Y DIGO YO
Javier Cámara | Jueves 05 de marzo de 2015
El primer desafío al bipartidismo ha comenzado ya en Andalucía. De lo que suceda en las elecciones del 22 de marzo se hablará y analizará hasta la extenuación en busca de un mejor planteamiento para el siguiente asalto en las municipales y autonómicas de mayo. Tanto los partidos políticos como los ciudadanos de a pie irán valorando los resultados que se vayan obteniendo y, entre sorpresas o no, sacarán sus conclusiones de cara a ese objetivo final que serán las generales.
Va a ser, sin duda, la primera piedra de toque real, sin experimentos ni falsos programas, para la sensación demoscópica y social en la que se ha convertido ese “goya revelación” que fue Podemos en las europeas del año pasado. Y, la verdad, no sé si la formación de Pablo Iglesias va a mostrar en Andalucía, con Teresa Rodríguez a la cabeza, las mismas tablas y gusto por la dialéctica que sus compañeros, más experimentados, en Madrid.
De momento, la parte de su programa económico y social que ha explicado no parece cuadrar con la normal convivencia ciudadana. Apuntar entre sus medidas proporcionar agua, luz y gas gratis a los más desfavorecidos, suena bien. Es lógico con los planteamientos que propugna, aunque habrá que ver dónde se pone el corte de los aptos y no aptos para esta asistencia. Pero que no se exija la acreditación de un título de posesión legítimo sobre la vivienda para solicitar este suministro, es decir, que se le vaya a dar todo gratis a los ocupas, no parece que llame a la paz social.
Por otra parte, su gran idea para solucionar el paro es expropiar fincas y mandar allí a los desempleados para que las trabajen. Tampoco suena demasiado democrático. Quien empieza expropiando un terreno puede seguir con una empresa o con lo que se quiera. ¿Les suena esta forma de gobernar? ¿No les recuerda a Bolivia, Venezuela o Argentina?
En definitiva, el plan es aumentar el gasto público sin saber hasta dónde ni cómo se pagará. Además, Teresa Rodríguez admite que “no es capaz de prometer resultados inmediatos y cuantificados en términos de empleo”. Como se diría por allí abajo: “¡Pues vamos apañaos!”.
Y digo yo: ¿Esto lo va a prometer Pablo Iglesias también para el resto de España? ¿Va a dar cobertura legal a los ocupas? ¿De dónde piensa Podemos sacar el dinero para pagar todos los dispendios que promete? ¿Los van a pagar los ricos con sus impuestos? ¿Seguro? ¿Reculará Rodríguez con sus propuestas si le salen mal como hizo con el referéndum sobre la Semana Santa?
Teresa Rodríguez propone las mismas recetas comunistas que se han demostrado fallidas a lo largo de los años. Una mentalidad arcaica que ha hecho sufrir a millones de personas y que pretenden volver a instaurar ahora de la mano de Podemos o de la nueva IU de Alberto Garzón.
Una cosa está clara y, desde luego, parece un acierto si lo que se busca es ganar las elecciones a costa de lo que sea: Andalucía no es mal lugar para seguir desarrollando la vieja idea de que “papá Estado lo paga todo”. Pero Pablo Iglesias debería sopesar si esa imagen es la que quiere trasladar a toda España.