Susana Díaz marcará el camino. Pedro Sánchez no quiere consentir que la andaluza maniobre a espaldas de Ferraz a la hora de sumar una mayoría que le garantice estabilidad en la Junta tras el 22-M.
Las opciones son tres: PSOE-PP, PSOE-Podemos o PSOE-Ciudadanos. Las dos con mayor fuerza, una abstención del PP en la investidura de Díaz o un pacto con Podemos que implique vicepresidencia y/o consejerías para la formación que encabeza Teresa Rodríguez.
Albert Rivera, en su primer discurso poselectoral, ha rebajado el tono en relación con un acuerdo. La dureza de campaña ha tornado en mano tendida. Así, cualquier escenario es posible.
Las negociaciones arrancan este mismo lunes. Es de suponer que Díaz comience la ronda de contactos con Juan Manuel Moreno, cabeza del primer partido de la oposición, y continúe con Rodríguez, pese a las tiranteces de la presidenta de la Junta en su relación con Podemos.
En Génova son partidarios de que gobierne la lista más votada, como ha manifestado recientemente Mariano Rajoy. En este sentido, no es descabellado que Moreno habilite a Díaz la gobernabilidad con su abstención, para luego ser duro en su tarea de fiscalización.
La postura de Podemos es más confusa. A Rodríguez se le llegó a escapar que aceptaría una vicepresidencia, extremo que más tarde descartó. En caso de comunión, Podemos se retrataría con quien ha ostentado el poder en Andalucía las últimas décadas y podría generar tanto fricciones internas como con sus votantes de cara a los siguientes procesos.