TRIBUNA
Antonio Agar | Martes 24 de febrero de 2015
Partimos de la premisa constatada e irrefutable del comienzo de la CRISIS en el año 2008, con el Tsunami de Lehman Brothers, hasta Dios sabe cuándo.
En esos años de incertidumbre, el equipo de gobierno, negaba sistemáticamente el oleaje destructivo proveniente de forma transversal del atlántico que asolaba indiscriminadamente al mundo occidental, produciendo estragos en su actividad económica, empresarial y financiera, hasta el punto de llegar a jactarse el Presidente de gobierno de contar con los diques de un fortalecido sistema financiero, para combatir los embates de las mareas más devastadoras.
Instalado en el dilema hamletiano del Reconocimiento de la crisis o la de negar su existencia, el Presidente enrocado en su optimismo antropológico, discurría sus cavilaciones sobre la levedad del Ser y la inutilidad de la existencia, a semejanza de la obra del novelista checo Milan Kundera “La insoportable levedad del Ser”:
“El hombre se inhibe de la pelea y del esfuerzo de combatir, porque vive ensimismado en la toma de conciencia de la Crisis, puesto que no tiene modo de compararla con situaciones parecidas, o crisis precedentes, ni enmendarlas en vidas posteriores”.
El equipo de gobierno que tomó el poder en las postrimerías del 2011, presentó un programa previo a las elecciones muy esperanzador, que unido a la falta de rumbo del anterior gobierno, tuvieron su premio en las urnas con una mayoría absoluta.
Los nuevos mandatarios, cuando tomaron posesión y se enfrentaron a la Hidra de nueve cabezas que estaba encaramada al pórtico del Bruselas´s Headquarter (Sede central de la Comunidad Europea) quedaron aturdidos por el legado de calamidades que heredaron del partido anterior: Tasa de desempleo en aumento, descapitalización de uno de los pilares del sistema financiero, las cajas de ahorro, déficits en las comunidades autónomas, desplome de la actividad inmobiliaria y dificultades para colocar la deuda pública con primas de riesgo disparatadas.
Presionados por la Troika, pusieron en marcha unas medidas de austeridad con impuestos regresivos como el IVA que afectan por igual al que más gana como al que menos, y que incidieron con mayor grado en las capas sociales más desfavorecidas; decisiones diametralmente opuestas a las que prometieron solemnemente en su programa electoral.
Aducen hasta la saciedad, que dado la herencia envenenada, no disponían de un fondo de maniobra menos ponzoñoso para la mesocracia y las capas inferiores de la sociedad que los ajustes de austeridad que le obligaron los poderosos de la Comunidad Europea.
Estas justificaciones de ignorancia o desconocimiento de la situación en la que se encontraban las arcas, los despilfarros de las comunidades autónomas, los déficits de los municipios etc. etc. no se sostiene ni tiene fundamento alguno , cuando el partido popular gobernaba desde hacía décadas las comunidades de Valencia, Baleares y de Madrid, donde se había instalado la corrupción y la realización de proyectos macroeconómicos, cuyos desastres están aflorando un día sí y otro no.
Con el horizonte cuajado de próximas elecciones, los servidores públicos no regatean esfuerzos, en sus Convenciones Internacionales, Intervenciones en medios audiovisuales y homilías pronunciadas desde la sede de prensa de la Moncloa, con la proclamación cargada de triunfalismo, que España ha salido de la crisis, que todos los indicadores marcan unos registros y tendencias favorables: Incremento del empleo, primas de riesgo a mínimos y un crecimiento del PIB.
Sin embargo, las gentes, el pueblo llano, no ven esas mejoras, no la perciben ni la experimentan en sus vidas.
Ponen especial entusiasmo en enfatizar que ha decrecido el número de desempleados, pero omiten que se divulgue que el índice de precariedad de los nuevos empleos es mayoritario, con jornadas de un día a la semana, un conjunto de 10 y 12 horas mensuales, y en el mejor de los casos con sueldos de 500/600 euros sujetos a horarios desproporcionados.
Con relación al crecimiento del PIB, conviene aclarar a los lectores que es un dato macroeconómico, fruto de una serie de factores favorables : La caída del precio del barril de petróleo, la baja cotización del euro con respecto al dólar que favorecen nuestras exportaciones, y de la que es ajena de la gestión del gobierno. ¡POR FAVOR! Ante la inminencia de las votaciones, las encuestas proliferan como las setas en los humedales. Destaco, cómo va subiendo un partido nacido en Cataluña y de corta trayectoria política como es Ciudadanos, que apuesta por la regeneración democrática, la reducción del gasto público, la independencia judicial , y el establecimiento de la meritocracia en los cargos públicos, está seduciendo a una amplia capa de la sociedad. Celebro que el ilustre Doctor en Economía Luis Garicano haya diseñado un programa creíble y esperanzador.
Leo con desaprobación las críticas ejercidas por un peso pesado de la Nomenclatura del gobierno, dirigidas al programa del Sr. Garicano a quien le acusa de ser uno de los incitadores que solicitaban el rescate de España. No se pueden decir medias verdades, ya que esto se presta a malévolas interpretaciones. El Sr. Garicano mantuvo la postura de rescatar al sector de las Cajas de Ahorros, que estaba en quiebra y cuya podredumbre podría contagiar al sistema bancario general. No deja de ser una frivolidad este ataque cuando el diseño moderno de las Cajas de Ahorros y su nefasta gestión guarda relación con el PP.
La mirada como barómetro del FIB (Felicidad Interior Bruta) de la Sociedad.
Cuando paseamos por una calle, por una avenida de cualquier pueblo o ciudad, uno de los rasgos que mejor identifican a los seres humanos que la pueblan, es su mirada. Cada una de ellas tiene, su misterio y su huella, puede ser inquietante, alegre, profunda, melancólica o enamorada. La persistencia de una crisis generalizada, nos marca la trazabilidad de la mirada que abunda en una mayoría de la población, midiendo el historial y el recorrido de los pálpitos angustiosos del corazón durante estos largos años. En esas miradas hay una característica común: la decepción, miradas perdidas y ávidas de JUSTICIA, que tienen alojadas en el fondo del iris: LA TRISTEZA.
El poeta bengalí Tagore, mantuvo un encuentro con un gobernante de un distrito de Calcuta que no había ejercitado con la honestidad requerida sus funciones, puso su mirada serena y firme en los ojos del regidor y le exclamó:
¿Cree Vd. que el pasado de nuestros odios, de nuestros anhelos y nuestros hastíos, no deja una huella acusatoria en nosotros? No hay gesto ni Mirada, que no reproduzca la historia entera de nuestro CORAZÓN.