Los Lunes de El Imparcial

Jan Kjaerstad: El seductor

NOVELA

Domingo 05 de abril de 2015

Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. Nórdica. Madrid, 2015. 670 páginas. 27 €


Por Lorena Valera Villalba



El seductor es la primera novela traducida al español del escritor Jan Kjaerstad (Oslo, 1953). Considerada la mejor novela de Noruega en el año 2001, la obra supone el primero de los títulos de una trilogía centrada en el enigmático personaje del exitoso productor televisivo Jonas Wergeland, protagonista también de los otros dos títulos de la serie, The conqueror y The discoverer.

En esta primera parte se presenta a un carismático Wergeland: personaje ligado al ámbito mediático, muy conocido y apreciado en su país y con unos orígenes sencillos que le dotan de una aura interesante de self made man. El primer suceso que se nos ofrece de la vida del personaje es, sin embargo, uno de los más brutales y desgraciados que ha de vivir: al regresar de un viaje de trabajo que le había llevado hasta la Exposición Universal de Sevilla encuentra a su esposa, Margrete, brutalmente asesinada en el suelo del salón.

A partir de entonces la narración no respeta un orden lineal, por lo que el lector conoce distintos episodios de la vida de Wergeland; una existencia marcada en general por el infortunio o por las casualidades desgraciadas: ha de presenciar cómo uno de sus amigos muere debido a un repentino accidente de bicicleta y él mismo vive situaciones que están a punto de acabar con su vida en más de una ocasión. Las digresiones a través de las que se narran todos estos incidentes son una constante en la obra y permiten a Kjaerstad acercar al personaje desde diferentes ángulos y en perspectivas diversas de su trayectoria personal y profesional. El narrador, que adopta un punto de vista omnisciente, parece conversar de forma natural con el lector para referirle los sentimientos y las sensaciones más íntimas de un personaje singular.

Aunque la novela ofrece la visión de la sociedad noruega a través de los variopintos sucesos que acontecen al astuto Wergeland y del modo en el que éste los percibe, El seductor sitúa además a su protagonista en una multitud de espacios justificada por las necesidades profesionales del personaje. Wergeland debe grabar los episodios de su producción televisiva, que ostenta el grandilocuente título de Pensando en grande, en diferentes emplazamientos que le permiten conocerse a sí mismo en circunstancias que a veces llegan a rozar el ridículo. Se ilustra así, además, el carácter nómada que define al personaje. Los viajes cobran por todo ello relevancia en la obra, reflejo quizá también de la experiencia vital del propio autor Jan Kjaerstad, que se considera un gran viajero e incluso ha vivido durante algunos periodos en lugares tan apartados de su Noruega natal como Zimbabwe.

Curiosamente, el objetivo del producto televisivo que dirige el protagonista, llamado Pensando en grande, es el de abordar las trayectorias de los grandes hombres de la patria, como por ejemplo el escritor Knut Hansum, desde diferentes ángulos. Esto crea un irónico contraste con Jonas Wergeland, al que también conocemos mediante diferentes prismas pero generalmente empequeñecido por los acontecimientos que vive. Pensando en grande sería un título difícilmente aplicable a su periplo vital.

El seductor resulta, por tanto, una novela fragmentaria, que trata de presentar la existencia también truncada, desordenada y carente en muchas ocasiones de coherencia, de un personaje aparentemente exitoso, afortunado, complicadamente seductor. La cuestión que brota en diversos puntos del texto y que, en definitiva, resulta el hilo conductor de la obra es la de cómo se pueden encajar las piezas de una vida para dotar de sentido a la propia existencia.