La familia es una estructura natural de personas que asociadas con otras forman los municipios. Esta visión no es joseantoniana, sino que es una realidad que nace con el Derecho Civil Romano, y ya se encuentra la misma idea en la gran oratoria griega. Una ciudad no es simplemente un agregado de individuos relativamente homogeneizados en un territorio común ni, por tanto, una suma de voluntades, sino que es un organismo con vida y sustantividad propia, del que son miembros todas la familias, pasadas y presentes, y como habrán de serlo las futuras, porque los seres humanos como ciudadanos se hacen en las familias, de cualquier tipo que sean éstas. Los ciudadanos, efectivamente, no viene de la nada, sino que son el fruto de las familias. Por eso el Partido Popular, el único partido liberal que existe hoy en España. quiere ver al vecino enmarcado en la familia, organismo básico de nuestra ciudad.
La familia es un santuario de la vida en la que se va construyendo un universo moral enraizado en el amor, y en la cual los hijos aprenden a amar a los demás y edifican en libertad sus propios valores morales y su propia conducta moral. La familia es el único consorcio natural creado por una vocación de amor, por eso toda Admninistración de signo liberal, respetará las mundivisiones de las familias, en cuanto que sus principios morales los fundamenta el amor.
El amor humano auténtico es donación de sí, que se aprende fundamentalmente en el seno de la familia cuando los padres se entregan por sus hijos, o los esposos entre sí, o los hijos adultos a sus padres ancianos, y esa donación de sí sale fuera de la familia en forma de solidaridad. Por eso la familia es la gran maestra de la solidaridad, de la que tan necesitado está nuestro mundo a causa de tantos yoes solitarios y egoístas. Efectivamente la familia constituye el lugar natural dentro del cual se lleva a cabo la inserción de la persona en la sociedad, en el ámbito de la ciudad. Es por ello que la familia es el patrimonio de todas las grandes civilizaciones. El futuro de España se está fraguando en sus familias. Por consiguiente, es indispensable que todo político de buena voluntad ayude a defender y proteger la familia.
No olvidamos que según la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Familia es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, y que por ello tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
La Carta Social Europea, en su art. 16, define a la Familia como la célula fundamental de la sociedad.
El Plan Estratégico de Ayuda a la Familia en Castilla la Mancha, mantiene como principios básicos, la sudsidiariedad, universalidad, transversalidad, colaboración , igualdad, primacía de los menores, imparcialidad, prevención, dinamismo, eficiencia y equilibrio presupuestario. La familia en este momento de crisis desempeña un papel significativo en el desarrollo de la sociedad, de la cohesión social y la solidaridad intergeneracional. Actualmente debido a la terrrible crisis que se nos ha cernido sobre nosotros desde hace seis años, los mayores, se han convertido en ocasiones en el verdadero y único sostén económico de la familia. Estos mayores heroicos son, además, la experiencia de la unidad familiar, nuestro tesoro más grande que tenemos que cuidar y de quienes tenemos que aprender. De nuestros admirados discapacitados solemos tener muchas veces ejemplo de superación, y ello nos motivan como nadie para ser más solidarios cada dia, más buenos, más conscientes de lo que la naturaleza nos ha dado sin ningún mérito nuestro.
La Familia debe representar el gran pilar toda Política Municipal, una institución irremplazable para el desarrollo de cualquier sociedad y para el futuro de todas las personas en todas sus funciones, por eso convertir a la familia en una prioridad política, debe ser un reto de cualquier liberal.
Un objetivo liberal debe ser el que nuestras ciudades se conviertan en la Ciudad que cuida, que vigila de los Servicios Sociales, impulsando para ello la actividad formativa y los recursos en las áreas dentro de los servicios sociales desde la colaboración pública, pero también privada. Nadie nos ganará a los liberales en pasión por la justicia social.
Debemos seguir creciendo en esta área, estamos pasando unos momentos de crisis que suponen al ciudadano pasar por unas situaciones de pérdida de bienestar. Pero desde el Partido Popular vamos a aprovechar nuestras oportunidades que garanticen los servicios e impulsen el conocimiento y la utilización de los recursos existentes vinculados en el sector.
Decía el gran Fustel de Coulanges, en su inmortal estudio sobre La Ciudad Antigua, que cada familia, dueña de sus dioses y de su culto, debió tener su parte peculiar del suelo, su domicilio aislado, su propiedad. “¿Qué hay más sagrado – dice Cicerón – que la morada de cada hombre? Allí está el altar; allí brilla el fuego sagrado; allí se encuentran las cosas sagradas y la religión. Entrar en esta casa con malévolas intenciones es sacrílego. El domicilio es inviolable.” Efectivamente, la inviolabilidad del domicilio nace de la propia antropología del Estado, compuesto de familias soberanas. Lo mismo que el resto de derechos humanos. El hombre antiguo amaba su casa como hoy los devotos aman su iglesia. Dos hermanos, decía Plutarco, son dos hombres a quienes incumbe el deber de ofrecer los mismos sacrificios, reconocer los mismos dioses paternos y compartir la misma tumba. Lo mismo que los samanodaces y sapindas de la India. El largo tiempo en que el hombre sólo creía en los dioses domésticos ( theoì patrôoi, dii gentiles ) es el tiempo en que sólo existían familias. Cuando varias familias se reuinieron se formó la fratría o curia con su dios, theòs frátrios, Juno curialis. Viene a continuación la tribu, y el dios de la tribu, theòs phýlios. Y en fin, se llega a la ciudad, y se concibe un dios cuya providencia alcanza a la ciudad entera, theòs polieús, “penates publici”. Es así que las familias han sido el soplo organizador de la sociedad. La ciudad era la asociación religiosa y política de las familias, y de las tribus; la urbe era el lugar de reunión, el domicilio, y sobre todo el santuario de esta asociación. Por eso cuando el Partido Popular, único partdo liberal que existe hoy en nuestro país, defiende en su programa marco a la Familia, como el vínculo básico de la solidaridad, y el lugar en donde debe incidir la acción benefactora de la Administración, está fundamentando su propuesta política, en la antropología social del ciudadano.