Opinión

España, el mejor clima del mundo

TRIBUNA

Nacho López | Viernes 13 de febrero de 2015

“En una sociedad no demasiado pobre, el agua y el pan no faltan casi nunca. En una sociedad rica, el oro y el lujo faltan siempre” André Comte-Sponville

Tuve un jefe que decía que cada vez que iba a un hospital salía con las pilas cargadas. A mí me pasa algo parecido en cuanto salgo de España. Cuando viajo disfruto de las diferentes culturas, paisajes y gentes del mundo, pero lo que más me satisface es la sensación, cada vez más certera, de que vivo en el mejor país del mundo.

En un momento donde la crítica económica, institucional y social está a la orden del día en nuestro país, me gustaría hacer de abogado del diablo y mostrarles cómo España no solo tiene el mejor clima (meteorológico) del mundo, sino que también disfrutamos de un mejor clima social y humano que la mayoría. Siguiendo con la tradición popular, lo defenderé criticando el resto del mundo.

Para mí es muy importante vivir en un sitio donde haya estaciones. Me encanta el fresco del otoño, el frío del invierno, el tiempo alegre de la primavera y el caluroso verano. En muchos países también hay estaciones, pero en realidad hay muy pocos con estaciones ‘a la española’, es decir, invierno corto, un poco de lluvia y frío, y muchísimo sol. No me gustaría vivir en los países del norte de Europa, del norte de América o Asia ni en la franja tropical: o tienen demasiado frío, lluvia y nieve o hace mucho calor y humedad.

*Señal de climatología extrema: se usa la misma ropa al menos 8 meses al año.

El clima social en el mundo es diverso pero hay un par de detalles fundamentales que dificultan una vida normal: la gran desigualdad entre clases y la enorme inseguridad ciudadana. Desde África hasta Latinoamérica y Asia casi al completo, en la mayor parte del mundo no hay clase media (en absoluto), los de arriba lo tienen (casi) todo y los de abajo no tienen (casi) nada. Como sabemos, en la mayor parte de estos países la clase humilde vive en condiciones de explotación laboral, pero los ‘no-pobres’ tampoco viven en absoluta libertad, los adinerados viven aislados en jaulas de hormigón y acero. Viviendas, centros comerciales, ocio y lujos para la clase alta, migajas, fiesta y alcohol para aliviar el sufrimiento del pobre. Para mantener al populacho a raya hace falta algo más que demagogia y promesas para la -inexistente- clase media, la presencia policial y militar cumple entonces su función. Las consecuencias de tanta divergencia son inevitables: inseguridad, violencia y crímenes por doquier. En la mayor parte del mudo, para vivir en unas condiciones parecidas a las de España, en materia de vivienda, alimentación, sanidad o educación, hay que tener mucho dinero y pagar el precio de la exclusión social (del otro 90%).

*Señales inequívocas de un clima social extremo: Policía y ejército por doquier. Servilismo evidente. Muchas personas haciendo el trabajo que haría una sola persona en España. Todo está a la venta, todo.

En cuanto al clima humano, para mí son muy importantes las relaciones próximas y sinceras. Las bajas temperaturas, la nieve y la lluvia hacen que las personas sean más distantes e introvertidas. Otro componente que hace que los humanos sean menos cercanos y solidarios es la filosofía de la exaltación del trabajo. La determinación anglosajona, la rectitud germánica y la moralidad asiática serían ejemplos de culturas donde se sacrifica una gran porción de sensibilidad social para lograr una mayor productividad económica. En muchos países del primer mundo, donde la competencia es brutal, el nivel de presión académica al que se ven sometidos los niños desde su infancia es enfermizo (el gobierno de Corea del Sur tuvo que prohibir las clases extraescolares a partir de las 22:00. Creían que con 5 o 6 horas de apoyo todos los días para lograr las mejores notas debería ser suficiente).

En Japón, el choque entre lo que de verdad sienten y lo que han aprendido que deben sentir es más extremo de lo normal, es muy difícil vivir con cierta libertad emocional sin pagar un alto precio por ello (deshonra, depresión y, en muchos casos, suicidio). En Estados Unidos, la sociedad también está cada vez más polarizada, divide a sus humanos entre ‘exitosos’ y ‘fracasados’ y, por desgracia, esta forma de entender la vida se extiende como la pólvora ayudada en todo momento por las nuevas tecnologías.

*Señales de que el clima humano es demasiado frío, reprimido o recto: la carrera profesional es el valor supremo. No sonreír en absoluto o sonreír y adular demasiado; no mirar a los ojos o hablar muy bajito. No hay nada de ‘enchufismo’ o la corrupción está en todas partes.

En resumidas cuentas, allí donde el clima es cálido y las personas alegres, las desigualdades y la inseguridad lo enturbian todo; donde hay un alto nivel económico, el civismo y el progreso traen consigo frialdad, hipocresía e individualismo. En España no hace ni mucho frío ni mucho calor, no somos ni muy pobres ni muy ricos, ni muy exitosos ni muy mediocres, ni demasiado humildes ni muy arrogantes, la gente en general es estupenda y gracias a ella incluso con poco dinero se llega a vivir muy bien.