Editorial

La renuncia de Tomás Gómez no cierra la crisis del PSM

Viernes 13 de febrero de 2015

La destitución de Tomás Gómez como secretario general de los socialistas madrileños ha sumido al PSOE en una situación laberíntica que viene a incrementar el nerviosismo ante los adversos resultados que le pronostican todas las encuestas en las cada vez más cercanas elecciones. En una rueda de prensa convocada con urgencia y casi sin tiempo para que pudieran acudir los periodistas, el ya exsecretario del Partido Socialista de Madrid (PSM) ha dado marcha atrás en su primera intención de no acatar la decisión de Pedro Sánchez y ha anunciado que deja su acta de diputado -al igual que ha hecho su número dos, Maru Menéndez, que tuvo duras palabras contra Pedro Sánchez-, aunque permanecerá en la Comisión Ejecutiva Federal y en la presidencia de la Comisión de Garantías Electorales, un puesto clave en cuanto debe vigilar que se cumpla la legalidad en las primarias para elegir candidato a la presidencia del Gobierno.

Tomás Gómez ha declarado que se va porque no quiere convertirse en un problema para el secretario general del PSOE ni en un obstáculo para su partido. A primera vista pudiera parecer que con la renuncia de Gómez se ha cerrado la crisis y que amaina la tormenta. Pero nada más lejos de la realidad. El exalcalde de Parla, investigado por el sobrecoste del tranvía de la localidad madrileña, se ha ido haciendo un regalo envenado a Pedro Sánchez al pedirle elecciones primarias para elegir a su sustituto, a aquel que debe ser candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Si bien Gómez ha apostado por Pedro Zerolo para esa candidatura y por Antonio Miguel Carmona, candidato a la alcaldía madrileña, para pilotar la secretaria general del PSM, ha subrayado que quiere la democracia en el Partido Socialista de Madrid por encima de cualquier otra cosa.

La cuestión es, sin embargo, que ni la Gestora del PSM ni Pedro Sánchez están por la labor de las primarias, pues cuando ni siquiera Gómez había accedido a marcharse, ya se apuntaba con bastante claridad al exministro de Educación, Cultura y Deportes del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, Ángel Gabilondo, como su sustituto. Con su petición de primarias, Tomás Gómez ha puesto a Sánchez y al PSOE ante sus propias contradicciones. Da la impresión de que en el partido las primarias solo se convocan cuando conviene o todo se monta para hacer un paripé, como en el caso de Susana Díaz en Andalucía, llegada a la presidencia de la Junta por obra y gracia de José Antonio Griñán. Ahora, el caso de Tomás Gómez puede ser una prueba de fuego para comprobar si en el PSOE la democracia interna es en verdad una premisa o una cacareada pantalla de cara a la galería. La crisis sigue abierta en el PSM.