Dentro de poco se cumplirá un año desde que adoptamos a Parker. Aunque el tiempo ha pasado muy rápido, parece que lleva a nuestro lado toda la vida. Antes de acogerlo, pensábamos que íbamos a necesitar mucha paciencia y trabajo para que todo fuera bien, pues nos habían dicho que los perros adoptados pueden ser miedosos y desconfiados y que necesitan tiempo para adaptarse al nuevo ambiente. Sin embargo, desde el primer día Parker se sintió muy bien en su nuevo hogar y con nosotros. Ha sido un perro muy obediente y bueno desde el primer momento.
No me costó mucho decidirme por él, llevaba un tiempo acudiendo al centro como voluntaria y nos íbamos conociendo. Tenía cinco años y hacía cuatro que estaba en el refugio, era un perro despierto y muy listo pero no demasiado enérgico, ya que no era un cachorro. También se llevaba bien con los demás perros (aunque decían que era un poco "chulillo").
Cuando vamos a un refugio para adoptar a un perro lo hacemos con toda nuestra ilusión y normalmente nos dejamos llevar por el corazón cuando decidimos quién se vendrá a casa con nosotros. El más guapo, el más simpático, el más juguetón, el que parece asustado, ¡oh, pobrecito!, ¿cómo no me lo voy a llevar a casa?, ¡qué mal lo habrá pasado!, la elección es difícil pero debemos valorar el animal que nos queremos llevar más allá de su aspecto físico o por lo simpático y alegre que nos pueda parecer a primera vista.
Los trabajadores y voluntarios del refugio conocen bien el carácter de cada animal y por eso debemos dejarnos aconsejar por ellos, contarles cómo es nuestra rutina diaria. Si llevamos una vida muy activa o, por el contrario, disfrutamos pasando tiempo en casa, si tenemos otros animales, niños pequeños, etc. Los responsables de la protectora están tan interesados como nosotros en que nos llevemos al animal que mejor encaje con nuestro estilo de vida.
Unos consejos a tener en cuenta a la hora de adoptar:
No hay que precipitarse en la decisión de adoptar un animal, es fundamental meditarlo con detenimiento y todos los miembros de la familia deben estar de acuerdo. No existe un perro perfecto para nosotros sino muchos no-perfectos que necesitan paciencia y dedicación para convertirse en nuestros mejores amigos.