Críticas de Arte

Carl Andre: interrumpir el espacio y absorber el tiempo

EXPOSICIÓN EN EL MUSEO REINA SOFÍA

Elena Viñas | Miércoles 06 de mayo de 2015
Exposición en el Palacio de Velázquez en El Retiro organizada por el Museo Reina Sofía. Por Elena Viñas

Materiales de construcción, tiempo y espacio son los conceptos en los que se fundamenta la escultura de Carl Andre, uno de los máximos exponentes de esta disciplina de la segunda mitad del siglo XX y artífice de un cambio de ciclo similar al protagonizado por Manet. Así lo cree Philippe Vergne, comisario de la exposición que dedica el Museo Reina Sofía a este artista vivo que “devolvió la escultura al suelo”.

Nacido en Massachusetts hace 79 años, participó en los años 50 y 60 en los procesos artísticos que revolucionaron la escultura y su relación con el espacio. Según Manuel Borja-Villel, director del museo que acoge la muestra, dividida en el Palacio de Velázquez de El Retiro y el edificio Sabatini, Andre transfirió la escultura del pedestal a la horizontalidad: “Sus obras son esculturas no porque creen volúmenes sino porque generan espacios, además de promover la interacción con el espectador con un carácter performativo y teatral”.

La exposición repasa su trayectoria desde 1958 hasta 2010, año de su retirada. “Desde el momento en que descubrió que una pieza de madera podía ser en sí misma una escultura, cambió la escultura para siempre”, explica Philippe Vergne, comisario de la muestra, en el catálogo de la exposición. “No más tallado, no más artificio. No más piezas pegadas con cola. Solo materiales que pudiera manejar por sí mismo”.

Su propósito, en la línea de la corriente minimalista, fue cuestionar la tradición de la escultura como había hecho Brancusi, primero, y Duchamp, después. Pero, además, ahondó en la negación del mito y la función del artista, lo que Barthes había llamado la “muerte del autor” al despojar a sus obras de toda huella de creación.

Espacio y tiempo

“El espacio y la materia se habían convertido en los denominadores comunes más esenciales de la escultura, los únicos necesarios”, comenta Vergne al tiempo que añade que la obra de Andre “habla de la tensión entre el espacio, el tiempo y los modos de representación y presentación”.

En ese camino dirigido a desvirtuar la tradición, Andre, como Richard Serra, dejaro de crear obras para ser ubicadas en cualquier espacio para ejecutarlas dentro de un contexto específico: “No traslada los materiales al espacio, en lugar de ello los identifica en y para el espacio”.

El uso de métodos matemáticos para estructurar en el espacio los módulos de su obra, como recuerda Vergne, lo convierten sin embargo en un tradicionalista si se atiende a que los teóricos del Renacimiento, Alberti, Serlio o Vignola, también se sirvieron de estas leyes para configurar sus edificios.

Además del espacio, dimensión afín a la arquitectura que trasciende a la escultura gracias a los trabajos de Andre y sus contemporáneos, el tiempo es otra de las claves sobre las que versa la obra de este también poeta estadounidense. “Ha reconocido la existencia de una dimensión temporal inherente a sus obras cuando afirma que ha producido ‘un conjunto de obras que tienden a generar su propio futuro’”

Pero, ¿a qué se refiere Andre con esta afirmación? La respuesta está en los materiales –de construcción, es decir, cotidianos - de los que se sirve el artista, como madera, latón, hormigón, aluminio o ladrillos. Algunos de ellos son imperecederos, pero otros padecen el deterioro del paso del tiempo: vetas en la madera, oxidación en el aluminio, es decir, “materiales que absorben el tiempo”, comenta Vergne a este periódico sin olvidar reincidir en una idea clave para entender la obra de Andre: “Hasta su interrupción en la Historia del Arte no habían sido planteados los conceptos de peso, gravedad y horizontalidad con los que devuelve la escultura al suelo y la reconecta con la vida”.

El resultado de su trabajo es un contenido diálogo entre obra, espacio y tiempo en un recorrido expositivo en el que la escultura interrumpe el espacio y en el que la intervención del espectador resulta fundamental para completar la narración.

Información sobre la exposición:

Lugar: Palacio de Velázquez, en El Retiro, y edificio Sabatini del Museo Reina Sofía

Fechas: del 5 de mayo al 12 de octubre

Horario: de lunes a domingo de 10:00 a 22:00 horas (Palacio de Velázquez) / lunes de 10:00 a 21:00 horas - miércoles a sábados de 10:00 a 21:00 horas - domingos de 10:00 a 19:00 horas

Entrada: 4 euros (exposiciones temporales)

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