El presidente ha ofrecido una conferencia este lunes en un desayuno organizado por la agencia Europa Press en el hotel Villa Magna de Madrid. Entre otros poderes del Estado o altos empresarios, han acudido responsables del Gobierno (Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta, o los ministros Luis de Guindos, de Economía; Alfonso Alonso, de Sanidad; Rafael Catalá, de Justicia, o Ana Pastor, de Fomento), así como los presidentes del Congreso de los Diputados y el Senado, Jesús Posada y Pío García-Escudero, respectivamente, o responsables territoriales y nacionales del Partido Popular como María Dolores de Cospedal, Rafael Hernando, Esperanza Aguirre, Arantza Quiroga o Alberto Fabra.
El ponente ha abogado por el "sosiego", por "razonar y contraponer ideas y propuestas" porque "es idea imprescindible para cualquier país" frente a la "demagogia" y la "frivolidad", que, ha opinado, "sólo garantizan la regresión y la pérdida de nivel e influencia".
España crecerá un 2,9 por ciento este 2015
Rajoy ha centrado su discurso en la economía, que "es a los países lo que la salud a las personas". Como es habitual en sus más de tres años en el poder, el jefe del Ejecutivo ha aludido a la "herencia", ante la que se le planteó "salir del euro o pedir el rescate", sin optar por ninguna de ellas, y ha repetido una vez más la estructura "de dónde partimos, qué hemos hecho, dónde estamos y hacia dónde vamos".
Ha celebrado que España crecerá este año un 2,9 por ciento y que en 2016 las cifras serán "de ese mismo tenor", o que el empleo "crece a un ritmo del 3 por ciento", lo que para el presidente quiere decir que sus palabras no son "voluntarismo" ni "fuegos artificiales". Sus reformas eran y son imprescindibles, ha deslizado, porque "es la crisis y no la lucha contra la crisis lo que amenaza las políticas sociales", dando a entender que el verdadero problema está en no moverse.
Sin menciones explícitas, ha alertado de los peligros de elegir mal en las urnas: "Juntos hemos sacado adelante una tarea que parecía imposible. Tenemos ante nosotros la oportunidad real de entrar en un largo periodo de crecimiento y bienestar para los españoles. Desde mi Gobierno y desde mi partido, el Partido Popular, vamos a hacer todo lo posible por no frustrar esa esperanza", ha concluido.
Ni una palabra más sobre Rato
El presidente se ha mostrado molesto ante preguntas sobre Rodrigo Rato y ha insistido en que no quiere hablar más del tema: "He dicho todo lo que tenía que decir. (…) Son las instituciones responsables las que tienen que tomar decisiones sobre este asunto, el Gobierno ya ha hecho cuanto tenía que hacer". Eso sí, ha pedido "mesura, sensatez y sentido común y equilibrio a la hora de juzgar" a personas como el exvicepresidente.
Rajoy tampoco ha querido ahondar en los ejemplos de Vicente Martínez Pujalte y Federico Trillo porque, ha justificado, él ya hizo su tarea con el estatuto de los altos cargos, que refleja las incompatibilidades, y que en el caso de los diputados, las que regulan son las Cortes Generales. Frente a estos, ha defendido la función política y destacado a quienes ni siquiera cobran por ejercerla.
Por último, se ha reconocido "orgulloso" de su partido y considerado normal que haya buenos y malos momentos. ¿Habrá crisis interna si el 24 de mayo las cosas no salen como se espera?, ha querido saber la prensa presente, que se ha topado con la siguiente respuesta: "No tengo intención de provocar ningún cambio en el partido. Si lo tuviera no se lo iba a decir. Dicho esto, quédese con la primera afirmación".