Ha presentado este martes en Barcelona su polémico libro Sumisión.
Escoltado por agentes de la policía francesa desde los atentados de la revista
Charlie Hebdo y en medio de medidas de seguridad propias de un jefe de Estado,
Michel Houellebecq ha presentado en Barcelona
Sumisión, una novela de política ficción con una Francia regida por un presidente islamista.
El editor de Anagrama, Jorge Herralde, que ahora la publica en castellano y catalán, ha querido dejar claro, sin embargo, en una
sala protegida por varios uniformados y a la que no se podía acceder sin mostrar el DNI y el interior de bolsos y maletas, que el libro no va contra el
Islam, "aunque las lecturas idiotas pueden ser frecuentes".
El siempre polémico autor galo
ambienta la historia en 2022, después de unas elecciones presidenciales que ha ganado Mohammed Ben Abbés, lo que provocará al poco tiempo
cambios en la vida cotidiana de los franceses y que el protagonista del relato, François, un profesor universitario experto en el escritor Joris-Karl Huysmans, se plantee abrazar la fe islámica.
Hijo de una mujer que practicó a lo largo de su vida "zapping espiritual" y que murió como cristiana ortodoxa, el
"enfant terrible" de las letras francesas ha comentado que cuando empezó a escribir su primera intención fue que François se convirtiera a la fe católica, pero cambió de opinión cuando vio que le costaba plasmarlo. De todas maneras, ha subrayado que de lo que quería hablar realmente era de política y de los que usan la religión para sus opciones de poder.
"He construido el libro con un pobre personaje al que le quito todo: su novia, sus padres, su trabajo, su vida social, su
posible conversión al catolicismo e incluso su relación con Huysmans. Al final, no le queda nada, solo problemas. Es entonces cuando aparece alguien que le propone dos o tres mujeres y un nuevo salario. A cambio, sólo tiene que renunciar a su libertad de conciencia, lo que es una propuesta tentadora", ha argumentado.
Desaliñado, con interminables silencios entre frase y frase,
fumando un cigarrillo electrónico, Houellebecq, que no sabe qué haría si alguien le hiciera una propuesta parecida, ha dicho que, por el momento, de lo que sí está muy a favor es de la "democracia directa, porque la democracia representativa es una impostura". El escritor de
Plataforma ha aseverado que la "
democracia directa es la única manera de salir de la crisis política en la que estamos inmersos" y no ha dudado en indicar que se deberían suprimir los parlamentos y que todas las modificaciones de ley partieran de un referéndum o de iniciativas ciudadanas. En el caso de Francia, mantendría al presidente de la República -ve factible que algún día sea de
religión islámica- , "pero se le podría hacer dimitir en cualquier momento".
En una larga rueda de prensa, Houellebecq ha dejado caer otras perlas, como que la
izquierda francesa es "muy agresiva, porque
se siente amenazada y quizá condenada" o que Francia es un país "extraño, paradójico, de gente deprimida, pero con una tasa de natalidad que sigue siendo alta". Asimismo, ha mantenido que son "colaboracionistas por naturaleza". "Lo siento", ha apuntado.
En cuanto a si ha leído el
Corán, no ha escondido que sí lo ha hecho y que "lo peligroso" son las
"interpretaciones violentas" que de este texto se hacen. Además, ha recordado que el Corán trata sobre cómo deben comportarse los musulmanes con judíos y cristianos y esto es algo que no ha adoptado el Estado Islámico, a quien ha atribuido una "versión aberrante" de este libro.
Aunque ve abierta una falla "cada vez más grande", cree que la "única pequeña ventaja" de lo que ha ocurrido en los últimos meses en su país es que muchos apuestan por no
"estigmatizar" a los que practican la religión de Mahoma. Por otra parte, ha dicho que es "un escándalo" que se de la palabra a los economistas, unos profesionales que sería "ideal" que no existieran. Aunque con cambios en su vida desde los atentados de
Charlie Hebdo, el escritor ha afirmado que
no tiene miedo, "pero quizá me equivoque", e incluso ha bromeado con que los escoltas que le acompañan a todas horas "son simpáticos" y que se lleva bien con ellos.
Francia, en un futuro próximo. A las puertas de las elecciones presidenciales de 2022. Los partidos tradicionales se han hundido en las encuestas y Mohammed Ben Abbes, carismático líder de una nueva formación islamista moderada, derrota con el apoyo de los socialistas y de la derecha a la candidata del Frente Nacional en la segunda vuelta. François, un profesor universitario hastiado de la docencia y de su vida sexual, que a sus cuarenta años se había resignado a una vida aburrida pero sosegada, ve cómo la rápida transformación que sucede a la llegada del nuevo presidente al Elíseo altera la vida cotidiana de los franceses y le depara a él un inesperado futuro. Los judíos han emigrado a Israel, en las calles las mujeres han cambiado las faldas por conjuntos de blusas largas y pantalones, y algunos comercios han cerrado sus puertas o reorientado el negocio. Y la Sorbona es ahora una universidad islámica en la que los profesores conversos gozan de excelentes salarios y tienen derecho a la poligamia. Al igual que Huysmans, el escritor del siglo XIX convertido al catolicismo al que consagró su tesis, François sopesará pronunciar las palabras que le abrirán las puertas de la religión islámica y de una nueva vida: "No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta".