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Maduro, recibido con un sonoro cacerolazo

CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Efe | Sábado 11 de abril de 2015
Los vecinos de al menos siete edificios cercanos al centro de convenciones Atapla, donde se inauguró este viernes la VII Cumbre de las Américas, recibieron al presidente venezolano, Nicolás Maduro, con un sonoro cacerolazo y gritos de "Fuera".

Un sonoro cacerolazo estalló este viernes en los alrededores del centro de convenciones Atlapa en el momento en que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, llegaba al lugar para asistir a la inauguración de la VII Cumbre de las Américas.

La protesta fue realizada por vecinos de al menos siete edificios cercanos al centro de convenciones y se escuchó hasta dentro de las instalaciones del local, que está rodeado por predios residenciales que en algunos casos llegan a tener unos veinte pisos. Además de golpear cacerolas, muchos vecinos del complejo Atlapa gritaban "Fuera Maduro" y agitaban banderas venezolanas, según pudo comprobar Efe.

Cuando Maduro bajó de su automóvil, en compañía de su esposa, Cilia Flores, el ruido fue aún mayor, pero la pareja ingresó a las instalaciones del centro Atlapa sin inmutarse y las cacerolas se escucharon aún durante varios minutos.

Venezuela se ha convertido en la piedra de tranca de esta Cumbre de las Américas, en la que intentó introducir en un documento ya consensuado un párrafo de condena a las medidas ejecutivas del Gobierno de EE.UU. contra el país suramericano en las que también se sancionó a siete funcionarios del Gobierno de Maduro. El pedido de Venezuela fue rechazado por algunas delegaciones, entre ellas las de EE.UU. y Canadá, lo cual impidió que se alcanzara el consenso necesario para que los 35 países americanos adoptasen un documento conjunto sobre políticas para el desarrollo.

Maduro y Morales, los díscolos

Los presidentes de Venezuela y Bolivia, Nicolás Maduro y Evo Morales, han asumido el papel de mandatarios díscolos en las horas previas a la cumbre.Maduro dijo venir en "son de paz a Panamá", pero su primer acto oficial fue una ofrenda floral en el monumento a los caídos ubicado en el populoso barrio de El Chorrillo, el epicentro de la destrucción provocada por la invasión de EEUU a Panamá en 1989 para derrocar al dictador ahora encarcelado Eduardo Noriega.

Casi al mismo tiempo que el presidente Obama visitaba las instalaciones del Canal, Maduro aseguró que reclamará al mandatario de EEUU que pida perdón a las víctimas y las indemnice por la invasión, que, a su juicio, fue "una masacre". Previamente, la diplomacia venezolana intentó imponer en el preámbulo de la declaración conjunta de los mandatarios reunidos en Panamá una condena a la política estadounidense hacia su país. La exigencia ha truncado un documento de consenso, que será sustituido por un "informe" del presidente del país anfitrión, Juan Carlos Varela.

Maduro tuvo sin embargo en el presidente boliviano un duro contrincante en el rol de protagonista crítico de la Cumbre. Evo Morales, endureció su discurso con EEUU, al afirmar que "quiere derrocar a Maduro por decreto" para extender su acusación a todo el continente al argumentar que intenta derrocar a los gobiernos por la vía económica.

El presidente boliviano, que llegó a Panamá vía Caracas, se arrogó el papel de portavoz de la paralela "Cumbre de los pueblos", cuyas conclusiones de comprometió a trasladar al encuentro de los jefes de Estado americanos. A la espera de éxitos políticos, el mandatario boliviano los consiguió deportivos, al marcar cuatro goles en un partido de fútbol contra dirigentes sindicales panameños.

En paralelo a la cumbre, los únicos incidentes los han provocado los enfrentamientos el jueves entre oficialista y disidentes cubanos, en el foro de la sociedad civil y frente a la embajada de Cuba, con un saldo de 20 detenidos, liberados pocas horas después con una dura advertencia del presidente panameño, Ricardo Varela, que amenazó a los reincidentes con la deportación inmediata.

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