Opinión

Cervantismo y América Latina

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Viernes 27 de febrero de 2015

La Biblioteca Nacional de España para conmemorar la publicación de la segunda parte de El Quijote ha organizado una muestra de sumo interés : Coleccionismo cervantino en la BNE: del doctor Thebussem al fondo Sedó. Las piezas singulares, que podemos ver allí, forman parte de una de las colecciones más curiosas de la Biblioteca. Nos informa sobre una de las facetas de la vida cultural del siglo XIX, a saber, el coleccionismo. Las colecciones dedicadas a Miguel de Cervantes y su criatura, el Quijote, tienen un importante papel en la divulgación de su obra y la investigación cervantina en general. Mas esta admirable muestra es imprescindible no sólo para informarnos sobre el coleccionismo, sino para apreciar a través de ella la realidad, el tiempo de Cervantes, o sea, la España del Siglo de Oro.

¿Cómo podemos desentrañar la imagen de aquella España grandiosa y ejemplar? Es una tarea bastante sencilla: léanse, primero, los títulos de los libros editados en los siglos XVI-XVII y prestemos, después, particular atención a las ediciones de La Araucana, de Alonso de Ercilla, y de Florisel de Niquea de Feliciano de Silva. Este último es citado, con suma ironía, por Cervantes en el primer capítulo de El Quijote, atribuyéndole estas líneas: "La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura". Feliciano de Silva, aparte de ser un autor apreciable, cuyas obras contribuyeron en el éxito de las novelas de caballerías, fue padre de un tal Diego de Silva y Guzmán, amigo de Hernando Pizarro, que se fue a las Indias, donde estuvo a punto de perder la vida en el sitio de Cuzco y, luego, formó parte de la expedición exitosa de Alonso de Alvarado. Durante la guerra civil apoya a los pizarristas, pero los deja cuando Gonzalo Pizarro se rebela contra el monarca español. Escribió La Conquista de la Nueva Castilla, un poema épico que relata el descubrimiento del Perú, escrita en coplas de arte mayor con un influjo del Laberinto de Fortuna de Juan de Mena. Acumuló mucha riqueza que empleó en las limosnas a los conventos, fundó hospitales, hizo instalaciones para abastecer la ciudad de agua, hasta arruinarse por lo cual el virrey Toledo permitió a su viuda retener la encomienda por una vida más.

La otra obra, La Araucana de Ercilla, está descrita en la exposición como el "mejor de los poemas épicos castellanos". No obstante, no es sólo un poema épico entre centenares que aparecieron durante aquellas centurias: durante mucho tiempo fue la única fuente sobre el territorio conquistado por Pedro de Valdivia, a saber, Chile. La Araucana fue la única fuente al alcance del público general, que narraba las penurias y glorias de la expedición y fue escrita literalmente entre batalla y batalla. Es un magnífico documento histórico, aunque a veces la realidad fue sacrificada al buen decir, o sea, le falta veracidad, por ejemplo, los personajes indígenas, sus reacciones y discursos, pertenecen más bien a los autores clásicos, griegos o romanos; y en las descripciones del paisaje encontramos las plantas que todavía no habían llegado al nuevo continente americano.

En fin, gracias a esta muestra cervantina podemos ver la España grande, la política y la literaria, la España donde el sol nunca se ponía.