Opinión

Las inquietudes de UPyD

TRIBUNA

Eduardo Vega | Sábado 18 de abril de 2015

Quién no recuerda a UCD? Sí, me refiero al primer partido democrático que gobernaba en la democracia postfranquista tras vencer en unas elecciones libres y democráticas. Aquel partido dirigido por Adolfo Suárez como primer presidente del Gobierno de una nueva España parlamentaria que también contaba con ese vicepresidente del Gobierno que no dudó en hacer frente a siete guardias civiles armados con rifles para ordenarles que salieran del Congreso y que no fue intimidado ni tirado al suelo por Tejero cuando le ponía la zancadilla y le empujaba mediante la fuerza bruta. Me estoy refiriendo también a aquella UCD que vería su fin por diversos conflictos internos opositores a la completa democratización de España desarrollada por Suárez, con la posterior fundación del CDS y el auge de los socialistas ante el mercado electoral gracias a aquel eslogan de “Por el cambio” en 1982 que también sería reciclado por el principal partido de la oposición de los gobiernos de Felipe, Aznar y Zapatero.

En el año 2000 se desarrolla en el núcleo central del PSOE un asunto de relevancia poco comentado. Tras haber perdido las generales en las que el PP obtuvo mayoría absoluta, Rosa Díez disputó a José Bono, Matilde Fernández y José Luis Rodríguez Zapatero la Secretaría General del PSOE, ante lo que Díez quedó en el último lugar con sólo el 6,55% de los votos. ZP había sido escogido como Secretario General del PSOE por ser un buen señuelo político para el segmento del mercado electoral agrupado por la izquierda y una buena herramienta propagandística por tener un apellido de trabajador -Zapatero- y porque su abuelo fue fusilado en la Guerra Civil por las tropas franquistas. A pesar de todo esto, Rosa Díez decide fundar su propio partido junto a Fernando Savater. Este nuevo partido presenta características propagandísticas de gran relevancia, comenzando porque pasa a llamarse UPyD (excluyendo la “y” del logotipo para que fuera dirigido a los nostálgicos de UCD) y con el color magenta tras las letras como fusión del azul y el rojo con una perspectiva freudiana sobre los votantes de la derecha y la izquierda por la cercanía del magenta a ambos colores. El término “unión” tiene un significado principalmente de derechas (España y centralismo, contrario a los nacionalismos regionales), “progreso” va dirigido a los segmentos populares de izquierdas en lo referente al progresismo y “democracia” a cualquier votante que apoye el Estado democrático. Si nos fijamos más en el logotipo de UPyD se puede observar que las letras p y d están juntas, como representante de la igualdad de género si examinamos representan los signos femenino y masculino, respectivamente.

El primer problema que tuvo UPyD es la llamada Ley D’Hondt o sistema de “representación proporcional” que impide que el voto de todos los españoles valga por igual, favoreciendo a los dos grandes partidos nacionales -PP y PSOE- y principalmente a los nacionalistas regionales: Amaiur, BNG, CiU, CC, ERC, GBAI y PNV. De esta forma cada provincia escoge sus diputados y las más pobladas pierden representación en el Congreso y el Senado. Por ejemplo el voto de un soriano vale cuatro veces más que el de un barcelonés o un madrileño. De esta forma los porcentajes del voto no se realizan a nivel nacional, sino provincial, lo que permite que los nacionalistas aparezcan en el Congreso con menos votos que los pequeños o nuevos partidos nacionales, beneficiando así también al PP y al PSOE a través del llamado voto útil. Los dos grandes perjudicados de este sistema de representación proporcional son IU y UPyD, quienes necesitan el triple o el cuádruple de votos, respectivamente, que Amaiur para conseguir un diputado en el Parlamento. De esta forma, tras las generales de 2011 Amaiur cuenta con 7 escaños gracias a 333.628 votos, mientras que IU ha recibido 11 por 1.680.810 votos y UPyD tan solo 5 por los 1.140.242 votos recibidos.

Algunas de las principales propuestas del partido de Díez en 2008 era frenar la descentralización del Estado autonómico, abogando que genera más problemas que beneficios, y el cambio de la ley D’Hondt con el objetivo de “reformar la Ley Electoral para hacerla más representativa y equitativa, de modo que deje de primar a los pequeños partidos arraigados en algunas provincias, en muchos casos partidos nacionalistas o regionalistas, mientras penaliza a las formaciones políticas nacionales de modo que no sea posible la aparición de terceras fuerzas distintas al PSOE y el PP”. A pesar de esto, el 15 de mayo de 2013 Toni Cantó comenzaba a hacer manifestaciones a favor de un estado federal afirmando que “somos un partido que aboga por un sistema federal, lo que queremos es un sistema federal y punto”, algo completamente contradictorio a la propuesta inicial de UPyD de frenar la descentralización del Estado español. Esto fue una de las muestras de que el partido magenta no paraba de baremar entre el azul y el rojo.

A día de hoy Rosa Díez ha perdido el apoyo de gran parte de los militantes y afiliados de UPyD, quienes proponen el cambio de la lideresa por otra/o representante político y la renovación del partido, sin olvidar la propuesta de participación conjunta de UPyD con Ciudadanos de cara a las próximas elecciones. Realmente UPyD ha recibido la estocada final por parte del apoyo de los electores a Ciudadanos, de tal forma que el partido magenta repetía en las elecciones andaluzas de 2015 la carencia de diputados en el Parlamento de Andalucía frente a un nuevo C’s que entraba en escena con 9 diputados en las cortes autonómicas. Es a partir de aquí cuando militantes de UPyD abandonaban el partido de Díez para entrar a las filas de Ciudadanos, entre los que cabe destacar al diputado de UPyD en Asturias -Ignacio Prendes- y el candidato del partido magenta en Aragón -Carlos Aparicio- por haber renunciado a su escaño el primero y presentado su dimisión el segundo.

Si analizamos el presente político español de cara a las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales, es más que importante destacar un PSOE que va cuesta abajo y sin frenos si tenemos en cuenta que en las generales de 2011 obtuvo tan solo 110 escaños, la representación política socialista en el Congreso más baja de la historia, y que le ha salido un gran rival político ante el segmento del mercado electoral conformado por las izquierdas -Podemos- que también está convirtiendo a IU en un partido residual. En el caso del Partido Popular es necesario destacar que aunque en 2011 obtuviera el mayor número de representantes en el Congreso de toda su historia -186 diputados- se va a enfrentar al problema de los polémicos recortes y el escándalo de los papeles de Bárcenas de cara al electorado. A esto hay que sumarle que el segmento de la derecha dentro del mercado electoral nunca ha tenido un partido de referencia al que votar cuando estaba descontento con el PP. El votante popular descontento solía optar en su mayoría por no votar, pero ahora sí cuenta con Ciudadanos como alternativa en su voto.

Como conclusión final de todo esto es más que importante destacar que fácilmente Ciudadanos sea el partido “bisagra” en la formación del futuro Gobierno de España. Destaco esto teniendo en cuenta que Podemos solo puede coalicionarse con el PSOE, Ciudadanos podría entrar en coalición tanto con el PP como con el PSOE, mientras que una coalición PP-PSOE o PSOE-PP sería una degradación de quien quedase como segundo en el Gobierno.

Su voto puede ser decisivo, dentro de lo que le permita la ley D’Hondt.