Y DIGO YO
Javier Cámara | Jueves 02 de abril de 2015
Duele ver los líos que se han formado en UPyD después del desastre en las elecciones andaluzas. Preocupa más, si cabe, que estos problemas internos y de liderazgos existieran ya bastante antes y que el triste papel de la formación de Rosa Díez en Andalucía sólo haya sido el detonante.
Digo “duele” porque UPyD simbolizaba esa ilusión por lo distinto, políticamente hablando, que ahora le han arrebatado legítimamente otras formaciones como Podemos o Ciudadanos.
Parece que las aguas han vuelto a su cauce tras las peticiones por parte del sector crítico de la retirada de la líder cada vez menos indiscutible. Es verdad que todavía quedan rescoldos con las dimisiones de Irene Lozano y Álvaro Anchuelo y con el “decepcionado” Toni Cantó advirtiendo de su marcha a la principal competencia. Y no es menos cierto, como se suele decir, que la postergación de un Congreso Extraordinario para después de las elecciones de mayo tampoco garantiza un éxito de unidad en, curiosamente, Unión, Progreso y Democracia.
Rosa Díez ha dicho que no quiere hablar sobre su futuro hasta después de las autonómicas para mantener a los candidatos a estos comicios en las mejores condiciones, pero ni suena convincente ni parece la mejor solución ante un referéndum municipal que podría dar la puntilla definitiva a la formación.
Y digo yo: ¿Y si el descalabro es total el 24 de mayo? ¿Podría no importar el futuro de Rosa Díez después de las elecciones autonómicas porque UPyD no tiene eso, futuro? ¿De verdad sigue siendo UPyD un proyecto imprescindible para los españoles? ¿Cómo de importante es Rosa Díez para la supervivencia de UPyD?
Es muy fácil y ventajista hablar a toro pasado de si se tenía que haber llegado a un acuerdo con Ciudadanos, sobre todo ahora que les va bien a los de Albert Rivera, pero parece difícil estar en una “guerra” por regenerar España y la Democracia mientras se mira de soslayo a lo que debería ser una verdadera regeneración dentro de la propia casa.
Termino como empecé. Duele ver que el partido que más años lleva haciendo lo que ahora se llama nueva política, que más ha trabajado por regenerar a la “casta” vaya a desaparecer por los egoísmos siempre presentes en este mundo y por la irrupción de otras formaciones más frescas, aunque con el mismo fin. Y preocupa que la lucha entre tanto partido regeneracionista no consiga nada y las cosas, al final, se queden como en los últimos 30 años.
UPyD sigue siendo un proyecto necesario, no sé si imprescindible, para España, pero necesita hacer algo, cambiar algo, y no seguir sin hacer nada hasta después de unas elecciones que afectan a tantos municipios. Es de desear que UPyD, perdón, Rosa Díez, no se enroque en sí misma y predique con el ejemplo. También la formación magenta (uf, no quería utilizar el tópico) necesita regenerarse.