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Al Barça le basta caminar y la luz de Messi para eliminar al City y acceder a cuartos

LIGA DE CAMPEONES - OCTAVOS (VUELTA): BARCELONA 1 MANCHESTER CITY 0

Diego García | Miércoles 18 de marzo de 2015
El solitario tanto de Rakitic confirmó la superioridad catalana ante un rival que no cayó goleado por la sobresaliente actuación de Hart. Pellegrini queda en la cuerda floja y el Barça sigue lanzado. Por Diego García


Pareciera un atrevimiento calificar como trámite un Barcelona-Manchester City de los octavos de final de la Liga de Campeones. Sin embargo, el 1-2 cosechado por el cuadro catalán en el Etihad, las sensaciones antagónicas que ofrecieron ambos equipos y la esencia arrolladora que desprende el Camp Nou desde tiempos de la era Guardiola -presente en el palco este miércoles- indicaba que esta vuelta eliminatoria supondría un escollo, casi definitivo, para la continuidad de Pellegrini al frente de los citizeny el triste techo de la presunta mejor liga del mundo en esta edición continental. Incluso Lampard, símbolo blue, se despediría de la élite europea en el coliseo barcelonés.

No contempló Luis Enrique el paisaje de manera similar. El técnico asturiano no permanecía dispuesto a que las aguas, ahora tranquilas, recuperaran celeridad en dicha tesitura. De este modo, Lucho eliminó la especulación -enemigo a batir, según resaltó en la previa- y alineo el presumible once que figurará en el Clásico del domingo. Tan solo Mathieu, que acompañaba a Piqué en este evento, figuraba como duda. Mascherano volvía a lucir en su puesto, el rol de Busquets, y Rakitic e Iniesta flanquearían la fluidez asociativa en un sistema coronado por el actual mejor tridente imaginable. La ágil posesión de pelota, sin amarres para contragolpear y la presión y activación tras pérdida, puntales del Barça presente, elementos para volver a convertir al City en un trapo.

Manuel Pellegrini, que repitió queja -o mantra- en la previa al volver a desear jugar sin expulsiones ante el Barcelona, presentó sobre el césped un sistema compacto, alejado de disponer de toda la carga ofensiva. Regresaba Toure Yaya a la medular para cerrar y batir líneas en transición. Quedaría rodeado por el músculo de Fernandinho -más eficiente que Fernando-, la brega de Milner y la clase intermitente de Nasri. Silva y Agüero protagonizaban, casi en exclusiva, la esperanza inglesa para inquietar a Ter Stegen. La endeblez defensiva y táctica, agujeros a tapar para crecer, con o sin pelota, con el paso de los minutos.

Con esta disposición dispar arrancó un duelo que no exhibió un ritmo competitivo elevado hasta pasada la media hora. Con el City tratando de discutir la posesión de la pelota a través de la horizontalidad y el Barça desconectado de la presión discurrió un primer tramo de encuentro que dejó la conclusión, con presteza, de que si el club local aplicaba velocidad a sus combinaciones llegaba a las barbas de Hart con facilidad. Así, con la pelota repartida, el partido se abrió a la alegría del intercambio de ocasiones. Un intervalo que abrió el primer error grave de la zaga inglesa. Robó Komany a Messi en la frontal y quiso salir jugando hasta que Alves aprovechó su lentitud, robó y cedió para que Neymar encontrara el poste en su disparo claro. Primer aviso en el minuto cinco.

Respondió Agüero con un chut desde media distancia que fue desviado por Piqué -minuto ocho- y se destapó la tormenta de ocasiones: pared de seda entre Messi e Iniesta que concluye en disparo del argentino al primer poste para el buen despeje de Hart -minuto 10-; Alves salvó al Barça tras una buena combinación entre Silva y Touré que condujo a un centro venenoso de este que Milner no remató en el área pequeña por poco -minuto 13-; respondió Messi con una falta central desde media distancia que no encontró portería ni larguero -en el 15 de juego-; y Kolarov lo probó desde larga distancia con un lanzamiento potente que atrapó con seguridad Ter Stegen -en el 18-.


Por el camino, el duelo se manejaba con un City incapacitado para cambiar la velocidad y el Barça buscaba anestesiar el gélido ritmo, son Messi vestido de maestro de ceremonias y Neymar ganando su duelo con Sagna. Silva cambiaba de banda para buscar asociaciones con Yaya en pleno control de balón dividido y consciente de ser el único foco de desequilibrio inglés. Se consumían los minutos en medio del paseo catalán, calmado, sin apretar el acelerador.

Buscó la escuadra la Pulga en el 27 con un lanzamiento de falta frontal que no acertó a colocar en los tres palos tras una contra astuta que avanzaba el esquema a seguir: la asociación de los británicos resultaba lenta, previsible y horizontal. Esto provocaba el dolor en el repliegue citizen, con Fernandinho amonestado. No obstante, el Barça golpeó con crudeza aprovechando este escenario. Perdió el balón Nasri en la frontal del área catalana y el cuero llegó a Messi. Trazó una conducción en vuelo que aglutinó rivales hasta que frenó, atisbó la llegada, en solitario y en el segundo poste, de Rakitic. Envió y el croata, con tiempo para controlar, colocó el intento por encima de Hart para abrir el marcador en el 30.

Allanaba el cómodo camino el Barça antes de elevar sus revoluciones a galope de un Messi encendido. Ganó el 1-0 el City al descanso ya que no le quedó más que achicar. Su reacción tras el tanto local no solo no mejoró su llegada a posiciones ofensivas, sino que endureció su acción: surgió una roja merecida a Nasri por patada desleal a Neymar que tomó cuerpo en forma de amarilla, y el Barça rozó el segundo con una falta frontal lanzada arriba por Rakitic. Quedó tiempo para que Suárez fallara con estrépito un cabezazo en soledad en el 41 y mandara al poste, con toque sutil, una contra y mano a mano con el meta inglés.

Reaccionó Pellegrini en la reanudación dando entrada a Navas por Nasri, intrascendente e inocuo en la labor creativa. Quería más profundidad el chileno ante la incapacidad de superar el repliegue blaugrana. Y se encontró en el primer suspiro con un ascenso en el ritmo catalán, que salió disparado con disparos de Messi, Rakitic, Alba e Iniesta antes del 49 de partido.

Fue templando el tono y esfuerzo el conjunto de Luis Enrique pasados los primeros 10 minutos de segundo acto y el City empezó a imaginar el horizonte con la caída de implicación defensiva de los atacantes locales y la ruptura de líneas del bloque español. Kolarov chutó desde larga distancia sin consecuencias y Ter Stegen -solvente bajo palos- se convirtió en el único peligro real al querer regatear a Agüero en la línea de banda y perder la pelota.

La relajación en el esfuerzo del Barcelona, que no presionó arriba ni le hizo falta, generaba espacios para el crecimiento de Silva, en transición y estático, con Navas abriendo el campo en la cal derecha y el duelo quedó arrinconado a las individualidades del tridente local y la lucha contra la pared de los artistas citizen. Perdonó de nuevo Suárez -negado de cara a gol- en el mano a mano tras la dejada, al primer toque, de Messi, en el 62 y en el 63 quiso ajustar al primer poste su intento pero golpeó el lateral de la red.

Navas y Milner no concretaron el desborde del andaluz y centro al punto de penalti desde el área grande en el ecuador del segundo tiempo, con el cuadro azulgrana mostrando indicios de desvanecimiento táctico. Se partió el Barça y el City llegaba en superioridad a la contra. Touré confirmó el cambio de escenario con un chut desde la frontal al lateral de la red. Esta fue su última acción. Bony entró en su lugar en el 70 y a los dos minutos ya había probado suerte con un lanzamiento que no encontró el poste por poco.

El desenlace de la eliminatoria se aproximaba atendiendo a la exhibición de Hart, que negó el gol, de manera repetida, a Messi, Neymar y Suárez. Lució reflejos el meta visitante, tan necesitado de aprehender prestigio. También gozó de protagonismo Ter Stegen. Agüero encaró a Piqué y Mascherano y el primero le derribó en el área. El penalti destacó la estirada del meta alemán y cercenó la esperanza del Kun y de su equipo. En el 77 quedaban enterradas sus opciones.

Sobrevino el final del envite con la ovación para Rakitic, que dejó su sitio a Rafinha, y la participación testimonial de Lampard, que entró por Milner. Pellegrini queda expuesto a la fortuna en la Premier para disfrutar de alguna opción de mantener el empleo tras una pobre imagen colectiva de su proyecto, incapaz de generar peligro coral y con serias dificultades para contener al rival. Y sin sufrir expulsiones. Por contra, el balance no puede ser más positivo para los catalanes, que acceden a cuartos con la misma confianza con la que afrontan el Clásico. Con Messi en estado estelar. Complicado valorar su evolución en la presión y repliegue grupal en esta tesitura de relajación sugerida y constatada ante el nivel del contrincante británico. Aún así, octava temporada consecutiva con los blaugrana en cuartos de final de la Liga de Campeones.