Opinión

El PP, Rato y un tiro en el pie

Y DIGO YO

Javier Cámara | Jueves 23 de abril de 2015

La situación para el partido que sustenta el Gobierno es muy compleja y no parece que esté acertando en los pasos a dar para gestionar la crisis generada a raíz del caso Rato. O quizá sí. Las tertulias políticas debaten sobre una maquiavélica estrategia de partido que tendría un fin último beneficioso para la formación y que, obviamente, todavía no se atisba.

La cuestión es que la imagen que está dando el PP con todo el revuelo es la de un partido desbordado por unos acontecimientos de los que todavía se duda sobre el origen de su filtración a la prensa. Apuntándose como se apunta a alguna fuente ministerial, todos los que forman parte de la cadena de custodia de la lista con los posibles defraudadores a la Hacienda Pública están clamando su inocencia. ¡Pío pío, que yo no he sido!

El propio Rajoy parece que está muy preocupado y ya ha dado por rota la campaña electoral. Contundente aseveración que no cuadra con la actitud de un presidente que no se ha caracterizado precisamente por dejarse influir por lo que diga la opinión pública. Tirar ya la campaña se antoja algo precipitado y esto no hace sino avivar, una vez más, las teorías “conspiranoicas” sobre filtraciones.

Por su parte, la oposición va a por Montoro y el PSOE, que huele sangre, va a por todas. Incluso pedir lo que sabe sobradamente que no le pueden dar, entre otras cosas, porque es ilegal. Sin embargo, Pedro Sánchez y todos los miembros y “miembras” de su partido erre que erre con la lista de amnistiados.

Calentar a la calle, que ahora pide responsables por todo y que no sabe porque no le interesa que una ley de regularización o de amnistía salvaguarda el anonimato de los implicados, se llama demagogia. Algo que, por otra parte, es normal en política y que, probablemente, si las cosas fueran al revés, el PP pediría también los nombres de la lista y el PSOE no se los daría, como ya han hecho anteriormente para alegría de Rajoy.

Montoro ha reconocido que está tocado políticamente. ¿Y quién del PP no lo está? Al caso Rato se le suma ahora también las dudas sobre los cobros de Trillo y Pujalte de una constructora. Por mucho que lo expliquen, por mucho que lo demuestren, la duda queda. ¿Estamos ante la revitalización del “tu difama que algo queda”?

Y digo yo: ¿Tiene un plan B el PP? ¿Se cuenta con Aznar para volver a la primera línea política? ¿De verdad está tan tocado el otrora arrogante ministro de Hacienda? ¿Y si salen más nombres y alguno es del PSOE, cómo reaccionará Pedro Sánchez?

Difícil adivinar lo que hará el hoy líder de la oposición si salen casos de corrupción que afecten a su partido. Probablemente ignorarlos y seguir acusando de lo mismo al PP. Es lo que está haciendo ahora y no es de extrañar, visto que en Andalucía esto no afecta al electorado, como se ha comprobado en las últimas autonómicas allí. Habría que ver si en el resto de España se tiene tanta condescendencia con la corrupción del PSOE.

El PP se tiene que preparar ante la avalancha de críticas por los casos que están apareciendo y que le afectan directa o indirectamente y no parece que tenga un plan claro. Ante eso, parte importante de los candidatos a las próximas elecciones insisten en contar con la presencia del expresidente Aznar para dar la batalla ideológica. ¿Puede ser buena una segunda parte en este caso? Conveniente o no, sí parece necesario un impulso extra.

Por su parte, Montoro dice sentirse frustrado porque la opinión pública no entienda que el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer destapando el caso Rato y sin embargo se entienda como un caso de corrupción más. Es sencillo, no ha salido la jugada. En algún sitio llaman a eso “fuego amigo” o “pegarse un tiro en el pie”.