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Lucha por la Liga: nadie resbala pero al Madrid se le quiebra la confianza

JORNADA 32

Diego García | Sábado 18 de abril de 2015
Ganaron los tres primeros pero las lesiones de Bale y Modric preocupan en Chamartín.

El sábado previo al derbi más trascendental de la temporada subió el telón con la visita del renacido Valencia de Nuno Spirito Santo al Camp Nou. Los pupilos de Luis Enrique, que enfrentaban este envite bajo la resaca de la cosecha que recogieron de las ruinas parisinas, sabían que el obstáculo de esta jornada, a falta de seis partidos, no resultaba baladí. Y se confirmó el nivel de exigencia. Pero ocurrió que Luis Suárez, iluminado de cara a portería en los últimos tiempos, se anticipó al guión del duelo para abrir el marcador en el primer minuto. El zarpazo de charrúa, sin embargo, no descompuso la seriedad de un bloque rocoso que rozó el empate en varias tentativas de Paco Alcácer. Un esfuerzo notable de dominio a los culés que no encontró premio por el acierto de Bravo en el penalti lanzado por un intrascendente Parejo. Navegó con dificultad el Barça en el primer acto, roto y con agujeros en su repliegue.

Pasado el intermedio, por contra, la pelota recuperó la circulación lúcida deseada y el ardor del equipo levantino se vio matizado a un repliegue continuado que relegó la personalidad mostrada a un movimiento prolongado de achique y salida rápida que diluyó el veneno visitante. Además, los blaugrana subieron la línea de presión y las llegadas por banda valencianas quedaron cortocircuitadas. Bajó el tempo del duelo a antojo barcelonés con la entrada de Rakitic y la descomposición del doble pivote Mascherano-Busquets y, en esa tesitura anestesiada, Messi cazó una pelota en la medular para verse las caras con Alves. El meta adivinó la intención de vaselina pero la Pulga sentenció en el descuento. Tres puntos tan trabajados como valiosos para el líder del campeonato. Ahora, a pulir las flaquezas mostradas y hacer acopio de motivación para el trámite continental del martes.

El segundo clasificado, que ya conocía el triunfo catalán, salió al césped del Bernabéu con la intención de no repetir resbalones, toda vez que la distancia quedara reducida a menos de un partido. Con la fluidez asociativa bajo la batuta de James, Modric y Kroos, el Madrid dominó desde el arranque de partido, sin molestarse en arriesgar la posesión para adelantarse. Ronaldo ejecutó una falta cruzada que Ramos, en posición muy dudosa, remató a la red. Por el camino de ese primer acto cómodo cayó Bale, que sufrió un pinchazo en su gemelo que, a la espera de pruebas concluyentes, le sacaría de cuajo de la batalla del martes ante el Atlético.

No dejó su equipo que el shock de la baja del galés le afectara en demasía. Entró un "Chicharito" que volvió a mostrar valía y corazón en los minutos que le entregó Ancelotti. Pero la segunda lesión del día, en la rodilla derecha de Modric, sí afectó a los madrileños. El cerebro batidor de líneas artífice del crecimiento tras la caída de 2015 pedía el cambio con el rostro pálido producto del susto. De nuevo, la pruebas determinarán si el Madrid se juega su fututo inmediato europeo en cuadro, aunque el primer vistazo apunta a seis semanas de baja y esguince de rodilla.

Creció el Málaga en base a su confianza en el orden, el despliegue físico y el contragolpe, con la potencia de Amrabat y la astucia de Juanmi por bandera. Darder tuvo el empate antes de que Ronaldo acelerara para echarse el nerviosismo de los suyos a la espalda. El 7 lanzó una contra que concluyó en penalti sobre James. Una pena máxima que Cristiano envió a la madera. El colombiano -luminoso- reaccionó al toque de corneta trazando paredes en diagonal hasta encontrar un cañonazo que Kameni no acertó a despejar.

Pero la tranquilidad no duró ni dos minutos. Juanmi cabeceaba a la red un centro de Rosales tras el desbarajuste total de la zaga capitalina. El remate, al centro, sacrificó los reflejos de un Casillas de gesto vencido. Aceleró las pulsaciones el Málaga sin precisión ni claridad en los intentos y los cambios introducidos por Gracia no elevaron el nivel de los malacitanos. Sobre la hora "Chicharito" lució entrega y velocidad para desbordad, llegar a la cal y alimentar a Ronaldo, que selló su gol 50 de la temporada a placer. El 3-1 final afianza la intención guerrera blanca en la persecución de la cima liguera pero el coste parece muy alto. El enemigo íntimo espera afilando el cuchillo.

Y lo hizo de paseo por Coruña. El vestuario del Cholo resolvió el duelo en el primer pestañeo a través de la claridad anotadora de Antoine Griezmann, que fue sustituido de manera prematura en la ida de cuartos de Liga de Campeones. Vista su actuación de este sábado parecería obsceno pensar que Simeone -que volvió a ser expulsado por Borbalán- repetirá sustitución en el coliseo de la Castellana. Los dos aguijonazos del galo reflejaban el vacío de la voluntad gallega con que el Depor empieza a aceptar como digerible la vertiente del descenso.

Reaccionó el equipo de Víctor Sánchez en la reanudación, obligando a equiparar su subida de intensidad a los visitantes y probando a dominar la pelota para buscar el camino que hiriera al tercer clasificado. Una misión complicada que encontró premio en el 79. Oriol Riera recortaba distancias antes de la recta final pero la seguridad en el repliegue colchonero y la ausencia de elaboración convirtió el tramo de desenlace en una suerte de acumulación de pelotazos locales y despejes madrileños que se prolongó hasta el pitido que cimentaba la tercera plaza del Atlético. Sin duda, los ocupantes de la ribera del Manzanares cierran esta jornada como los grandes beneficiados de la terna que sigue aposentada en la élite del balompié español.

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