Prosiguen las labores de rescate en los Alpes al tiempo que la investigación para esclarecer las causas, centrada ya en el perfil del copiloto Andreas Lubitz. Según las últimas revelaciones, de 'Die Welt' y 'The New York Times', respectivamente, el joven tomaba numerosos fármacos para tratar un grave "trastorno psicosomático" y además sufría problemas de visión. En la imagen, cabina o 'cockpit' del Airbus A320 siniestrado. GALERÍA DE FOTOS.
Alemania sigue de duelo por los muertos de la
tragedia aérea en los Alpes, mientras continúan las investigaciones para tratar de esclarecer los motivos que llevaron presuntamente al copiloto a estrellar de forma deliberada el aparato. Según el diario 'Die Welt' en su edición digital, agentes de la policía hallaron en el registro del apartamento en la ciudad alemana de Düsseldorf del copiloto del vuelo siniestrado de Germanwings numerosos medicamentos para tratar un grave "trastorno psicosomático".
"El hombre de 27 años estaba siendo tratado por varios neurólogos y psiquiatras", asegura un miembro de la investigación en declaraciones al rotativo, al tiempo que agrega que no se hallaron ni drogas ni nada que apunte a una dependencia a los narcóticos o al alcohol. El copiloto,
Andreas Lubitz, sufría un "síndrome subjetivo de sobrecarga" -lo que se conoce como 'burnout' o estar "quemado" por estrés laboral- y tenía una fuerte depresión, señala, y agrega que "esto se desprende de notas personales del piloto, que guardó y archivo".
La Fiscalía de Düsseldorf informó este viernes del hallazgo en la vivienda del Lubitz en esa ciudad y en la de sus padres, en la localidad de Montabaur, de documentos médicos "que apuntan a una enfermedad y su correspondiente tratamiento médico". Entre los documento hallados figuran también "bajas médicas, actuales e incluso vigentes para el día de los hechos, hechas pedazos". La aerolínea
Germanwings, por su parte, señaló que desconocía la existencia de un certificado médico de baja por enfermedad, pues el copiloto ocultó aparentemente su estado a su empleador y a su entorno profesional.
'The New York Times' ha revelado este sábado también que Lubitz sufría problemas de visión que entraban en conflicto con ejercer de piloto, según funcionarios próximos a la investigación. En tanto continúa la evaluación del ordenador y los documentos confiscados por los agentes, así como los interrogatorios a médicos, amigos, colegas y conocidos del copiloto, que al parecer no dejó ninguna carta de despedida que pudiera ayudar a esclarecer las circunstancias de la catástrofe. También la
novia de Andreas Lubitz ha tenido que responder a las preguntas de la instrucción.
El grupo especial en Alemania que lleva la investigación bajo el nombre de 'Alpes' cuenta en estos momentos con hasta 200 agentes encargados en buscar pruebas que permitan esclarecer qué llevó al copiloto a estrellar presuntamente de forma deliberada el vuelo 9525 con 150 personas a bordo cuando cubría la ruta Barcelona-Düsseldorf. Numerosas ciudades de Renania del Norte-Westfalia, estado federado del cual Düsseldorf es la capital, celebraban este sábado misas en memoria de las víctimas de la catástrofe aérea.
Muchos de los afectados, por separado, se dirigieron a la aerolínea
Lufthansa y a su filial de bajo coste Germanwings para pedir discreción a los medios de comunicación, indicó en Fráncfort una portavoz de la empresa matriz. Por eso, las aerolíneas piden en un comunicado que la prensa se abstenga de contactar de forma directa con los allegados de las víctimas y agrega que tanto Lufthansa como Germanwings están a disposición las 24 horas al día, conscientes del interés público que ha despertado esta catástrofe.