Parece que estamos en un impasse, o incluso en uno de esos momentos en los que, en una partida de ajedrez, se van posicionando las piezas, en jugadas intermedias, hacia algunos desenlaces parciales que resultarán cruciales -elecciones en Andalucía, autonómicas y municipales en mayo, catalanas en Septiembre- de cara a un colofón en el que habrá que dar jaque mate. Las elecciones generales de finales de este mismo año.
Pedro Sánchez parece haberse despertado al liquidar uno de los mayores activos electorales que tenía el Partido Popular de Madrid. La sustitución de Gómez por Gabilondo ha funcionado y no hay duda de que la gloria puede ser para los audaces… ¡Y ojo con un candidato tan centrado como es el profesor Gabilondo! Recordemos que el resultado más “aseado” que ha conseguido el PSOE en las últimas décadas en Madrid fue con Fernando Morán, que coincide en perfil y talante con los del candidato.
El PP anda dando palos que no sé si son de ciego o responden a una estrategia pensada, meditada y ganadora propia de quien ocupa la inmensidad del poder. Ahora, se centran en Ciudadanos después de desjarretar al Sr Monedero.
Digresión rápida sobre el personaje Monedero. Cuando surgió Podemos, un amigo muy metido en Izquierda Unida ya me advirtió sobre este personaje. “Ahí estará el cáncer de estos muchachos” creo recordar que me dijo. Monedero es el caso de incoherencia personal más flagrante que ha vivido nuestro régimen, por usar su “palabro”, y de ahí que se haya relegado a sí mismo hasta convertirse, según sus cínicas declaraciones, en un mero ciudadano. Pero no nos equivoquemos; en cuanto consiga Podemos una pizca de poder, volverá Monedero y todos a temblar, pues su resentimiento será ya desorbitado. Dense una vuelta por YouTube para hacer un diagnóstico del personaje. Cualquiera con sentido común lo descalificaría como profesor de universidad… ¡Imagínenselo con responsabilidades públicas!
Vuelvo al PP. Algunos dicen que en las alturas se pretenden desmochar -todas ellas- las elecciones que vienen, para centrarse en las elecciones generales apelando a todo tipo de miedos y votos útiles. No sé, me parece muy arriesgado. No me puedo imaginar la que se va a montar en el Partido Popular si se pierde el inmenso poder autonómico y municipal del que goza. Una España en la que la izquierda vuelva a conseguir la mayoría del poder territorial va a complicar mucho a Rajoy. Va a ser muy difícil recuperar el ritmo y el liderazgo para ganar, en esas condiciones, unas elecciones tan complicadas como son las generales.
La gran pregunta es si es posible un pacto PP-PSOE frente a Podemos. Lo veremos muy pronto en Andalucia, pero mi apuesta es negativa. PP y PSOE se han entendido en poquísimas ocasiones, pues siempre han primado las causas comunes, los pactos del Tinell y demás “frentismos”. Este antagonismo es una consecuencia o una teatralización bastante forzada del mito de las dos Españas, gracias al cual el PSOE ha conseguido una hegemonía en el gobierno nacional que es insólita. En Europa, la derecha suele gobernar mucho más que la izquierda; en España ocurre lo contrario. Mi tesis es que, pese a que la cuestión de las dos Españas es una realidad de nuestra historia, hoy muy diluida tras la Constitución del 78; el PSOE la utiliza con evidente eficacia como atajo para ganar elecciones. Romper esta inercia con un pacto con el PP sería enormemente complejo y arriesgado. Además, Podemos ya se ha disfrazado con la piel socialdemócrata y sus semejantes en Grecia han pisado moqueta europea y no quedan del todo mal. Pueden ser socios de gobierno del PSOE sin problema alguno, y más si desaparece Izquierda Unida.
Segunda digresión. Grecia. La falta de institucionalización democrática en la UE impide saber lo que ha ocurrido. No sabemos si han “tragado”, como se dice en el argot taurino, los griegos o los de la UE. La batalla en los medios la han ganado, de momento, los de Tsipras.
En Madrid parece que el problema -o la cuestión- de los candidatos (pues para el PP parece que no es un problema) se va aclarando. El PSOE tiene los suyos, UPyD también; IU, ni idea y Podemos, un candidato al menos. Ciudadanos y el PP aún no los tienen. Las encuestas indican que la cosa está muy justa para que el PP mantenga la apabullante hegemonía, que dura ya décadas, en la ciudad y en la región. Se diferencian claramente dos bloques para el electorado; uno de izquierda y otro de derecha. Mi intuición es que ganará el bloque que sea capaz de conseguir que todos sus partidos crucen el umbral del cinco por ciento para alcanzar representación. IU y UPyD están en el límite, y parece que el que peor está es UPyD, que apenas roza dicha cifra mágica. Si no consigue representación, hará caer todo el bloque de centro-derecha y me temo que esto es aplicable tanto a la ciudad como a la autonomía. Más que nunca es necesaria la candidatura de Esperanza Aguirre para dar la vuelta a este panorama, ganar algunos concejales esenciales y evitar el desastre.
Podemos se consolida en las encuestas. Aunque queda mucho indeciso y no les apoyan nuestros mayores, que son quienes más se beneficiarían, en teoría, de sus políticas. Son paradojas que ni Monedero sería capaz de aclararnos. Será cuestión de desconfianza en fórmulas ya muy intentadas y fracasadas.
Los nacionalistas andan en sus líos. CiU defendiendo a su patrón, el Sr. Pujol esquivando los embates de la justicia, y el PNV agazapado esperando que se aclare el mapa político para tomar el relevo, supongo, en los desafíos secesionistas. El único beneficio para la ciudadanía que veo en Podemos es su irrupción, con mucha fuerza, en Cataluña y País Vasco. Esta gente, aunque reconoce el derecho de autodeterminación, proclama que votaría a favor de continuar juntos. Pero no hay que fiarse, pues habrá que ver cómo evolucionan; les puede pasar lo que al PSC y su corazón partido hacia el independentismo.
La corrupción no sólo es objeto de noticias casi todos los días, sino también centro de muchas conversaciones y motivo de preocupación. Prácticamente no hay sector de la sociedad que no tenga alguna causa penal importante, pero ganan claramente, en número y alarma social, los escándalos políticos. Cada uno tiene su receta. Soy optimista y creo que todos los seres humanos son similares, sean escandinavos, griegos o españoles, y ninguno tiene una predisposición biológica para corromperse, ni siquiera las élites políticas catalanas. Esta lacra sólo se resuelve con un refuerzo institucional, es decir, más y mejor democracia, más instituciones, más y mejores juzgados, policías y fiscales, más colaboración internacional y una ley de procedimiento que permita agilizar los procesos penales.
Finalmente, Rusia vuelve a la carga como actor principal en una Europa desunida. Es muy doloroso y frustrante vivir otra guerra en suelo europeo, y también ver como la Rusia de Putin, tan escasa en instituciones democráticas, apoya a los partidos populistas anti-europeos. Apoya a Syriza (recordemos que la primera actuación del gobierno Tsipras en Europa fue denunciar las sanciones contra Rusia) y también a LePen en Francia. Su influencia ya se percibe en Chequia, Rumanía, Hungría y Serbia. No estamos para aventuras geopolíticas que nos devuelvan a la Guerra Fría.