Podemos se disfrazó de límpida democracia desde que surgiera como una aparente alternativa de seriedad y responsabilidad frente a un sistema caduco e imbuido de corruptelas. Entonces no se sabía de ellos, cuando ganaron cinco escaños en las Elecciones Europeas con lo que después resultó absoluta carencia de programa electoral. Ahora sí se dan a conocer, no solo porque carecen de ideas de gobierno sino porque también asoman tantos trapos sucios como para considerarlos viscerales hipócritas de escasa moral política y personal.
Antes era una sospecha pero en la actualidad es una certeza tan escandalosa como indignante tanta suciedad, máxime cuando todavía aspiran autosuficientes a movilizar al electorado que aborrece en otros lo que ellos perpetran en nombre de la libertad social. No cabe más fraude político y follonero. La fiesta de Carnaval dura unos pocos días pero en Podemos están disfrazados de honrados demócratas permanentemente, para ocultar una identidad real bastante más esperpéntica y alarmante que se vincula a todo tipo de exaltación extremista y corruptelas de las que no se libra ni uno de los dirigentes podemitas.
El desfile sin antifaz, encabezado por Pablo Iglesias, exhibe al hijo de un exterrorista del FRAP-de casta le viene al galgo tanta radicalidad- que además ha cometido irregularidades, entre otras, en la gestión de una productora; la novia Tania Sánchez, en breve podemita, es todo un dechado de virtud beneficiando a su hermano con chanchullos municipales y hundiendo la Izquierda Unida de la que mamó teta; todo para intentar huir de la quema judicial de la corrupción en Rivas que ejerció junto a su familia; Errejón tomando de la sopa boba universitaria con el chiringuito montado en la universidad; Luis Alegre, pues tan contento de beneficiarse con similares apaños; Monedero es el más curtido en añagazas millonarias con una fluctuación de dinero proveniente de Venezuela que ha podido servir para enriquecerlo al margen de toda ética profesional además de financiar ilegalmente al partido. No tiene desperdicio tanta identidad real de los dirigentes de Podemos frente al falaz disfraz conjunto de la integridad política que oculta intenciones de estafa social como aspirantes a conquistar el poder.
Pocos están libres-acaso Pablo Echenique sea la intención más limpia del partido- de perpetrar lo que cínicamente han denunciado contra los demás. ¿Carolina Bescansa se autocontrató por 24.000 euros para una encuesta sobre Podemos, después de estar a sueldo de la dictadura chavista donde, junto a Alegre, la mantenían en palmitas? ... y lo que quede por saber. Cuando no es el juego sucio, en otros se advierte la supina ignorancia para asumir el gobierno autonómico o central como ha demostrado en reciente entrevista la candidata de Podemos a las autonómicas en Andalucía, Teresa Rodríguez. Auténticas joyas los demócratas "de abajo".
En poco tiempo se han arrancado las caretas de estos adalides de la honradez política y dejado en evidencia la intención verdadera de control de la corruptela que ambicionan con proclamas beligerantes y pretextos justicieros contra la casta. Los inteligentes quedan advertidos, al margen de toda ideología política, sin embargo los incondicionales no temen adorar al diablo que los engaña si así se quema todo.
Los sondeos parecen seguir privilegiando al espejismo podemita. El electorado todavía apuesta alto hacia la iniciativa del suicidio colectivo. O no está informado-no hay peor ignorancia que dar por sabido lo que está por conocer-, o decide que prefiere ser engañado por la corrupción masiva de Podemos que por la tradicionalista jactancia de poder que, pese a sus defectos, posibilitó cuarenta años de convivencia democrática.
Nos encontramos en la encrucijada más delicada de nuestra veterana democracia. No caben medias tintas estando en juego el histórico libro de nuestros índices patrimoniales como país. Nos jugamos pasar página para escribir a borrones nuestro futuro, porque no es cuestión de identidad política sino de observación de los dirigentes, saber que no habría peor alternativa a nuestros dramas que votar por corruptos y radicales, tan pútridos o más como lo que llaman casta, para dirigir nuestros destinos hacia la debacle al estilo de Venezuela.
¿Dará igual advertir sobre el peligro, aunque los venezolanos tomen la iniciativa en España y convoquen el 1 de Marzo una manifestación para avisar sobre Podemos? El selecto votante de la desintegración generalizada asume el papel como perro del hortelano: ni probará cacho ni dejará que el resto del país lo tome. La solución es la inanición si asoman a todos los huesos. Algunos pretenden instrumentalizar la venganza del resentimiento autodestructivo, mediante un grupúsculo de oportunistas que busca dinamitar las glorias colectivas de la Historia que nos define para imponer un sucedáneo de república bananera al estilo latinoamericano.
Porque no ha existido jamás ninguna espontaneidad; sí el engaño de que haya parecido una iniciativa del pueblo. Podemos es un plan específico de introducción en Europa de los postulados bolivarianos, financiado por gobiernos donde se ha impuesto la revolución chavista y totalitarismos afines. Que Maduro amenace con expropiar a empresas españolas radicadas en Venezuela si no intermedian en defensa de Podemos, es una prueba más de que tras los intereses de Iglesias y compañía subyace uno mayor que responde a un plan político de corte extremista, como ambiciosamente expansionista, con nuestro país como objetivo en la implantación del credo marxista leninista. Seguramente, el régimen totalitarista de Nicolás Maduro pretende extender tentáculos, con nuevos gobernantes emergentes de órbitas socialistas en Europa, para salvarse a sí mismo.
El problema no es el carnaval continuado que monte Podemos para disimular, sino la aquiescencia del electorado que acepta las máscaras que portan los farsantes por mucho que se las quiten los actos que les caracterizan. El disfraz de los ciudadanos es el de la indignación y lo usan todo el año. Un carnaval permanente de impulsos que frente a las urnas puede convertirse en el mayor de los aquelarres contra los intereses de todos. Hoy en día ejerce influencia vital el conjunto fracasado de una sociedad que decide una subsistencia basada en la intolerancia que no en la reflexión calmada frente a la adversidad para superar los problemas.
Iglesias se aprovechó de Pablo Echenique y en las elecciones de este sábado pasado los militantes de Podemos se lo han hecho saber. Pablo Iglesias apesta y no hay aroma populista que vaya a disimularlo sin que nadie se queje.
Los políticos son culpables del desencanto que se extiende como un virus capaz de enfermar nuestra salud democrática, pero no menos responsabilidad atañe a la ciudadanía que aun poseyendo conocimiento acerca de las advertencias de acabar peor de lo que estamos, sigue el impulso de la enajenación colectiva argumentando el final de una etapa para sumergirse en la incertidumbre del posible aniquilamiento de todo lo construido hasta ahora durante cuarenta años, que no es poco lo hecho ni el tiempo transcurrido para lograrlo.
Lo cierto es que se acabó el Carnaval. Se enterarán paulatinamente los bolivarianos dirigentes dejando de enmascararse ante el electorado porque una inmensa parte de los españoles, con definición ideológica concreta o de tendencia transversal, a pesar de la efectista farsa ya ha visto el plumero podemita.