Opinión

El AVE, la más grande figura

TRIBUNA

Pedro J. Cáceres | Domingo 26 de abril de 2015
El AVE, la más grande figura.

Sevilla va viendo la luz al final del túnel, si se quiere tenue. Me centro en un dato. Corrida del viernes de preferia–buena fecha de toros, sin excusa de feria en el Real y prendiendo luz en pruebas los farolillos- con tres toreros genuinamente sevillanos : El Cid, Luque y Pepe Moral que conjugaban Puertas del Príncipe, consolidación como uno de los toreros relevantes de 2014 y el torero revelación con dos orejas a un sobrero del Conde de la Maza el día del Corpus y 1 en Madrid más vuelta al ruedo el día de La Paloma; además con el plus de debutar en abril. Sobre 3.000 personas.

Pase que hay una gran divorcio entre Empresa y “afición” (entre comillas), que público en general no es afecto a los Camorrea, no lo comparto, pero démoslo por bueno; que los precios son muy altos- esa es una gran verdad-, que Andalucía está como está –con crisis y sin crisis-, que una feria sin 4 figuras es menos feria y que las combinaciones pueden ser manifiestamente mejorables… ¡vale! Y la comodidad de la televisión. ¡Perfecto!

Después de todo ello habrá que cuestionar, sino la cantidad de afición, sí la calidad de la misma. Calidad en cuanto a pasar por taquilla que contrasta con la gran cantidad de aficionados colmaos, tabernas, barras de bar y mentideros.

Pero por encima de todo, para llenar Sevilla hace falta “el AVE”, quizás la más grande figura para las ferias del sur.
Punto en boca.

De la Ley del menor a los toros en TV

Dura y directa. Dura porque horrible ha sido la noticia del crimen de Barcelona protagonizado por un crío de 13 años, indiscriminadamente, o no, contra un profesor.

Ahora se ha abierto la veda contra la Ley del menor porque el muchacho, todo apunta, va a quedar sin castigo penal por lo criminal, que lo ha sido, enfermo o no.

Es el análisis de un futuro preventorio que ojalá no se repita. Sin embargo poco se reparará en el porqué, en el pasado inmediato en el que este menor, en su debilidad mental, que será lo que se aduja para liberarlo aún más a instancia de parte, ha sido influido para actuar de tal forma como complemento de su patología no detectada u ocultada por sus próximos irresponsablemente o mirando para otro lado desde el centro educativo.

En horas el debate se va a centrar totalmente en esa Ley del menor excesivamente protectora de acciones execrables por muy pocos años que tenga el presunto criminal. Y se obviarán las causas sociales que implementan y afloran una enfermedad congénita o no.

Los videojuegos, las incitaciones en las redes sociales sin control alguno, la violencia televisiva con series de adolescentes generando odio, la telebasura de horario infantil escaparate de rencores adultos, reyertas futboleras, historias trágicas de fiestas multitudinarias y conciertos musicales, incluso los telediarios plagados de conflictos de todo tipo enmascarados de información puesta en bustos parlantes muy serios que en las tertulias les sustituyen pitagorines de cartón piedra.

Desgraciadamente ha sido en Barcelona. Como hubiera sido infortunado lance en cualquier sitio. Pero al menos no se le podrá culpar de que al chaval haya desarrollado su lado más criminal por haber ido a los toros, incluso, verlos por televisión.