funciones diarias (entonces tarde y noche) con el teatro “petao” y… ¡Temporada salvada! ¡Ay el glamour!