Los Lunes de El Imparcial

Rodrigo Rey Rosa: 1986. Cuentos completos

RELATOS

Domingo 08 de marzo de 2015

Alfaguara. Barcelona, 2014.496 páginas. 20, 50 €. Libro electrónico: 12,99 €


Por Francisco Estévez



Que la narrativa latinoamericana, así en bloque aunque con distingos de peso por según qué países, vive años de fuerte pujanza frente a cierto hastío europeo es asunto fácil contrastable que parece especular otra situación anímica quizá más profunda y turbadora. Un triste resumen algo simplista enfatizaría cómo las ruinas de este viejo continente no parecen ser asunto narrativo de interés y valor para buena parte de nuestros escritores, siendo como son la materia principal novelable de la sociedad presente, por parafrasear la conocida poética galdosiana. Vienen estos pensamientos al socaire de la lectura de Rodrigo Rey Rosa. El guatemalteco es autor bien conocido en España, merecen destacarse novelas como Severina (2011) o Los sordos (2012) Pocos meses atrás recopiló varias de sus novelas breves en Imitación de Guatemala (2013): El cojo bueno (1995), Que me maten si… (1997), Piedras encantadas (2001) y Caballeriza (2006), tetralogía entreverada por el suspense y el humor, relatos donde, a la postre, incide en el retrato de la violencia de su país (institucionalizada en el sistema e internalizada en la conducta de los individuos).

De más reciente aparición es 1986. Cuentos completos que reúne los volúmenes El cuchillo del mendigo (1985), El agua quieta (1989), Cárcel de árboles (1991), Lo que soñó Sebastián (1994), Ningún lugar sagrado (1998) y Otro zoo (2005) y, de propina, algún inédito en la sección “Otros cuentos”. Es momento pues para justipreciar el perfil cuentista del autor por encima de los premios recibidos y elogios dispensados cuando la imprenta aún estaba caliente (de Bowles, del omnipresente Bolaño, y, a la zaga, de muchos otros que se sumaron sin reflexión o lectura atenta a lo anunciado por los maestros).

El presente volumen precisaría una poda más generosa de ciertos cuentos juveniles, en especial aquellos de El cuchillo del mendigo y El agua quieta, donde el eco bowlesiano y el efectismo se sobreponen a la construcción de una voz propia. Vaya por delante que Rey Rosa reconoció ser un escritor sin programa ni plan ante el folio en blanco (entrevista en 2012). De ahí lo insólito de ciertas situaciones y la frescura de ambientes, pero también ahí radica la falta de lógica interna (aun dentro del caos onírico) y la quiebra de verosimilitud -sea esta fantástica o real-. Solo de tal manera entendemos la introducción constante del deus ex machina (en forma de voces, de sueños, etc. sin causalidad alguna) que evidencia un pobre uso de recursos narrativos. Por otro lado, solo la incomprensión o una ambigüedad descarada confunden al autor en su nota introductoria para denominar a estos cuentos "poemas en prosa". Algunas elipsis, en vez de sugerentes, resultan inexplicables por falta de una planificación profunda del relato o la ausencia de una pertinaz simbología. Otros débitos demasiado presentes aparecen en "Nueve ocasiones", a la manera de Italo Calvino, el kafkiano "El animal" o el torpe remedo de Cortázar en "La llave perdida".

Respecto a los logros de Rey Rosa es de rigor destacar su bien definido estilo entre la parquedad y la rotundidad, fundidas ambas en ocasiones sin posibilidad de distinción. Por más señas: la ausencia de todo adorno o la contención verbal y descriptiva dan en ocasiones una altura moral a la crítica alegórica como es el duro ejemplo de “Cárcel de árboles". Resulta loable la persistente reflexión sobre el cariz violento de nuestras sociedades, que apunta con temple a una sospechosa culpa colectiva en diversos textos. Una valentía moral digna de aplauso recorre los cuentos de Ningún lugar sagrado, en especial, "Negocio para el milenio". La dimensión animal adquiere profundo relieve para describir eternos problemas familiares en "Siempre juntos" de Otro zoo (2005),donde se reúnen cuentos aderezados con gotas de fantasía que plantan sobre la mesa de lectura un plato más elaborado que sus narraciones juveniles. Por último,Otros cuentos”agrupa cuatro narraciones con desigual valor: del desconocimiento sobre tauromaquia exhibido en "Entrevista en Ronda" al bien trabado "1986" que da título a esta recopilación. La sensación de desigualdad pero también cierto compromiso con la realidad circundante son las notas predominantes de 1986. Cuentos completos.