espectaculos

Carmen Maura: "He salido inmune de tantos agujeros que ni me lo creo"

entrevista

Lunes 26 de mayo de 2008
“Nunca es tarde cuando la dicha es buena”, no?. .
¡Ya era hora de que me tocara disfrutar de la vida! Ahora soy una muy relajada, muy tranquila. Como trabajé muchísimo el año pasado, estoy disfrutando del día a día desde el mes de diciembre. Hacía mucho tiempo que no me dedicaba a la vida de una mujer normal, ama de casa, que hace la compra, que va al gimnasio, que tiene tiempo para jugar con su nieta. Me encanta mi trabajo, pero no estoy obsesionada con él porque me divierte muchísimo hacer vida de señora normal.

Será porque tiene la vida muy llena y no necesita aditivos...
Cada día entiendo más a las que se dedican solamente a ser amas de casa y disfrutar de las cosas pequeñas, que te proporciona lo cotidiano (risas). Estoy en una etapa que soy feliz haciendo bizcochos y que prefiero comprarme una buena vajilla que un modelazo…

En este momento entonces, ¿cuál es el menor de sus males?
Es difícil responderte a esto porque ahora, afortunadamente, tampoco tengo tantos males. Ya me ha dado fuerte la vida en ese sentido en el pasado. Ahora disfruto de una madurez límpia y serena. El cumplir años ya no me influye y la clave está en sentirte bien por dentro. Yo he conseguido ese equilibrio y así soy feliz. No me importa descubrir una arruga nueva. Sin embargo, para mis amigas más jóvenes que yo incluso, es un drama. Superar todas esas barreras y agradecer haber llegado hasta aquí sin estar mal de la cabeza, es lo que me hace estar hoy tan centrada y disfrutando de las pequeñas cosas.

¿Qué le hace ser como ese Ave Fénix, que resurge de sus propias cenizas?
No lo sé, pero ha superado tantas adversidades que no sé ni cómo lo he hecho. En el terreno personal, me he metido en tantos agujeros y he salido inmune de ellos que ni me lo creo. Cuando empecé en esta profesión, yo sabía que era peligrosa porque te ponía difícil encontrar el equilibrio emocional. La vida en este trabajo es como una montaña rusa. Hoy eres la mejor actriz del mundo y mañana eres los residuos del fracaso. Como no tengas una base afectiva fuerte, este trabajo te succiona. Yo creo que éso lo he sabido controlar muy bien.

¿Tiene el sitio en la profesión que merece?
Nunca imaginé que íba a llegar donde estoy. Me siento reconocida, valorada y justamente tratada. Yo empecé con 23 años en este mundillo, en el que me fue difícil encajar al principio porque no me cogían en ningún lado. Yo venía de una relación personal muy difícil y me agarré a la interpretación como “a un clavo ardiendo”. Yo creo que la única cosa que hago bien de verdad, sin que nadie me haya enseñado, es ser actriz. Nací con ese don, que me permitía vencer la timidez, y también con un ángel de la guarda que nunca me ha abandonado.

Antes y después respecto a Almodóvar...
Fue maravilloso que nos encontráramos en un momento determinado de nuestras vida. Yo para él fui un elemento muy importante para su época, porque le entendía perfectamente lo que me pedia y, al mismo tiempo, aprendía muchísimo de él y creo que le fui muy útil. Yo me sentía muy libre con él, me hizo conocer el mundo de los modernos y nunca olvidaré esos momentos. A Pedro siempre le ha gustado tener al lado a mujeres muy guapas y él no quería de mí la belleza, obviamente. Quería otras cosas. Nunca me trató como le he visto hacerlo a otras actrices, pero ni se lo reprocho ni lo echo en falta. Cuando, después de años sin hablarnos, nos reencontramos en "Volver" fue un “punto y seguido”. En el trabajo todo era igual, aunque en la vida personal ya no.

¿Es persona de recrearse en los recuerdos?
No mucho, porque me ha tocado sufrir bastante en el terreno personal. Hay muchas cosas que aún no tengo digeridas, así que prefiero no rememorarlas. Nunca he ído a un psicólogo para superar mis traumas... y pienso seguir así, porque he conseguido vivir bastante bien de esta forma. Hay cosas, como cuando perdí a mis niños y cuando me quitaron todos mis ahorros, que es difícil asumir del todo por mucho tiempo que pase.

¿La traición te hizo perder la esperanza en la bondad de los hombres?
Eso no. Cuando una de mis parejas me dejó en la ruína, me refugié por completo en mi abogado y mi representante. Me fié de ellos por completo y, medio en broma, me decían que cómo me confiaba de esa manera con lo que me acababan de hacer. No me volví desconfiada, pero sí más cautelosa. Teniendo en cuenta que uno de mis hombres me quitó a mis hijos y otro me quitó la pasta, pues llegué a pensar que en mi cabecita había algo que me hacía elegir mal a mis compañeros de viaje. Ahora estoy super orgullosa de haber salido de todo eso sin más secuelas.

La vida, a veces, da segundas oportunidades. Apenas disfrutó de la infancia de sus hijos, pero ahora la disfruta con su nieta Carla...
La niña me ha dado la vida. Hay veces en las que siento que revivo en ella el tiempo perdido con mis hijos. No la educo para nada, más bien todo lo contrario. Le consiento todo y me divierto muchísimo con ella. Tiene 5 años, le encanta disfrazarse, ponerse tacones, pintarse... No hay duda que lleva mis genes, porque la vena artística la tiene muy evidente. Me tiene fascinada como evoluciona...

¿Vive ahora su mejor momento?
Yo creo que sí. No dejo de dar gracias al día en el que decidí ser actriz, porque fue mi salvación. Si no me dedicase a hacer una actividad que me llena tanto, las cosas que he pasado fácilmente habrían acabado conmigo y habría sido muy difícil que saliera adelante, porque han sido muy duras pero ahora, en este momento, estoy disfrutando de la vida y saboreando la gente, sin aglomeraciones, pero con calidad,

¿Ha dejado ya de esperar su “papel bombón”?
Hace mucho tiempo que no sueño con nada de eso. Cuando empezaba ya me preguntaban por eso. Yo siempre decía: ”Todo lo que me den ¡¡pa´mí!!”, sin esperar nada más. He tenido papeles muy bonitos en mi carrera y, cada uno de ellos, me ha dado un trocito de satisfacción. No aspiro nada a que me digan ¡qué estupenda estás en esta película! Yo sé cuando estoy bien y cuándo podía haber estado mejor. No hace falta que nadie me lo recuerde. Creo que no soy nada presuntuosa si te digo que no me queda nada que demostrar. Estoy satisfecha con el camino que he recorrido.

TEMAS RELACIONADOS: