Nacional

"Si el PSOE da un giro de 180 grados, nuestra mano está tendida"

EL LÍDER DE PODEMOS, ENTREVISTADO EN TELECINCO

EL IMPARCIAL | Lunes 23 de febrero de 2015
"El principal partido de la oposición somos nosotros", afirma Iglesias en Telecinco. E.I.

Un confiado Pablo Iglesias ha pasado por el plató de Informativos Telecinco, donde ha asegurado ser de izquierdas (“políticamente vengo de donde vengo”, ha dicho), aunque en Podemos, ha matizado, “cabe todo el mundo”. Incluso, ha añadido, su formación no se cierra a pactos, por ejemplo con el PSOE “si da un giro de 180 grados”, en relación tanto a Susana Díaz como a Pedro Sánchez. Eso sí, ha querido subrayar que "el principal partido de la oposición" es ya Podemos.

Preguntado por Juan Carlos Monedero, Iglesias ha defendido a su compañero argumentando que “no cobra ningún sueldo público” ni ocupa “ningún cargo político”, así como que estuvo “una hora y media respondiendo” a la prensa y que “no ha habido conducta irregular porque habría una sanción administrativa”, pese a que Cristóbal Montoro, ha dejado caer, ha intentado que así fuera.

También se ha referido al temor a que Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, expropie empresas españolas. A su juicio, “hay que rebajar la tensión” desde ambos lados: “Todos deseamos que las empresas españolas operen allí, somos socios históricos comerciales”. Sobre la detención del alcalde de Caracas, ha admitido que no le “gusta”.

Sondeado por Ciudadanos, Iglesias ha señalado que “es bueno que haya nuevas formaciones”, aunque, ha aclarado inmediatamente, su “adversario es el PP”, para el que ha tenido palabras menos amables que para el PSOE. Al expresidente José María Aznar, que calificó a Podemos de “comunismo populista”, le ha recomendado “pedir perdón por meternos en una guerra ilegal y mentir a los españoles en el peor atentado”. Para Iglesias, Aznar “tiene poca legitimidad para poner etiquetas a nadie”.

Por último, al hilo de la pugna de Syriza con Europa, ha valorado que el Ejecutivo griego “negocia y no obedece”. Él apuesta, como Alexis Tsipras, ha concluido, por “gobiernos que no se ponen de rodillas”.