Opinión

Abrazo de oso de Pablo Iglesias a Pedro Sánchez

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 05 de abril de 2015
Cada vez parece más probable que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acaben dándose el abrazo del oso. Con las cuentas en la mano, saben que en muchos pueblos, ciudades y Autonomías pueden gobernar si van de pareja. Y lo de pillar escaño, concejalía o cualquier carguete político da mando en plaza y pasta para la esmirriada cuenta corriente. Y, por lo que se ve, andan como locos con tocar pelo, tanto los de la casta socialista como los de la nueva casta chavista.

De paso, los prebostes del PSOE y Podemos pueden dar una alegría a su gente, unos, hartos de vivir en el banquillo de la oposición; otros, deseando saltar al campo a jugar y a meterle un gol por la escuadra al arcoíris .Y ambos pueden pregonar a sus huestes lo que más anhelan: que la unión de izquierdas eliminará de la faz de España la prepotencia fascista del PP. Pues algo tendrán que decir a esos militantes a los que han jurado, besando o no el crucifijo, que jamás pactarían.

Y tan en serio se lo han tomado que, nada más ganar Susana Díaz en Andalucía, antes de convocar a los candidatos de los otros partidos para plantear posibles acuerdos, Pedro Sánchez envió un urgente comunicado de Prensa para advertir a la endiosada presidenta de la Junta, que los pactos los hace él, que, de momento, es el jefe.

Tampoco tardó Pablo Iglesias más de un minuto en poner firme a su candidata andaluza, Teresa Rodríguez, cuando la caudilla de la cruzada contra la Semana Santa intentaba defender ante Susana Díaz la pureza de su partido, resumido en las cuatro líneas del programa de Podemos, al ponerle trabas a un posible pacto con el PSOE. Iglesias, incluso, ha mandado a un representante a Sevilla, como hacen los jefes de Estado, para poner orden entre los rebeldes andaluces. Y eso que Pablo Iglesias se ofende si alguien le tacha de autócrata, de ser el padrino de una familia política. Menuda calumnia. Él prefiere ser vitoreado como el mesías de un nuevo orden mundial. Pero manda más en Podemos que su idolatrada Angela Merkel en Europa.
En efecto, si las cuentas no fallan, y lo de Andalucía termina siendo algo más que un síntoma, una mera escaramuza y se convierte en alianza, pacto o chanchullo entre el PSOE y Podemos se abre la veda a campo abierto contra el PP y todo lo que huela a derechona y, de paso, estalla una auténtica revolución en el mapa político español. Se le llamará frente popular o frente de izquierdas o el nuevo marxismo. Pero copará los gobiernos de pueblos, ciudades, autonomías, y quizás de la nación, el matrimonio formado por un despistado e incongruente secretario general del PSOE y un peligroso y visionario arribista que quiere el poder para destruir todo lo que se ha construido en España en los últimos cuarenta años; para empezar, la democracia; ergo, la libertad.

Pablo Iglesias quiere darle un fuerte abrazo de oso a Pedro Sánchez para asfixiar al PSOE y erigirse en el gran partido de izquierdas de España. Y si, en efecto, el presunto pacto se extiende por doquier, los socialistas terminarán perdiendo el voto moderado por el centro y el más radical por la izquierda. Se quedarán en las raspas. Sin señalar a nadie, hasta el más tonto de Ferraz lo sabe. Aunque también sabe el tonto que lo de Andalucía ha sido un espejismo, era su último bastión, pero en el resto de España les va a costar ganar y, con Podemos de la mano, pueden trincar poder. Pan para hoy y hambre para mañana. Pero con tal de echar al PP del poder, se pacta hasta con el diablo. También sin señalar.

Como ahora andan todos los gerifaltes de vacaciones, que en eso son iguales los de izquierdas que los de derechas, habrá que esperar a ver si los incipientes coqueteos entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias concluyen en boda trianera. Si así fuere, en el PP hasta el bedel puede empezar a hacer las maletas. Los demás, ya las tenemos hechas, por si algún oso quiere abrazarnos.