Opinión

Organización neutralización ultrajes

TRIBUNA

Antonio Agar | Martes 03 de marzo de 2015
Como sabemos el acrónimo ONU se corresponde con la Organización de las Naciones Unidas, Institución nacida en la conferencia de Yalta del 11 de febrero de 1945, una vez finalizada la contienda de la segunda guerra mundial. Una reunión de los aliados vencedores que presidió el triunvirato de: Roosevelt – Churchill y Stalin, tuvieron el propósito de prevenir futuras atrocidades, ultrajes y genocidios, para ello se dotó al reciente Estamento Internacional de un status de poder militar y económico con facultad para intervenir en cualquier tipo de agresión entre países de la geografía mundial, tutelando una especie de arbitraje de carácter disuasorio.

Posteriormente y en sucesivas asambleas se han ido integrando países en vías emergentes y en vías de desarrollo hasta un total de 192, ampliando sus compromisos a La Asistencia humanitaria, al medio ambiente en conjunción con organizaciones interrelacionadas como la Cruz Roja.

En la cumbre mundial celebrada en el 2005, todos los miembros se marcaron un objetivo prioritario: Erradicar la pobreza extrema, acompañado de otros logros:

a. Promocionar la Igualdad
b. Reducir la mortalidad infantil
c. Fomentar la promoción del desarrollo a través de la educación
d. Atender las necesidades de los países más desfavorecidos con prestaciones económicas y soporte técnico

Un análisis actual del protagonismo que está ejerciendo la ONU como organización reguladora y coercitiva, tendríamos que calificarlo de desastroso, inoperante, en la que el veto de unos de los cinco países, es suficiente para bloquear cualquier intervención del organismo regulador. Este privilegio lo tienen : Estados Unidos, Inglaterra, Francia, China y Rusia.

En el seno de la ONU se aplica una Justicia de dos velocidades, una la de las naciones opulentas y otra la de los países comparsa, algunos de gran poder económico y geopolítico como Alemania, Australia, Canadá.

Al final el mundo se rige por los poderosos que buscan el dominio de las materias primas poniendo en jaque a los países que no se someten a sus intereses. Haciendo un símil con la época de esplendor del imperio romano, la ONU se ha convertido en un Circo, en el cual se desarrolla un espectáculo que sigue siendo igual de cruel y que prevalece la fiereza y los zarpazos del Capital más salvaje contra los gladiadores países emergentes y en vías de desarrollo, empleando en ocasiones una retórica huera y farisaica capaz de acometer los más inmundos desafueros, desde el contrabando de armas para colmar sus arcas, y alimentar el grado de violencia entre países, como la de de afirmar que la situación de pobreza de algunos países es inevitable.

La ONU se ha convertido en un florero, en un elemento decorativo de una desacreditada Institución revestida de solemnidad, que solo sirve para emitir informes moralizantes que nadie lee y que terminan en el regazo del Dios Leteo.

Resulta muy esclarecedor volver al pensamiento del británico Thomas Hobbes en el que desarrolla el fermento del terrible Leviatán, un estado fuerte que impida la guerra de todos contra todos.

Decía que la inclinación general de la humanidad es la obstinación y el afán de poder que cesa solamente con la muerte: La pugna de riquezas, placeres, honores u otras formas de poder, tiende a la lucha, la enemistad y finalmente a la guerra. Por ello en la naturaleza del hombre se encuentran tres causas principales de discordia: La competencia, la desconfianza y la gloria. De esta manera la competencia impulsa a los hombres a la pelea para lograr un beneficio, la desconfianza para lograr la seguridad y la gloria para ganar reputación. Con todo esto, mientras el hombre viva sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en una situación permanente de alarma, que desemboca inevitablemente en una guerra. “Una guerra que es la de todos contra todos.”

Las pasiones que inclinan a los hombres a la paz son el temor a la muerte, el deseo de las cosas que son necesarias para una vida confortable, y la esperanza de obtenerlas por medio del trabajo. En otras palabras, la pasión inclina a los hombres a desear y conseguir los bienes y privilegios del prójimo. Mientras tanto la razón les sugiere encontrar normas adecuadas de paz, a las cuales pueden llegar los hombres por mutuo consenso.

Ahora bien, cuando los pactos se respetan y se llevan a cabo hay JUSTICIA, que quiere decir que existe una voluntad de dar a cada uno lo suyo. Todos los hombres tienen derecho a todas las cosas y por ende son iguales ante la ley.

Las manifestaciones que llevan a los individuos a pactar, se materializan en un contrato que implica la renuncia de todos sus derechos que poseían en el estado de naturaleza, para otorgárselo a un soberano (Organización que Neutraliza los Ultrajes) que a cambio les garantizará el orden y la seguridad. Con la pertenencia a esta organización ONU, se renuncia a la libertad y a cualquier derecho que pudiera poner en peligro LA PAZ.

La mansedumbre hay que incorporarla al frontispicio del edificio de la ONU en Nueva York.

Sin un mínimo de mansedumbre, de bondad en la relación y en el trato con los demás, es imposible la convivencia y la paz. Todos los días hay que tomar decisiones y todos los días nos dejamos mandar por reglas necesarias que procuran armonizar la justicia en un mundo desquiciado.

Bienaventurados los que trabajan por la Paz.

Siempre en el cumplimiento de la obediencia a la ley está la VICTORIA, en la derrota del orgullo el HONOR DE LA HUMILDAD y en la renuncia al egoísmo, el bálsamo de la GENEROSIDAD.

Es preciso tener en cuenta que hay mayor dignidad en la humillación que en la ira, al igual que hay mayor muestra de valentía en la bondad que en la reivindicación.

Dejamos este mensaje último a los arúspices y sacerdotes de los templos de la ONU en Nueva York y Ginebra: Un fragmento del coro de Agamenón de uno de los creadores de la DRAMATURGIA: Esquilo.

“Incluso en nuestro sueño, el dolor que no se olvida ni se puede soportar, cae gota a gota sobre el CORAZÓN, y en esa desesperación, empeñado en un constante ejercicio de gran voluntad, llega la SABIDURÍA por la terrible gracias de DIOS”