El primer capítulo del fin de semana deportivo acogía una tarde en la ópera de Chamartín. La tribuna cobraba más relevancia de la habitual tras el descalabro futbolístico, moral y de imagen coral e individual, dentro y fuera del césped, desencadenado en el Calderón. A modo de juicio, la grada del Bernabéu ajustició señalando a los culpables, a juicio de la masa social merengue, del estruendoso resbalón: Iker Casillas y Ancelotti se llevaron la palma de la tormenta de silbidos. De este particular modo el coliseo madridista asestaba una reprimenda y reclamaba reacción al capitán y entrenador del equipo que tocó la cima del balompié en diciembre y que cayó, trompicado, en la relajación hasta darse de bruces con la exigencia de compromiso de la élite competitiva. Ronaldo, foco de las suspicacias lejos del verde, salió airoso del abucheo. Se antojaba para el bloque capitalino, pues, la opción idílica de reconquistar a su maltrecha hinchada a través de un triunfo convincente ante un rival con aire de sparringen condiciones estandarizadas de rendimiento. El día de los enamorados, para más inri.
Pero, cuando la pelota echó a rodar, el silencio pobló el teatro ante la constatación del marasmo: el Deportivo llegaba con claridad a la meta de Iker, sangrando a un equipo roto tácticamente, con peones nada interesados en trabajar sin la pelota y sin peso en el centro del campo para dominar el ritmo de juego. Así, los coruñeses metieron el miedo en el cuerpo al líder de manera notable en el primer cuarto de hora de ambos tiempos. Estupefacto, el público congregado no emitía cántico hasta que Isco, Marcelo y Bale -incisivo y, ahora sí, comprometido con la causa defensiva- provocaron las primeras asociaciones picantes. El andaluz encontró el primer gol del duelo con una pintura y lanzamiento al palo largo y sus compañeros recuperaron la respiración. No las sensaciones.
Ronaldo, atascado en el individualismo sin resultado, encontró a Benzema en el segundo tanto del duelo, pero, antes, en el arranque del segundo acto, los pupilos de Víctor Fernández volvieron a desnudar las carencias de concentración y trabajo táctico madridistas para encontrar el poste en dos ocasiones y obligar a Casillas a ejecutar una estirada de foto. Se cerró el presunto trámite con la sensación de injusticia para con los méritos gallegos y Arbeloa resumió el paisaje en zona mixta: "Había mucha tensión y hoy lo importante era ganar". Debutó Lucas Silva, lució Jesé y el Madrid, que ha "tocado fondo" (Arbeloa dixit) tras el "varapalo y cura de humildad" (en palabras de Isco) del Manzanares, no ofrece ni brotes verdes, ni raíces vigorosas. La calidad volvió a rescatar el desasosiego como colectivo.
Apuró la Liga BBVA el aperitivo de la jornada 23 del campeonato doméstico con la goleada del Sevilla frente al descorazonado Córdoba (3-0), el oscuro empate sin goles cosechado en Granada entre el club de la ciudad andaluza y el Athletic y la enésima exhibición de técnica, inteligencia y lectura de juego de Sergio García, que esta vez tomó de rehén a La Rosaleda y como víctima al Málaga. El Espanyol sigue disparado (0-2) en una fecha con patadas de complicada digestión de Krychowiak, Ekeng e Insúa, todos ellos expulsados con merecimiento absoluto.
Fuera de las fronteras nacionales sobresalió la histórica salida de tiesto del Bayern de Guardiola que, esta vez sí, parece haber arribado a puerto en 2015. Los bávaros asestaron un 8-0, sin miramientos ni consideración al pedigreedel Hamburgo, en plena explosión de fútbol de su línea ofensiva. Los goles de Müller, Götze, Robben (dos por barba), Ribery y Lewandowski recuerdan al respetable que de Alemania nace el favoritismo al cetro continental. En la Bundesliga se vivió, además, un 4-5 para el recuerdo que tuvo como vencedor al sorprendente Wolfsburgo y como honroso perdedor al Bayer Leverkusen. A esta locura prosiguió el renacimiento de la lógica más rotunda: el Borussia Dortmund se alejó del peligro con un 4-2 ante el Mainz. En Francia, el PSG dilapidó un 2-0 -con delicatessende Ibrahimovic- ante el Caen para empatar (en el minuto 92) y ver como se nubla su reconquista del liderato galo. Por último, el Nápoles de Rafa Benítez rompió su racha de cuatro triunfos consecutivos en la Serie A tras caer con estrépito (3-0) en Palermo.
Del plano polideportivo asoma el Seis Naciones de rugby con las victorias de dos de los favoritos rutilantes de esta edición. Irlanda maniató a la bestia francesa para imponerse por 18-11 en el duelo cumbre de esta jornada e Inglaterra paseó su potencia ante Italia para cerrar el baño y masaje en el 47-17 final. Además, Nicola Mirotic, que se definió como ciudadano "de Yugoslavia", abrió el All Star de la NBA con 4 de 6 triples en el partido inicial del delicioso fin de semana de baloncesto norteamericano, para sumar en la victoria del bloque de novatos mundial ante los estadounidenses, con Wiggins, compañero de Ricky Rubio en Minnesotta, como MVP. Por último, el básquet nacional ofreció los triunfos de Fuenlabrada ante Estudiantes y de Sevilla ante Bilbao, en ACB, y la confección de la final de la Copa de la Reina, que enfrentará al Perfumerías Avenida y al histórico Conquero.