Se vive un estado de alerta sin precedentes en los campamentos de Tinduf, en el sur de Argelia, tras el secuestro en dichos campamentos de varios activistas del Movimiento Joven por el Cambio, que aspira a un cambio generacional en el gobierno del frente Polisario y cuyos integrantes vienen exigiendo, desde hace varios meses, una transición pacífica del poder. Centenares de saharauis, convocados por dicho movimiento, salieron a la calle el pasado sábado 21 de febrero en protesta por el “desvío masivo y sistemático de las ayudas humanitarias destinadas a la población saharaui en los campamentos de Tinduf”, a raíz del reciente informe emitido por la Oficina Europea Antifraude (OLAF), que destapó las prácticas fraudulentas de dirigentes del Polisario en la distribución de la ayuda humanitaria, así como un presunto delito de encubrimiento por parte de las autoridades de tutela argelinas. Los manifestantes solicitaron una intervención inmediata de la ECHO (Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea) para “investigar la trama y las prácticas fraudulentas llevadas a cabo por la cúpula del Polisario”.
En un comunicado filtrado en las redes sociales, el brazo armado del Movimiento Joven por el Cambio condenó duramente “el uso de la fuerza por parte de los militares del Frente Polisario para dispersar la manifestación pacífica del pasado sábado” y denunció “el secuestro de los siete integrantes del movimiento joven que participaban en la manifestación”. En el video filtrado a las redes se podía ver a un hombre armado, con la cara tapada, amenazando al frente Polisario con recurrir a las armas si no se libera a los activistas secuestrados.
Varios analistas estratégicos expertos en el mundo del Magreb han manifestado su inquietud por lo ocurrido, debido al crítico posicionamiento geográfico de los campamentos de Tinduf, en el foco mismo de las tensiones fronterizas con el Estado Islámico en Libia y Mali, lugar considerado como un verdadero “punto negro”, en el que la falta de control y seguridad puede alimentar sobremanera el caos en la zona. El analista y político D. Mohammed El Idrissi, de la USFP (Unión Socialista de Fuerzas Populares) en España, ha ido más lejos en este tipo de declaraciones y ha alertado sobre “la importante presencia en la zona de líderes del Estado Islámico, que promueven su ideología radical atrayendo a jóvenes desesperados y descontentos por la pésima gestión gubernamental del Frente Polisario, para que “se unan a sus filas”, y ha señalado al Estado Islámico como “el responsable del secuestro de los jóvenes activistas del Movimiento Joven por el Cambio”.No se descarta, como respuesta internacional a estos acontecimientos, una inminente intervención militar liderada por la República Francesa, similar a la realizada en Mali a finales de 2013 para erradicar el terrorismo de la zona y proteger las fronteras europeas contra la entrada de radicales. Por su parte, D. Lahcen Boumakhtaf, presidente de la asociación ANTERSAN (Asociación de Mediación Intercultural de Recursos Humanitarios en Cataluña), propone un cambio en la forma de proporcionar las ayudas al pueblo saharaui, que en lo sucesivo pasaría por la supervisión y el control por parte de las Naciones Unidas, para así garantizar la llegada de las ayudas a los saharauis y evitar las prácticas fraudulentas en la distribución de dichas ayudas.
Cabe mencionar que el Frente Polisario ha sido duramente criticado por la organización pro derechos humanos Human Rights Watch por los frecuentes secuestros cometidos en los campamentos de Tinduf y, recientemente, por el conocido caso de la joven española Mahyuba Hamdidad, liberada en noviembre de 2014 tras más de dos meses de retención contra su voluntad por la cúpula del Polisario.