El Mundo abre su edición de este miércoles con una información sobre la presunta corrupción en Andalucía: “El consejero de los ERE niega su culpa: ‘Sólo soy un maestro’”, mientras “responsabiliza del fondo de reptiles a sus subordinados y evita citar a Chaves y Griñán”. Otros tejemanejes: “Torres ataca con nuevos correos a la Casa Real por su ayuda a Urdangarin” y “La mafia china estuvo a punto de comprar Banco Madrid”. Con fotografía del triunvirato Cospedal-Rajoy-Arenas: “Rajoy convence al partido de que lo mejor es no hacer nada”. Sobre el supuesto maltrato de género de López Aguilar, entrecomillado de su hijo en el titular: “¿Qué te quería hacer papá en la cara?”
Dos editoriales en El Mundo para la Junta Directiva celebrada en Génova. El primero, para subrayar que “el inmovilismo de Rajoy tapona la renovación del PP”; el segundo, en beneficio del aludido, para poner de manifiesto que “la recuperación de la economía empieza a ser más sólida”. En todo caso, este medio sostiene que “Rajoy no puede eludir por más tiempo afrontar los cambios para recuperar la esencia de un partido cuya arquitectura ideológica debe compadecerse de la hegemonía que ejerce del centro-derecha español”, así como que “el foso abierto entre la dirección y los principales responsables del PP convierte en acuciante esta decisión”.
La Razón prefiere retratar tan sólo a Cospedal junto a Rajoy en un momento de la Junta Directiva del partido: “Rajoy pide al PP que exhiba su ‘orgullo’”, al tiempo que “silencia peleas internas mientras sus barones cierran filas”. También lleva su cuota de información sobre escándalos de corrupción: “La Junta repartió más de 3.000 millones de los parados sin justificar”, y “Oriol Pujol ‘blanqueó’ dinero en deuda, coches y gastos familiares”.
‘Unidos para ganar’, titula en editoriales La Razón, identificado con el discurso del presidente a los suyos: “Rajoy es consciente de las dificultades que enfrenta su formación, pero no por ello pierde un ápice de su ya legendaria ponderación a la hora de abordar los problemas. Porque lo peor que le puede suceder al Partido Popular ante las próximas citas electorales es la pérdida de sus señas de identidad y el desfallecimiento tras la labor hecha. (…) Lo que ahora cuenta es que sólo preservando la unidad interna y fijando con determinación los objetivos comunes tendrá la oportunidad de recuperar el voto que parece perdido”.
El País, con foto de la primera fila de los asistentes al cónclave del PP: “Rajoy exige unidad, disciplina y lealtad a las siglas del PP”. El presidente elogia la tarea de Cospedal al frente del partido y su discurso no recibe respuestas críticas, según explica el diario. En el contexto del continente: “Europa recela del acercamiento de Grecia a Rusia” y “Tsipras desafía a Alemania al cifrar en 279.000 millones la deuda por la invasión nazi”. Otros titulares: “El exsocio de Urdangarin pide que Felipe VI declares en el ‘caso Nóos’”, “Interior releva al jefe de Asuntos Internos y deja al comisario Villarejo”, y “El único espelólogo superviviente llega a Madrid” con reproches a Marruecos y España. “Franco sí fue un dictador”, puede leerse también en portada, ya que la Academia de la Historia ha modificado su definición.
El País emplea en Opinión el mismo verbo que El Mundo para describir la realidad del PP: “Rajoy tapona la herida”. Dicen sus editorialistas: “La necesidad de preservar futuros terrenos de entendimiento hace incomprensible que Rajoy pase por alto los garrafales errores cometidos por quienes han pretendido golpear a Ciudadanos con argumentos de un primitivismo impropio de políticos serios. (…) Sólo una derrota muy grave, que provocara la pérdida de millares de cargos municipales y autonómicos, aceleraría las tentaciones internas de responsabilizar de todos los males al presidente. Del tamaño de esa pérdida puede depender que Rajoy logre salvar los muebles”.
ABC titula: “Todo igual… hasta el 25 de mayo”. Con fotografía del presidente flanqueado por Cospedal y Arenas, explica que Rajoy impone la unidad en el PP frente a “enredos que no importan ni a veinticinco”. También destaca que “ninguno de los 600 convocados pidió la palabra”.
Ignacio Camacho analiza al Mariano Rajoy de este martes: “Temple de hierro expresado en un lenguaje de madera: rígido, sin empatía, sin pasión. Inerte. (…) Receta de marianismo químicamente puro: aguante, entereza, estabilidad y persistencia. Sin embargo en la inquieta tribu popular ha arraigado el virus medroso de la desconfianza. El presidente puede ser el mejor conductor de autobús posible en caso de un doble reventón de ruedas, pero muchos sospechan que los neumáticos han estallado por falta de mantenimiento, porque nadie ha atendido a la fatiga de los materiales”.