Opinión

Todos somos Felipe González

TRIBUNA

Enrique Arnaldo | Miércoles 01 de abril de 2015

Je suis Charlie Hebdo

Je suis copte

Je suis, nous sommes tous Felipe González

El autor de la teoría del jarrón chino se ha situado a la vanguardia de los valientes defensores de la democracia frente al régimen despótico de Venezuela. Tan acostumbrados estábamos a lanzar pestes sobre el expresidente español que es de justicia rendirle pleitesía por su arrojo al dar el paso para defender como Abogado a Leopoldo López y Antonio Ledezma, dos de los miles de venezolanos perseguidos y encarcelados por el duo Maduro-Cabello.

Estos dos sujetos que ponen todo el esfuerzo de que son capaces para arruinar a su país, han dado órdenes estrictas de quitar de en medio a todos lo que llaman despectivamente como opositores, simplemente porque piensan y, por tanto, no piensan como ellos. Para estos dos sujetos las ideas delinquen.

Hace mucho tiempo que, por más que se hayan seguido celebrando elecciones, Venezuela dejó de ser una democracia. Escribió el maestro Alexis de Tocqueville en “La democracia en América” que la democracia consiste en la comunicación, el intercambio de ideas y el contacto de mentes y corazones”. Para Maduro y Diosdado Cabello no hay más comunicación que la comunión con sus ideas, justo lo mismo que pensó Lenin cuando sin rubor alguno dijo aquello de “Libertad, ¿para qué?.

Sirva también nuestro homenaje para el universal Mario Vargas Llosa, que acaba de recibir en Lima a las esposas de López y Ledezma. El Premio Nobel se quejó con razón de que mientras los expresidentes de distintos Estados iberoamericanos se habían reunido con ellas para expresarles su solidaridad, los Presidentes que se encuentran en ejercicio del poder han seguido mirando para otro lado.

Ya se sabe que la política internacional está llena de interés, pero es despreciable que tantas ONG´S que se proclaman verdes y demócratas sigan en silencio; que tantos Presidentes americanos y europeos se pongan de perfil; que tantas organizaciones internacionales aceleren las denuncias contra los países de siempre y se olviden de Venezuela.

El tímido Obama no se atreve, está entumecido, y a él le corresponde una parte relevante de la responsabilidad porque su inacción marca tendencia. Su reciente decisión de bloquear las cuentas de algunos privilegiados del régimen es solamente un pequeño paso.

Entre nosotros tenemos a los chicos de Podemos. Ciertamente, a cualquier persona educada en la cultura de la libertad, asquea oír los halagos y genuflexiones que hacen al régimen chavista.

Pero ya sabemos que no somos Dinamarca.