Editorial

Felipe González, “enemigo” de Venezuela

Jueves 26 de marzo de 2015
Nicolás Maduro acusaba ayer a Felipe González de ser “enemigo de Venezuela” y de haberse “pasado al eje Madrid-Bogotá”, por la decisión del ex presidente español de defender a los opositores presos. Conviene recordar que tanto Ledezma como Leopoldo López -más otros tantos como ellos- están encarcelados sin juicio y bajo acusaciones tan falsas como absurdas. Maduro ha logrado rebasar la cota de Chávez en lo que a violación de los derechos humanos se refiere; algo, por lo demás, difícil de conseguir.

Además de no haber estado de derecho, no hay de nada en Venezuela. En las redes sociales pueden verse fotos de largas colas a las puertas de tiendas y supermercados sin apenas género. Falta de todo. Por no haber, en el país no hay ni noticias al respecto, ya que la censura impuesta por el régimen impide que se publique nada que incomode a Maduro. Facebook y Twitter se han convertido en un medio para saber dónde puede haber pañales, leche o medicinas, y también para desahogarse de una situación cada vez más insostenible.

Precisamente la escasez de medicamentos en los hospitales ha ocasionado ya un número de muertos difícil de calcular. Cuesta entender cómo sigue resistiendo un país en unas condiciones tan deplorables. Y resulta impresentable la actitud cómplice de algunos mandatarios como Kirchner, Correa o Evo Morales, cooperadores por acción y omisión de las penurias del pueblo venezolano. Si el signo político de Maduro fuera otro -todo lo hace bajo supervisión de Cuba-, medio Iberoamérica se echaría a las calles para pedir el final del régimen bolivariano. Pero no es así. Mientras tanto, Venezuela se muere de hambre, y los que se atreven a denunciar la situación del país son apaleados, encarcelados o, lo que es peor, “desaparecidos”. Si esa es ahora la causa de Felipe González, bienvenida sea: su condición política y su naturaleza como dirigente europeo de izquierdas, le da un plus de autoridad en ciertos medios. Y, precisamente eso, es lo que más irrita a los chavistas.