Opinión

La Conllevancia

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

José Antonio Ruiz | Viernes 10 de abril de 2015

Hemos llegado a un punto tal de surrealismo, según el genial Ibáñez, que "la gente se ríe más con los políticos que con Mortadelo".

Va a tener razón Umberto Eco: "Cuando el periodismo se pervierte, sólo nos queda la literatura". Y a algunos colegas de oficio, la política.

Aquelarre PePero. Cuarto año litúrgico del Marianato. Concilio ecuménico de chichinabo. El Gran Sabbat en versión pastueña. La adoración goyesca del macho cabrío no conoce límites. Lo que va del plasma, al cataplasma en alta definición; de Los pasos perdidos de Breton, a Les Mamelles de Tirésias de Apollinaire.

Partido Popular: Aquí un cadáver exquisito, in corpore presente, que dirían con sorna Neruda, Lorca, Rulfo y Nicanor Parra.

Junta Directiva Nacional de la cofradía de La gaviota de Chéjov, donde los personajes sólo se atreven a hablar en circunloquios, en lugar de expresarse abiertamente. 600 almas en pena que dan pena, mudos como una película de los hermanos Lumière. Cada cual preocupado por su culo pirulo. The Silence of Lambs de Jonathan Demme, con Cospedal en el papel de Jodie Foster y Arenas en el de Anthony Hopkins, de afición, cebador de mariposas.

Ni era el foro para montarle un pollo al curry a Rajoy, ni nadie tuvo cojones suficientes como para inmolarse ante la concurrencia por el simple placer de hacerse el machote, presumiendo de apéndices testiculares como Bardem en Jamón, Jamón ¡qué simpleza! Sólo un descerebrado saltaría al ruedo para torear la vaquilla afeitada, a sabiendas de que saldría en camilla de la plaza, con un torniquete en la lengua para taponar la hemorragia, camino de la enfermería.

Por eso, el que más y el que menos aplaudió al líder hasta con las orejas y después salió por la puerta de Génova echando pestes por su boca y acordándose de todo su árbol genealógico a ritmo de rap. Pongamos que hablo del Barón Rojo de Extremadura, el mismo que la tiene dura, pues va de pepero cuando conviene a su particular causa, y cuando no reniega y se la monta de por libre.

La cobardía no es una virtud, sino un vicio producto de la degeneración de la prudencia. «Un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad». Lo dijo Ambrose Bierce, propagandista como el abajo firmante, un cuentista de mil pares, que se entregó a la lectura de Lord Byron, fue amigo de Mark Twain y un día desapareció misteriosamente en Chihuahua después de unirse al ejército de Pancho Villa.

Bajo la carpa de un circo así de decadente y anacrónico, los congregados tienen mucho que perder como para entregarse a la práctica del sadomasoquismo con exabruptos innecesarios. No queda otra que envainarse el florete, siguiendo la estela de El maestro de esgrima de Pérez Reverte.

El Papa Urbano VI se empeñó, el buen hombre, en reformar la Iglesia, comenzando por poner de rodillas a los cardenales que llevaban una vida descarriada nada ejemplar. Y lo único que acabó consiguiendo el pobre purpurado fue acelerar el Gran Cisma de Occidente.

Nada que ver con las brujas de Zugarramurdi, a Dios gracias. Pero la bella Cayetana Álvarez de Toledo parece que hubiera nacido ayer. Como no le dejaron intervenir en el cónclave, va y publica una esquela funeraria al día siguiente en El Mundo de Casimiroynoteveo, a cuenta del monólogo de Segismundo, porque otra cosa no, pero la chica es muy instruida, además de una damisela de modales exquisitos; tanto, que prepara la puerta giratoria y anda en busca de una justificación convincente a su estampida telegrafiada, bien para regresar a la redacción, o bien para cambiar de chiringuito. Parece como si la díscola rubia, descendiente del II duque de Alba, hubiera fichado engañada por el menda que expide los carnés de militancia en el PP. Dice Aguirre, marquesa como Cayetana, que lo importante no es la economía sino la ideología. El sentido político del Gobierno, ni está ni se le espera; pero lo último que se pierde es la Esperanza.

Homenaje póstumo al sinsentido de Estado. Terminarán echando de menos, no tanto a Aznar cuanto a Fraga; y La Dolores, Dulcinea de mis ensoñaciones, la misma que asegura estar siendo víctima de una conspiración interna urdida en su contra por un tal Javier, otro que lleva toda la vida vivienda de la teta política…, hará bueno a Arturo Tizón.

Cospedal, aspirante a ‘MasterChef’, amenaza con quemarse a lo bonzo. Y a Mariano le entra el canguele e impone la tregua por prescripción facultativa, posponiendo la ruptura de las hostilidades hasta después del hostión que se van a dar en las verbenas autonómicas y municipales del florido mes de mayo en el que brotan los alhelíes y los capullos.

Los validos decretan el cierre de filas y se suceden los llamamientos infructuosos a la unidad fingida. Floriano y Hernando, vaya par de eminencias, no dan una a derechas, ni con el pie ni con la mano. ¿Acaso en el PP fueron alguna vez partidarios de los experimentos asamblearios? ¡Al suelo todo el mundo! ¡Que no se mueva nadie! –gritaría Tejero.

La misma matraca de siempre: "No hemos sabido vender la moto de nuestra magnífica gestión. Una vez más ha fallado la comunicación, y tal y tal".

La placenta de yegua no es remedio para curar la lesión pepera, que lleva camino de convertirse en un agujero negro, la última frontera, el punto de no retorno, pues Génova se ha transformado en una aspiradora gigante que absorbe a todo aquél (persona, animal o cosa) que se asoma al balcón del precipicio a ver qué hay dentro. El Photoshop hecho a base de maquillaje se llama contouring. Pero no cuela.

Mariano, a quien cuesta imaginar amamantando a un corderito como el Premier Cameron, va a dar lugar a que le pase lo que a Casillas, a quien acabará echando, no tanto Florentino cuanto el Bernabéu. Partido Popular, reserva de la biosfera, de pronóstico reservado.

Las Nuevas Generaciones del PP y las Juventudes del PSOE están, mentalmente hablando, más cerca del IMSERSO que de la dulce insolencia de la juventud. Han envejecido prematuramente a destiempo y ahora no encuentran el paso de sus años de rebeldía que nunca volverán, por mucho que presuman de ser NI-NIS.

Aportaciones universales catalanas es el título de un libro subvencionado en el que se intenta hacer acopio de las contribuciones de Catalonia a la Humanidad. La aportación a la civilización más sugerente tiene que ver con el Kamasutra. Como sugiere Christina Rosenvinge: "Ya que no sabemos quiénes somos ni a dónde vamos, entreguémonos al sexo". Lo dicho: la cuestión es dar por el culo al respetable, con perdón. Arturo, mi amor, devórame otra vez.