Viernes 03 de abril de 2015
Aunque Rajoy y los suyos quisieron disimular ante las cámaras el batacazo de las elecciones andaluzas, en Génova se han empezado a dar cuenta de que el futuro del partido está más amenazado que nunca y que si la catástrofe se repite en las municipales y generales, en noviembre tendrán también que abandonar el Gobierno.
Y como suele ocurrir en, los partidos, cuando asoma el hocico de la crisis todos empiezan a buscar al mirlo blanco que les sacará de ella. O, más bien, surgen como setas los que se autoproclaman salvadores del naufragio. Y así ha sido. Ya han saltado a la palestra los dirigentes que deben ser la referencia del partido, un día después de anunciar Rajoy la celebración este martes de la Junta Directiva del PP para “reflexionar sobre el año electoral: tanto el resultado de las andaluzas como la estrategia ante las municipales, autonómicas y generales”.
De momento, lo que parecen pretender los nuevos mirlos blancos es convertirse en referentes del partido; esto es, ejemplos a seguir. Hay dudas de que Rajoy siga a alguien. Y es seguro que aunque se postulase Churchill y el PP quedara borrado del mapa en las elecciones de mayo, el PP no cambiará de candidato.
Los primeros nombres en lucir en las portadas de los periódicos como “referentes del partido” y con ganas de suceder al líder en caso de catástrofe han sido los del nuevo ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, que hace lo contrario de Ana Mato, y el presidente de la Xunta, que va por libre y fue el primero en pedir autocrítica cuando Génova quitaba importancia a la derrota andaluza. Pero habrá más. Muchos más cuanto más se tuerzan las cosas.
Porque no hay que olvidar ni a Soraya Sáenz de Santamaría ni a Dolores de Cospedal, las mujeres más poderosas y valiosas del PP. Y de Esperanza Aguirre se puede esperar cualquier cosa. Y los que todavía no saben que cuando un partido cambia de líder hay que colocarse en el bando adecuado.
Ha sido un acierto lo de la Junta Directiva que se ha sacado Rajoy de la manga. Así da la impresión de que cuenta con todos, y sus correspondientes propuestas, para encarar el tortuoso camiono que les queda hasta noviembre. Aunque lo más probable es que nada cambie. ¿O alguien ha visto a Rajoy , acaso una sola vez, cambiar de opinión?