Opinión

¿Un cambio en la ley de libertad religiosa?

Isabel Gómez Acebo | Martes 27 de mayo de 2008
La declaración del Gobierno de que estaba preparando un cambio en la ley orgánica sobre la libertad religiosa de 1980 (se puede encontrar el texto fácilmente en un buscador) ha cogido de sorpresa a muchos políticos que no esperaban nada semejante. Lo que era una mera declaración de intenciones se amplió con unas palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Doña María Teresa Fernández de la Vega, el día 7 de mayo ante el diputado del PP, Sr. Federico Trillo.

Tres cosas quedaron dichas en aquella reunión. La primera, parecía inferir, que una ley por haber sido promulgada en el año 1980 había quedado anticuada y necesitaba retoques o reformas más profundas. La segunda, se escudaba en la pluralidad de credos, un fenómeno nuevo y relativamente reciente en la España católica. Habían aumentado exponencialmente el número de musulmanes, evangélicos, judíos... confesiones que pedían que sus derechos también fueran respetados. Por último, le tendía una mano al partido de la oposición ofreciendo una discusión previa del texto, que pensaba no tendrían objeciones a aprobar, ya que era “sensato”.

Pero la lectura detenida de la “vieja ley”, especialmente el artículo 7/1, deja bien claro que todos los cultos son posibles en España y que nadie tiene coartada su libertad religiosa. Este hecho ha supuesto que muchos comentaristas religiosos se pregunten los motivos de fondo y las respuestas que han dado son varias de las que destaco algunas. ¿Estamos en una maniobra de distracción que echa balones fuera de la economía que es el tema más preocupante de la situación actual? ¿Se está penalizando a los obispos, y por añadidura a los católicos, por haber desaconsejado imprudentemente el voto al PSOE en las anteriores elecciones? ¿Es un brindis a la galería para los emigrantes de otros credos que no conocen las leyes anteriores y pueden ver al partido en el gobierno favoreciéndoles?

La vicepresidenta tuvo que salir al paso, una vez más, para declarar un par de días después que la nueva ley no estaba pensada contra nadie. Para conocer las otras respuestas tenemos que esperar a que salga a la luz el texto pues no se debe prejuzgar, aunque visto lo visto, las sospechas son legítimas.

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