La Comisión Europea y Europa Nostra han anunciado los ganadores de los Premios Unión Europea de Patrimonio Cultural / Premios Europa Nostra. En total, han sido reconocidos 28 proyectos de 29 países, entre ellos España.
En la categoría de conservación figuran entre los ganadores la catedral de Tarazona (Zaragoza) y el Valle Salado de Añana (Álava), y en la de investigación, una publicación sobre el paisaje protegido de las Cuencas Mineras de Asturias.
Catedral de Tarazona (Zaragoza)
Europa Nostra explica en un comunicado que el jurado ha reconocido el proyecto llevado a cabo en la Catedral de Tarazona por tratarse de un plan “detallado y exhaustivo” , además de por considerarlo “un excelente ejemplo de colaboración institucional entre el Obispado de Tarazona, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Gobierno de Aragón y el Instituto del Patrimonio Histórico Español”
Su construcción se inició en el siglo XII en estilo gótico francés y fue consagrada en 1232. Estaba situada extramuros, algo poco frecuente, lo que quizás se puede atribuir al hecho de que en ese lugar hubo una antigua iglesia mozárabe: “En 1982, fue necesario cerrar la catedral debido a importantes problemas estructurales. Se redactó un plan que estableció las bases para su consolidación, conservación, investigación y gestión, dando lugar a su reapertura parcial después de casi 30 años. No sólo se ha logrado salvar este edificio monumental sino que, en los trabajos, han aparecido restos muy importantes de época romana y visigótica, los cuales serán integrados en la recuperación de todo su entorno que también ha sido acometido”.
Valle Salado de Añana (Álava)
En opinión del jurado, el Valle Salado, ubicado en la localidad de Salinas de Añana, en Álava, ha sido objeto de un proyecto “que ha permitido recuperar una industria que ha estado en activo desde tiempos remotos hasta épocas muy recientes”.
Con una extensión de 13 hectáreas, “constituye un paisaje salino único”, explica Europa Nostra. Recientes investigaciones arqueológicas señalan que en este valle se ha venido produciendo sal de forma ininterrumpida desde hace al menos 6.500 años. “Destaca por su impresionante estructura de terrazas escalonadas construidas con piedra, madera y arcilla, con canales de madera que conducen el agua salada por gravedad desde los manantiales a los pozos, así como por sus almacenes de sal y la riqueza de su biodiversidad salina”.
La caída de la producción durante el siglo XX “motivó un deterioro de este paisaje cultural, pero en la actualidad el valle es el centro de un ambicioso proyecto de recuperación integral que incluye no sólo el paisaje, sino también la arquitectura, la industria salina y sus tradiciones”.
Cuencas Mineras (Asturias)
Aprendiendo de las Cuencas: Hacia una puesta en valor del Paisaje Cultural de las Cuencas Mineras ha sido una de las publicaciones premiadas este año por Europa Nosta, que argumenta que se trata de un “importante proyecto de investigación sobre la experiencia de un cambio muy rápido en un entorno especial”, al tiempo que resalta que ofrece una nueva mirada de los paisajes culturales surgidos a consecuencia de la actividad minera: “Estos paisajes, sometidos a un fuerte proceso de industrialización, se han visto sensiblemente alterados en un breve periodo de tiempo. Han pasado de ser unos valles naturales de estructuras económicas y sociales de carácter rural a incorporar en su seno pujantes aglomeraciones urbanas de inesperada intensidad. Esto ha propiciado la aparición de modelos edificativos profundamente heterodoxos. Se trata de arquitecturas híbridas, artefactos mutantes que hoy en día son capaces de ofrecer interesantes lecciones arquitectónicas. Esta obra trae a primera plana la dificultad de gestionar este entorno en una era posindustrial”.
Este reconocimiento al patrimonio cultural fue creado en 2002 con el objetivo de reconocer y fomentar las mejores prácticas relacionadas con la conservación del patrimonio, su gestión, investigación, educación y comunicación.