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¿Por qué un juez amigo de Bush tumba la medida estrella de Obama?

ESTADOS UNIDOS

Borja M. Herraiz | Martes 17 de febrero de 2015
Los republicanos, contra el "legado de anarquía" del presidente. B.M.H.

El nombre de Andrew Scott Hanen probablemente no le diga gran cosa, sin embargo, este juez federal de Texas ha paralizado de forma temporal uno de los proyectos más ambiciosos del presidente Barack Obama.

En un escrito fechado este pasado lunes, el juez Hanen, en el cargo desde 2002, cuando fue nombrado para el puesto por el expresidente George W. Bush, atendía a los recursos de 26 de los 50 estados de la unión, en su mayoría republicanos, en contra de la conocida como DACA, la prórroga migratoria por la que cinco de los once millones de indocumentados presentes en Estados Unidos pueden alargar tres años su estancia en el país si se inscriben en un censo cuyo plazo abría mañana miércoles.

Este listado de ilegales es, o era, puesto que no se llevará a cabo por ahora, el primer paso de un largo proceso iniciado en 2012, que culminaría el próximo mes de mayo y con el que Obama aspira a poner en marcha el plan migratorio más importante de la historia reciente de Estados Unidos. Entre otras propuestas, la Administración quiere conceder permisos de trabajo a aquellos padres de ciudadanos estadounidenses o que cuenten con el estatus de "permanente".

Los expertos consideran que este fallo del juez Hanen es el primer clavo en el ataúd de la reforma migratoria de Obama, pues los republicanos buscan arrebatarle una última gran victoria a los demócratas de cara a los comicios presidenciales de 2016, en el que el voto inmigrante será clave de cara a la victoria final.

Los conservadores cimentan su demanda en una supuesta extralimitación de los poderes de Obama para imponer un nuevo marco legal usurpando los atribuidos al Congreso.

Por contra, doce estados (California, Connecticut, Hawai, Illinois, Iowa, Maryland, Massachusetts, Nuevo México, Nueva York, Oregón, Vermont y Washington) más el Distrito de Columbia, en el que se ubica la capital Washington, se han erigido en defensores de la reforma al considerar que repercutirá positivamente en sus presupuestos y aliviará de carga a los servicios sociales.

El hecho de que la demanda, que el Gobierno de Obama ya ha apelado, haya sido presentada por más de la mitad de los estados de la Unión provoca a su vez que la campaña que estos han iniciado en Washington para dejar sin partida presupuestaria a la agencia encargada de poner en marcha la reforma migratoria de Obama, el Departamento de Seguridad Nacional (DHA), sea dotada de más fuerza y consenso.

Así, los territorios demandantes, liderados por Texas, buscan empantanar la DACA tanto en los juzgados como en la maraña burocrática los despachos. La virulencia de los ataques contra el presidente desde la bancada conservadora han ido en aumento e incluso el portavoz de los republicanos en la Cámara de Representantes, John A. Boehner, considera que Obama dejará tras de sí al abandonar la Casa Blanca "un legado de anarquía".

El problema con el que se encuentran los republicanos es que el DHA también se encarga de las medidas contra el terrorismo y de la ciberseguridad, tan de actualidad en los últimos meses, y sus arcas quedarán vacías el próximo 27 de febrero, por lo que su tiro podría salirles por la culata en caso de que la opinión pública se ponga en su contra por considerar que chantajean a la Administración valiéndose de los fondos públicos.

Obama presente a los estadounidenses su Immigration Act el pasado 20 de noviembre. Fuente: Youtube

Un 'Bush' en los juzgados
Pero el gran protagonista inesperado es Hanen. De 62 años, es considerado un juez estricto y de corte muy conservador. A pesar de haber nacido en Illinois, el mismo estado en el que Obama es emblema, creció muy lejos de allí, en Waco, Texas, una ciudad de 130.000 habitantes en la que casi el 70 por ciento se declara abiertamente republicano.

Dos décadas antes de que el George W. Bush le nombrara juez federal gracias a 97 votos a favor y ninguno en contra en el Senado para sustituir al demócrata Filemon B. Vela, su padre, el también expresidente George Bush, le propuso para juez de distrito, aunque en esta ocasión la candidatura no prosperó.

Esto da buena cuenta de la alta consideración en que se tiene al juez Hanen entre las altas esferas republicanas, que le han ayudado a prosperar en la carrera judicial, pues estos cargos también son sometidos a votación popular en Estados Unidos y, por tanto, requieren de una campaña previa muy similar a la de un candidato político al uso.

El poder de Hanen reside en la consideración de juez federal. El intrincado sistema judicial estadounidense distingue entre estos y los magistrados estatales. Los primeros son los que se pronuncian en causas en las que estén involucrados el Estado, la Constitución o los diferentes territorios de la Unión, como es el caso de la DACA.

Así, Hanen, que se ha mostrado en otras causas contrario a las políticas de Obama tocantes al asunto de la inmigración, tiene la potestad de admitir a trámite cualquier demanda presentada por un estado o ciudadano en contra de la reforma migratoria y, como así ha sido, paralizar su aplicación hasta que se decida si se ajusta al marco constitucional vigente, algo en lo que ambas partes difieren.

Por lo pronto, el juez tejano no ha entrado a valorar si la nueva reforma es o no legal, sino que motiva la anulación de su aplicación al considerar que hay suficientes motivos en la argumentación de los 26 demandantes como para que sean estudiados con detenimiento.

Quede finalmente en nada o no, la DACA ya ha logrado desde que fue anunciada, en noviembre del año pasado, que medio millón de dreamers (soñadores, en inglés), jóvenes indocumentados, no hayan sido deportados a lo largo de estos cuatro meses. Algo más de 4 millones más quedan a la espera de ver qué pasa con su caso.