presidente cristiano
Domingo 25 de mayo de 2008
Las principales potencias europeas demostrarán su respaldo al pacto que ha permitido el nombramiento de Suleiman enviando a sus ministros de Asuntos Exteriores.
En un gesto sin precedentes, la sesión de nombramiento será dividida en tres partes, por lo que podría prolongarse durante varias horas. La primera será la elección propiamente dicha con la votación de su candidatura en el Parlamento. La segunda consistirá en la toma de posesión de Suleiman, seguida de un discurso del recién investido presidente y de otro del emir de Qatar. La tercera y última servirá para aprobar la enmienda a la ley electoral pactada por el Gobierno y la oposición en Qatar que prevé una nueva división de circunscripciones electorales.
A sus 59 años de edad, Suleiman ocupará la presidencia de Líbano, vacante desde la salida del poder de Emile Lahoud, un político afín a la oposición liderada por Hezbolá y considerado por las fuerzas políticas prooccidentales como una marioneta del Gobierno sirio.
Fue nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército libanés en 1998, cuando las tropas sirias mantenían aún un contingente supuestamente necesario para la estabilidad del país. Sin embargo, el escenario varió radicalmente en 2005 tras la muerte del ex primer ministro prooccidental Rafik Hariri que propició la retirada de los sirios y, posteriormente, el duro conflicto armado entre el Ejército israelí y las milicias de Hezbolá del verano de 2006.
Suleiman deberá abordar cuestiones como la interpretación de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a la guerra de 2006 y el polémico dictamen sobre el desarme de Hezbolá. Sin embargo, el antecedente más significativo que describe la actitud del futuro presidente hacia Hezbolá está en su actitud ante la última crisis, durante la que los milicianos de Hezbolá derrotaron a los grupos rivales prooccidentales ante la pasividad del Ejército.
En cualquier caso Suleiman ha sido capaz de mantener unido el Ejército a pesar de las tensiones sectarias y políticas que vive el país y ha logrado desplegar 15.000 militares en el sur del país, zona de máxima influencia de Hezbolá, para cooperar con la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL).
Además, su prestigio también se incrementó en 2007 tras la ofensiva contra la milicia islamista afín a Al Qaeda conocida como Al Fatá al Islam, un grupo que contaba con cierto apoyo entre los pobladores de los campamentos de refugiados palestinos.
Los libaneses se alinearon tras Suleiman y las tropas del Ejército en el conflicto del campamento de refugiados de Nahr el Bared en el que murieron más de 420 personas, 168 de ellos militares.
Suleiman es un cristiano maronita, con lo que se cumple así con la Constitución libanesa, que establece el reparto de poder entre las distintas comunidades del país, y determina que el presidente debe pertenecer a esta secta.
Hablante fluido de inglés y de francés, está casado y tiene tres hijos. Se graduó en la Academia Militar en 1970 y cuenta con una licenciatura en Política y Administración.
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