Opinión

Los tres Cervantes

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Martes 28 de abril de 2015
Muchas son las interpretaciones que encontramos hoy día del Quijote y de Cervantes. Una de ellas, quizá la más reciente, es la que hemos conocido durante la entrega del Premio de Cervantes a Juan Goytisolo. ¿Cuál es su aportación? ¿Cuáles son sus raíces? ¿De quién está más cerca Goytisolo de Menéndez Pelayo o de Américo Castro, de Unamuno o de Ortega? En efecto, creo que, todavía hoy, son estas interpretaciones muy dignas de recordarse, pero todas ellas están enfrentadas. En mi opinión, es la lectura de don Marcelino Menéndez Pelayo una de las más grandiosas de todas las épocas. Frente al coleccionismo extravagante y el positivismo exagerado de la centuria del XIX, Menéndez Pelayo plantea la urgencia de “fijar el puesto de Cervantes en la historia de la novela” y dar una visión global del texto.

El análisis parcial que proliferaba en el siglo XIX dio lugar a la "descuartización" de la obra de Miguel de Cervantes, dicho de otro modo, a las interpretaciones fragmentarias, exentas de la base documental, que habían convertido a Cervantes en el mejor psiquiatra, jurista o librepensador “moderno”. Menéndez Pelayo, con apoyo en los documentos escritos en la época, logra ubicar a Cervantes y al Quijote dentro de su tiempo. Esta visión magistral de Menéndez Pelayo ha sido actualizada y desarrollada recientemente por otro gran intelectual, Ciriaco Morón Arroyo. Para él, el Quijote es “una obra clásica - ni moderna, ni antigua, “intrahistórica” - porque investiga y plasma en su texto un rasgo esencial del yo humano: el punto de encuentro y diferencia de nuestro hacer y nuestro recibir.” El Quijote hace la España, “porque se convierte en núcleo creador de convergencia de todos los que hablamos su lengua”.

La segunda visión pertenece a Miguel de Unamuno y a José Ortega y Gasset. Son dos visiones filosóficas. Las Meditaciones del Quijote y La vida de don Quijote y Sancho se alejan del libro cervantino. Lo que hacen es responder a los problemas de su tiempo a través del clásico, plantean al Quijote las cuestiones más actuales. Entonces lo que analizan no es precisamente a Cervantes y su ingenioso Caballero, sino la “circunstancia” española de su época, es decir, a principios del siglo XX. Don Quijote se convierte en símbolo del pasado, de la España decadente, cuya tradición aparece como digna de atención. De ahí surge la “razón vital” de Ortega, aunque todavía no aparece esta expresión en las Meditaciones del Quijote. Las interpretaciones alegóricas hacen del Quijote un reflejo de una serie de problemas de su vida y de su tiempo que nos aleja de la obra del Siglo de Oro.

Frente a esas lecturas, tengo la sensación de que la visión que nos brindó Goytisolo es más imaginativa, llena de buenas intenciones, pero anticuada. Sí, a pesar de su aparente actualidad (menciona a los desahuciados, el paro, “la corrupción y crecientes desigualdades sociales”) es un tipo de discurso de marcado carácter ideológico. La obra de Goytisolo en general es profunda y bien hecha, lo que no le salva de repetir los errores de su maestro, Américo Castro, cuando funda las raíces de España en tres “etnias”, a saber, cristiana, mora y judía, sin matizar mucho la importancia y aportes de unos y otros. Alabado este aspecto por el Rey, no nos queda más que aceptar este "guiño" a lo políticamente correcto como el mal necesario. Su visión del Quijote es comprometida con la acción política, Goytisolo destaca el lado justiciero del hidalgo, fortaleciéndolo con epítetos grandilocuentes, pero algo quejumbroso, verbi gratia, "la realidad inicua", "no nos resignamos a la injusticia"... Hacer de una obra literaria un lema político ha sido una característica de los literatos “comprometidos de Hispanoamérica, pero han fracasado. Sus obras han perdido tanta actualidad como los lemas que defendían.

Nada más lejos de la posición cervantina es la posición de Goytisolo. Cervantes no se quejaba ni se comprometía con los grandes, aunque su realidad, su vida nada risueña le podría haber hecho comprometerse con algún mecenas. No puede ser Goytisolo uno los principales representantes de Cervantes en el español de las últimas décadas, sino un representante del sentir de una época aquejada y resentida. La interpretación de Goytisolo del Quijote es, por desgracia, resentida.

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