Opinión

Las muchachas de las bragas de oro

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

José Antonio Ruiz | Viernes 17 de abril de 2015
La España de la ‘beautiful people’ que tan magistralmente retrató Solchaga, es la historia de un desengaño anunciado, como las crónicas oníricas de Gabo que estás en los cielos. Ustedes disculpen si me ando con rodeos por Galicia para no parecer excesivamente grosero, pero demostrado queda que el milagro económico español no fue tal, sino una trenza de mierda de larga como los chorizos que acostumbran a embutir los lugareños de Melón, donde los sueños de la fraga mágica se reflejan en las aguas tristes del río Cerves, que
serpentea por la comarca de O Ribeiro como las pocas truchas que han conseguido sobrevivir al desarrollismo. Lo verdaderamente milagroso es que España haya conseguido mantenerse a flote, de aquella manera, y siga erguida todavía a estas horas, que no son horas, a pesar de tanto mangante como anda suelto. Mal momento ha elegido Ana Patricia Botín para decir que "España podría ser la Florida de Europa".

Europa como asiento contable: el sueño imposible de Morfeo, hijo predilecto de entre los mil que engendraron Hipnos y Nix después de entregarse a una fornicatio sin fin, hasta que nació el retoño que según Ovidio retozaba en una cama de ébano (negra como el dinero de la amnistía fiscal que ha repatriado el patriota Montoro), y se chutaba adormidera día y noche, hasta ponerse ciego como el cabrón con el que el Lazarillo andaba de criado por las tierras de Amadis, todo por culpa de su madre, que lo emancipó a la fuerza después de quedarse viuda de un molinero ladrón y amancebarse con un negro zumbón con quien tuvo un hijo mulato, hermanastro del pícaro de Tormes. Cosas de la vida, que te lleva y te trae sin tu decidirlo, sino por simple capricho de la providencia.

Este otro cuento que cuento no ha acontecido en la Salamanca de Fray Luis sino en la misma Fráncfort donde Goethe recreó a ‘Fausto’ en su imaginación y ahora mandan los mercaderes del templo, que siempre seguirán siendo unos mediocres de negro con manguitos y visera por mucho que se empeñen en comprar con euros el talento inalcanzable que no está en venta porque no tiene precio. Lo mejor de estos días en los que vivimos peligrosamente, la cinta del tanga de la activista molona y sin embargo ‘mongui’ que se encaramó de un brinco sobre el púlpito desde donde Draghi ofrecía una homilía a la feligresía de periodistas allí congregados, y se puso a lanzar confetis por los aires y a gritar como una bacante posesa ¡Hay que acabar con la dictadura del BCE!

(…) A la vista de la cara de susto o muerte que se le quedó de pronto al pobre, por un instante Mario debió temer que la zagala, desatada y fuera de sí, le hiciera un ‘twerking’ y allí mismo le atizara un latigazo en toda la jeta con el elástico de lo que viene siendo la braga menguante de la moza que le asomaba por encima de la rabadilla.

Activo es igual a pasivo más patrimonio neto. Que se lo digan a Rato, que ya ha perdido hasta el Rodrigo que llevaba por nombre y día llegará que cuando pase por delante de la puerta de Génova trece, caso de que se atreva, los mismos que lo llevaban bajo palio y hablaban con él de la chismografía nacional en un reservado de Lhardy, ahora le nieguen el saludo al otrora maestro shaolín de las finanzas públicas, que parecía estar predestinado a ser el sucesor de Josemari, y hasta se estén planteando escupirle salivazos en el cogote.

Sucedió en Bruselas, con motivo del viaje del Rey. A la vista está que entre pícaros anda el juego y todo está permitido, como en la república veneciana de Boccaccio, con tal de llamar la atención como sea. Pablo Iglesias acudió al besamanos y consiguió lo que tan largo tiempo anduvo buscando: un selfie en el photocall de la Eurocámara con Felipe 6º, al que regaló un pack de deuvedés de ‘Juego de Tronos’, todo violencia y sodomía, para que se ponga al corriente de "algunas claves sobre la crisis política española". En el fondo, el líder de Jodemos es más monárquico que Jaime Peñafiel y más cortesano que Marhuenda. Titular de La Razón: "Doña Letizia deslumbra en el 75 cumpleaños de Margarita de Dinamarca". (…) Difícilmente se puede ser más agradador.

Sucedió en Valencia. Un cuarto de siglo lleva en el ayuntamiento la amiga de Rita Barberá, Mayrén Beneyto, mujer de rubia melena al tinte, vuelta y vuelta, con más laca que Melanie Griffith en ‘Armas de mujer’. La eminente concejala de Cultura, analfabeta hasta decir ‘vasta’, con uve, ha tenido la ocurrencia de despedirse de la parroquia publicando una carta de ‘adiós’ en el Facebook, con treinta gazapos en diecinueve líneas, entre faltas de ortografía, erratas e imprecisiones lingüísticas. Lo mejor, el mensaje de agradecimiento, a modo de glorioso colofón: "A todo el Aria de cultura". ¡Hay que tener güevos… y ningún sentido del ridículo!

Sucedió en Navalcarnero. Esther Platero, la cabeza de lista del PP a la alcaldía, "tan blanda por fuera que se diría toda de algodón", amenaza con brindarnos inolvidables tardes de gloria. Su cartel electoral es acojonante, al menos por lo que respecta a la fama que le precede como fiestera mayor del reino. Le va más la marcha que a Teddy Bautista en tiempos de ‘Los Canarios’, antes de encontrar el chollo de la SGAE. Y además presume de un álbum de fotos, que quita el hipo.

Sucedió en Shanghái, donde un Lewis Hamilton exultante bañó de champán a la azafata que encontró más a mano en el podio del Gran Premio de China. Y van los inquisidores del género y lo tachan de machista. Ya puestos, mucho más enfermizo le parece a este cronista que ande un país entero pendiente del ‘topless’ caribeño en Bora Bora de Mariló Montero, académica catódica, a ver de qué diámetro tiene los pezones, o si tiene las tetas ligeramente caídas hacia arriba, como le gustaban a don Enrique Tierno Galván, alcalde de la Villa y Corte, el mismo que le aconsejó a Susana Estrada que se cubriera con un algo su seno, «no vaya usted a enfriarse», el día que se presentó destetada a recoger un premio del diario Pueblo.

Ahora ya no pasan cosas así. Es más fácil encontrar agua líquida en Marte, que sentido del humor inteligente en España. Hemos pasado del entrecejo de Frida Khalo, al cejámen circunflejo de Zetapé, pasando por el inconfundible felpudo de Ibarretxe, qué leche, que después de unos años en estado de hibernación, ha reaparecido por el foro, en modo profeta del independentismo, en plan Bruja Lola, para decir, con la bola en una mano y las cartas del tarot en la otra, que en el año 2030 todos calvos y Catalonia y Vasconia por fin libres de la opresión del yugo español.

Envía la palabra ‘cateto’ al 69 69 69. El problema no es de Mas, sino de Mariano, que parece ser víctima de un extraño síndrome de Estocolmo. Arturo no merece otro tratamiento ni miramiento que el de desleal y traidor. Pero va Rajoy, y lo acaba de arreglar, argumentando que Barcelona es la capital española del Mediterráneo. Y yo que creía que era Murcia o todo lo más Alicante.

En 1995, en Selhurst Park, en un partido de los ‘diablos rojos’ contra el Crystal Palace, un bisonte en calzón corto, aficionado al ‘kung fu’, agredió de una coz a un aficionado local, igual de energúmeno, que lo había insultado desde la grada. (…) Veinte años después, Eric Cantoná nos ha salido independentista: "España no ganó el Mundial, lo ganó Cataluña".

Dan ganas de tomar el primer avión y acercarse aunque sea a pasar el día tan ricamente al Festival del Agua de Birmania.