Mariano Rajoy ha aprovechado el último debate sobre el estado de la Nación del mandato para tratar de convencer a los más golpeados por las “reformas” de la necesidad de ellas y del comienzo de un tiempo de recompensa a los “esfuerzos”. Anticipaba el presidente en redes sociales -o sus cuentas, para ser más precisos- el lema ‘Hay futuro’. Su discurso inicial, que ha comenzado a mediodía y durado algo más de una hora y media, ha estado volcado en hacer balance –positivo- de la gestión y desgranar la “agenda social” que se compromete a desarrollar en adelante, en previsión de una oposición volcada en los efectos de la gestión de la crisis sobre los españoles.
Ha arrancado situando a los presentes y a los espectadores en general en el 20 de diciembre de 2011, cuando se presentó ante esa misma Cámara como el encargado de “detener la sangría del paro, estimular el crecimiento y acelerar el regreso de la creación de empleo”. A su juicio, y tras recordar que su Ejecutivo evitó el rescate, ha desplegado los datos macroeconómicos que habitúa, como exportación o PIB, para mostrar un país hoy fuerte que, eso sí, ha “pagado un precio muy alto”. La enseñanza, ha continuado, es que “no se puede gastar lo que no se tiene ni vivir de prestado y hay que contar con mucho tino el dinero que pedimos a la gente”.
También se ha referido al paro, gran espina del mandato y capítulo en el que también cree haber cumplido. Entre 2014 y 2015, ha garantizado, se habrán creado “en torno a 1 millón de puestos de trabajo”.
Por qué la reelección, por qué PP y no Ciudadanos
Rajoy ha valorado que “la nación ha salido de la pesadilla, se ha rescatado a sí misma, goza de prestigio y vuelve a ser atractiva para los inversores”, así como que ha pasado de estar “al borde de la quiebra” a ser “ejemplo de recuperación en el que se fijan otros países”. El Gobierno, ha continuado, “ha hecho lo que tenía que hacer”, pero el logro, ha puntualizado, también es obra de los españoles, “con ese espíritu de solidaridad que todo el mundo reconoce”.
Dicho esto, ha reconocido que “queda mucho por hacer”, que no se puede confundir “el final de un acto con el final de una obra”, pero entiende que “ahora sabemos que podemos hacerlo” porque “hemos creado las condiciones para hacerlo”. Pidiendo implícitamente la reelección, o justificando la necesidad de un segundo mandato, Rajoy ha invitado a imaginar: “Si en tres años hemos superado entre todos lo más difícil, qué puede impedirnos acelerar el ritmo de crecimiento, consolidar el bienestar y recuperar el empleo”.
Ha tenido palabras para quienes en su día “glosaban las ventajas del rescate pero no dedicaban ni una palabra a valorar sus contrapartidas sociales”. Para el presidente, “lo más sencillo” habría sido sucumbir ante las “presiones”. A no pocos les venía a la mente tras estas declaraciones Luis Garicano, economista de Ciudadanos, quien ya recibió recientemente un dardo parecido de parte de Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta. "Nos animaban a pedir el rescate, pero no lo hicimos. Señorías, esta fue la gran decisión de la legislatura", ha ensalzado.
Más Cataluña que corrupción
“Mención especial” para “esas clases medias que han soportado sobre sus hombros buena parte de los esfuerzos”. A ellas “España les debe mucho”, ha asegurado, y “ha llegado el momento de aliviar su situación”, ha anunciado.
La corrupción, tema no menor durante su estancia en La Moncloa, ha ocupado una muy escueta parte de su ponencia. “Hoy es mucho más difícil que se produzca”, ha opinado tras mencionar las leyes que regulan la remuneración de los altos cargos, la financiación de los partidos, la de transparencia o la reforma del Código Penal.
Algo más de tiempo ha dedicado a Cataluña, concretamente a reiterar su defensa de la Constitución frente a quienes pretenden “violar” su contenido. El Gobierno actuó con “firmeza y proporcionalidad” contra el “simulacro”, como ha calificado la consulta promovida por Artur Mas. Hubiera preferido que no se celebrara ese acto “ilegal” porque no se habrían “dilapidado recursos y energía”, más útiles, ha aconsejado, para “superar dificultades financieras”.
En relación con Europa, aquello que se salía de su común defensa de la unión y la moneda única, y pegado a la actualidad, ha sido la expresión de "gran satisfacción" por la "voluntad del Gobierno griego de seguir cumpliendo las normas y bajo la supervisión" del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE). "No podía ser de otra manera y esto es bueno que lo sepan los ciudadanos", ha sostenido después, aludiendo implícitamente a Podemos.
Los anuncios
Acabado el balance, Rajoy ha dado paso a las previsiones: “El Gobierno puede anticipar que en 2015 el crecimiento de la economía española alcanzará el 2,4 por ciento, cuatro décimas más de lo que se preveía hasta ahora”. Asimismo, ha anunciado que, según los datos que maneja, sólo este año se crearán más de 500.000 empleos.
Ha continuado con las promesas:
-Tarifa reducida para los nuevos contratos indefinidos. Los primeros 500 euros del salario quedarán libres de cotización a la Seguridad Social.
-Remisión a las Cortes de proyectos de ley de protección a la Infancia, del Tercer Sector de Acción Social y del Voluntariado.
-Aprobación del Plan Integral de Apoyo a la Familia y el Marco de Actuación para las personas mayores.
-Extensión de los ‘cheques familiares’ a las familias monoparentales formadas por un progenitor y dos hijos, de lo que se podrían beneficiar, según el Gobierno, hasta un millón de personas.
-Establecimiento de una bonificación especial para la conciliación en la reforma del Estatuto del Trabajo Autónomo.
-Promoción de reformas para facilitar la ‘segunda oportunidad’ de los ciudadanos: “Aprobaremos con carácter inmediato un Real Decreto-Ley que les dará mayores facilidades para afrontar la dificultad. Las familias van a poder a partir de ahora lograr una reestructuración de sus deudas mediante un acuerdo extrajudicial de pagos, un procedimiento coordinado, transparente y reglado, que les permitirá negociar de forma unificada y supervisada con sus acreedores”.
-Reforma del Código de Buenas Prácticas bancarias “para que un mayor número de familias puedan beneficiarse de sus medidas”.
-Revisión del sistema de tasas judiciales.
-Creación de la Oficina de Gestión y Recuperación de Activos derivados del delito.
-Presentación de una Ley de Reforma de la Ley General Tributaria “que permita prevenir el fraude con, entre otras medidas, la publicidad de aquellos de mayor cuantía y de los que merecieron reproche penal”.
-Intensificación en la coordinación en la lucha contra el fraude laboral.
Colofón con nuevo recado a Podemos
"Yo también podría decir a los españoles, como hacen otros, que el salario mínimo se duplica esta tarde, que las pensiones aumentarán un 5 por ciento mañana por la mañana, que todo el mundo tendrá una vivienda subvencionada pasado mañana. (...) Si además de prometerlo, pretendiera cumplir mi palabra, tardaríamos seis meses, tal vez menos, en regresar a la ruina más descarnada. Está claro que, si lo hiciera yo, sería un gesto de inconsistencia temeraria. Y, si lo hacen los demás, ¿qué es?"
El final del discurso, enérgico y con numerosas interrupciones por los aplausos desde su bancada, ha estado dirigido a quienes confían en formaciones como Podemos. Lo ha hecho con un vocabulario más relajado, alertando de que "no existen remedios mágicos".
Por último, ha calculado en tres millones el número de puestos de trabajo que restan "para alcanzar el escalón que representa la estabilidad". Es "alcanzable si no cometemos torpezas", ha apostado. Ha concretado alguna de esas 'torpezas', como, según el presidente, sería "consentir que se desmantele lo que hemos construido". Entiende que hay "completar la tarea" y que la única opción válida es la que él representa.
Ovación del Grupo Popular, Jesús Posada suspende la sesión y se retoma a las 16:00 horas con Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista, en el estrado.