El artículo de Luis María Anson con este título, publicado en El Mundo, alcanzó considerable repercusión en las redes sociales y debate tenso entre católicos de distinta orientación. Lo reproducimos a continuación.
“Se equivocará el Papa si no viaja en 2015 a España para rendir homenaje a Santa Teresa de Jesús en su V Centenario. No será fácil encontrar ni en el mundo religioso ni en el ámbito literario a una mujer de la dimensión de Teresa de Cepeda y Ahumada, la escritora de la lengua en pedazos, al decir de Juan Mayorga, la mujer “enherbolada de amor”, que escribió como si levitara: “Cuando el dulce Cazador me tiró y dejó herida en los brazos del amor mi alma quedó rendida; y cobrando nueva vida de tal manera he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado”.
Este párrafo se publicó hace un par de meses en el número especial que El Cultural dedicó a Santa Teresa de Jesús. El Papa Francisco se ha equivocado al anunciar que no acudirá a España durante el año teresiano. Sería injusto acusar al Santo Padre de incoherencia. La sabiduría diplomática vaticana es impenetrable y casi siempre certera. España está ya al borde de una borrachera plurielectoral. El entorno pontificio teme que un viaje del Santo Padre a España se manipule por unos y por otros. Las navajas cachicuernas brillan ya dentro y fuera de los partidos. Algunas amenazan con rajarle la coleta al líder de Podemos. Otras se dedican al descuartizamiento intestino tanto en Génova como en Ferraz. Los asesores vaticanos no quieren convertir a Francisco en víctima de acometidas electorales ni tampoco en carne trémula para las tertulias audiovisuales o los espacios del corazón.
El Papa podría viajar, sin embargo, por la mañana, presidir un acto conmemorativo y regresar por la tarde a Roma, sin dar tiempo a especulaciones, tras sumarse, como pastor de la Cristiandad, al homenaje tributado a la mujer que se enfrentó a la Inquisición, que reformó el Carmelo, que encauzó su vocación con la ayuda de San Francisco de Borja. La monja, en fin, a la que se apareció Jesucristo. Estuvo Santa Teresa dos años paralítica y “sus padecimientos físicos fueron horribles”. Fundó 17 conventos y hoy la orden de los Carmelitas Descalzos está presente en más de cien países, con 12.000 monjas y 5.000 frailes que mantienen 1.400 conventos.
En Las moradas, de forma singular en la séptima, se eleva el castillo interior que la Santa edificó en el alma. La autora de los Conceptos del amor de Dios está considerada como la pionera de los derechos de la mujer en el ejercicio de un feminismo moderado y prudente. Hizo frente al insoportable machismo de su época. “Basta ser mujer para caérseme las alas”, escribió. No pidió nunca ni cuotas ni majaderías. Paso a la mujer que se abre paso. Doctora de la Iglesia, maestra de la luz, el Papa robustecería su popularidad si rectificara el error cometido y en su día, sin anuncios ni protocolos, se presentara en España para honrar a Santa Teresa. En su pontificado, no se trata solo del asombro de convocar a seis millones de fieles en torno a la santa misa en una Filipinas católica gracias a la presencia de España allí durante tres siglos, sino también de honrar discretamente a una sola persona que se encuentra en el altar de la más admirable expresión católica”.