“Díaz promete a Ciudadanos menos impuestos y a Podemos más gasto” es el titular principal en la portada de El Mundo. Explica que ofrece bajar el tramo autonómico del IRPF y el Impuesto de Sucesiones y, a la vez, contratar maestros y médicos y comprar vivienda social. Mientras tanto, “Pablo Iglesias rechaza un cara a cara en TV con Albert Rivera”. Ni un día sin leer titulares sobre presunta corrupción política: “La ‘número 3’ de Trias dio un contrato de 180.000 euros a su hermana”; “El TSJ envía al fiscal al PP y a Bárcenas por su contrato simulado”. En el faldón: “Francisco González elige a Carlos Torres como sucesor en BBVA”. El diario también da su adiós a Jesús Hermida, “el periodista que inventó un género y nos contó la llegada del hombre a la Luna”.
Lucía Méndez pone el foco sobre la promesa de José Antonio Monago de un referéndum a los extremeños sobre una hipotética reforma de la Ley Electoral: “No sabíamos que el PP era aficionado a las consultas populares. Nunca es tarde si la dicha es buena. Preguntar a la gente puede estar bien. Lo que no vale es acusar a otros partidos de demagogia, caos y populismo cuando proponen consultar al pueblo y aplaudir a uno de los suyos cuando hace lo mismo”.
La Razón busca las grietas en el PSOE: “Díaz pacta en Andalucía lo que Sánchez no apoyó en el Congreso”. Añade que las medidas contra la corrupción coinciden con el plan de regeneración de Rajoy. En la foto, “el milagro del ‘bebé patera’”. Se trata de la pequeña Francesca Marina, que “nació en alta mar en una embarcación italiana después de que los guardacostas rescataran a su madre”. Además, “Los críticos de Podemos anuncian ‘acciones conjuntas’ con Monedero”. También en portada, “Muere Jesús Hermida, el histórico periodista que también llegó a la Luna”.
José María Marco está sorprendido, o más bien asustado, por “el espectáculo que se está desarrollando en el Parlamento andaluz”, que, a su juicio, “permite ver el cariz de la vida política en los próximos años”. Sobre “los dos partidos más rabiosamente regeneracionistas de nuestro país”, como se refiere a Ciudadanos y a Podemos, denuncia que los primeros “se han dejado comprometer” y que los segundos “se contemplan en el espejo de Chávez y Maduro”.
El País, junto a la foto de Susana Díaz sentada y aplaudida: “El PP estudia un modelo electoral que refuerce los grandes partidos” a través de un sistema de doble vuelta. “Díaz, que adelantó la idea, reclama la dedicación exclusiva de los diputados”, explica el rotativo. Entre los países vecinos, “Italia reforma su ley electoral para facilitar Gobiernos más estables”. Otras informaciones: “La ‘revalida’ de primaria da lugar al boicot de padres y colegios”; “Aguirre ofrece rebajar el IBI más del 50% si gana en Madrid”; “El BBVA da un vuelco a su cúpula para acelerar la digitalización” y “Muere un maestro de la televisión en España”, en referencia a Jesús Hermida.
Los editorialistas piden calma ante las prisas por una reforma electoral, que responde a la irrupción de Ciudadanos y Podemos: “Es un asunto que no se presta a improvisaciones. Se comprende el temor del PP a perder poder a manos de lo que muchos de sus dirigentes llaman ‘coaliciones de perdedores’, pero la gobernabilidad y la estabilidad son asuntos demasiado serios como para someterlos a una subasta de ocurrencias. La política es una actividad que gira en torno a la negociación y el compromiso, sobre todo en situaciones sin mayorías absolutas. Y para eso hace falta, en primer lugar, que haya propuestas claras, detalladas y transparentes”.
ABC, con una foto de Susana Díaz subiendo las escaleras, dice que la presidenta en funciones “emprende el camino a la Presidencia”, y explica que la candidata del PSOE “intercala concesiones a Ciudadanos, Podemos y PP en su discurso ante el Parlamento andaluz, que hoy rechazará su investidura en primera votación”.
Irónicamente, Ignacio Camacho aplaude cómo Susana Díaz “se las apañó para convertir la corrupción en un ‘problema de todos’, siendo así que en Andalucía es sólo suyo”. Añade Camacho: “Su estrategia triunfa por su habilidad en la retórica del vacío. Tiene un desparpajo insólito para solemnizar la oquedad, con ecos del similitruqui gonzalista. Convierte sus expresiones abstractas en hipnóticas jaculatorias políticas ante las que sus rivales asienten como si estuvieran rezando el rosario”.