Opinión

Juego de tronos

Agapito Maestre | Miércoles 15 de abril de 2015

Me ha encantado que Pablo Iglesias se salte el protocolo de la visita de Felipe VI al parlamento de la UE. ¿Es eso populismo? Lo dudo. Tampoco tengo muy claro qué cosa sea eso del populismo. Ayer mismo me decía un buen amigo socialista, gran conversador y fino observador de la evolución política de España, que ningún partido político renunciaba fácilmente al populismo. Tenía razón. El diván que porta Esperanza Aguirre por las calles de Madrid tiene algo de populista y bailar un chotis para sacar un voto y, en fin, mil mamarrachadas que hacen los candidatos para alcanzar el poder, están preñadas de populismo, un halago estúpido y exagerado a lo más elemental: todos nacemos iguales y somos del pueblo, y, naturalmente, siempre estamos al borde de caer en lo populachero… Albert Rivera aparecía desnudo en su primera campaña electoral y nadie dijo nada. Y, sin embargo, los únicos que son acusados de populistas son los de Podemos. No me parece justo centrar la crítica populista en Podemos. Aquí y ahora, como dice mi amigo socialista, ningún partido político criticará el populismo por un voto.

¿Cómo calificaríamos la conducta de Pablo Iglesias saltándose el protocolo de la visita del rey Felipe VI al Parlamento europeo?, ¿cómo valorar ese acercamiento de Podemos a la monarquía española?, ¿quién diría que es un acto populista dirigirse a un rey español que no quiere recibir a unos parlamentarios que le piden audiencia? Es complicada la cuestión. Pero yo aplaudo la acción de Pablo Iglesias y, por supuesto, critico esa cerrazón de Felipe VI a recibir a los parlamentarios de Podemos. Aplaudo que Iglesias se acercara al monarca español, que casi ocultó la bandera de España el día del discurso de Navidad, y le regalara no sé que películas que yo no he visto. Felicidades al líder podemita.

Creo que Pablo Iglesias ha vuelto a tener fortuna y virtud en este acto con Felipe VI. Fortuna, sí, es encontrarse con un rey que no quiere recibir a unos parlamentarios españoles en Europa. No entiendo por qué no recibir a quien pide con el debido respeto una audiencia. ¿Cómo quiere este rey adquirir legitimidad sin hablar oficialmente con los políticos españoles? La monarquía española, como todas las instituciones del Estado de Derecho, tiene una legitimad de origen, pero que puede quedar en mera “representación” sin legitimidad de ejercicio. Negarse a recibir a unos parlamentarios españoles no dice nada bueno sobre el nuevo monarca, pero ese síntoma de decadencia de la institución ha sido aprovechado muy bien por Pablo Iglesias. La ocasión tiene pocos pelos, como la pintaban los clásicos es casi calva, pero a esos pocos pelos se ha agarrado Iglesias y, de paso, le ha dicho al rey: “Aquí estamos, Señor”. No nos recibe, pero vea estas películas para enterarse de cómo va España.

Eso se llama pedagogía política. Esperemos que Felipe VI atienda a todos, incluidos al millón y pico de ciudadanos que han votado a los de Podemos. Esperemos que también la famosa Casa Real se entere de que el bipartidismo está muerto. O Felipe VI se adapta a la Nueva Política o corre el riesgo de no enterarse de nada. El miércoles, 15 de abril, Pablo Iglesias le regaló a Felipe VI una película titulada Juego de tronos, pero el martes, 14 de abril, le hizo un mejor regalo, a saber, Podemos no celebró la Segunda República española en la Puerta del Sol. Así pues, lo mínimo que podía haber hecho Felipe VI es recibirlos. La Institución monárquica se habría un poco más, pero allá ella… Lo cierto es que Pablo Iglesias aprovechó la ocasión y Felipe VI desaprovechó una oportunidad de adquirir más legitimación.